martes, 21 de agosto de 2012

Los Vinos Portugueses


LOS VINOS PORTUGUESES

Sobre los diferentes tipos de vino portugueses, en especial sobre los blancos, hay mucho que decir, aunque lo mejor es dejar que los vinos hablen por sí mismos. El vinho verde sigue siendo un vino de gran originalidad por su procedencia regional y por su inimitable, fresca y acentuada acidez, así como por su ligereza, pero sin embargo los métodos de vinificación estandarizados se utilizan cada vez más en su elaboración.

Ocurre lo mismo con los demás vinos blancos de Portugal, que en muchas regiones, gracias a la influencia del Atlántico, poseen un potencial extraordinario y pueden competir en fruta, acidez y finura con los vinos de regiones europeas más frías. La fermentación en frío, la cuidada elaboración de la uva y los depósitos de acero inoxidable producen vinos finos y de fuerte expresión donde hace años esto era inimaginable. Con el uso de barricas nuevas y levaduras seleccionadas, así como de otros procedimientos vinícolas modernos y tradicionales, se consiguen buenos resultados. No obstante, los vinos blancos portugueses reposan poco tiempo en madera nueva, la cual todavía se utiliza de manera secundaria y no como un instrumento noble de envejecimiento.

Por otro lado, los vinos tradicionales procedentes de barricas de madera vieja se habían casi extinguido, si bien tampoco destacaban por su especial calidad. No obstante, fincas como la Quinta da Bágeiras, en la Bairrada, vuelven a elaborar con ellas un estilo expresivo y sin filtrado que puede calificarse de muy innovador y como la auténtica recuperación de una marcada barricomania. Algunos nuevos dãos impresionan por sus bouquets de levadura, finos y de fruta fresca, y perfilan de una manera ya clara la grandeza de la variedad encruzado.

Sin embargo, generalmente Portugal busca para sus vinos blancos las variedades y los estilos más convenientes y valiosos. Por lo demás, lo realmente original hay que buscarlo no únicamente en los famosos vinos de postre como el oporto, el madeira o el moscatel de Setúbal, sino también en un amplio abanico de tintos muy característicos. En este campo inunda el mercado un potencial casi inagotable de regiones, terruños y variedades óptimas.

Periodistas y consumidores están divididos en dos grupos: por un lado los partidarios del estilo moderno; por el otro, los defensores del tradicional.

No hay ningún otro país donde se debata tan intensamente esta cuestión, tanto en libros y revistas, como en mesas o en catas.

En Portugal no se puede aludir a un vino sin hablar de su estilo. Por un lado se encuentran los que presentan aromas frutales primarios, con aroma de madera o sin él; por el otro, los vinos criados decididamente a la antigua usanza y que muestran una estructura de taninos intensa. El punto común lo conforma el lagar, el depósito abierto de granito, pizarra, hormigón o incluso mármol en el que un grupo de personas, cantando, bailando, jugando o marcando pasos militares, llevan a cabo con un sabor arcaico la dura pero dulce secular tarea de pisar la uva. Esta actividad constituye el único método posible que garantiza que no se dañe ni una pepita ni un tallo , evitándose de esta manera que el vino tenga luego un sabor amargo y agresivo. Asimismo, la renuncia a otros métodos de refinado, como el filtrado, es, junto con la costumbre de pisar a pié, norma general y no sólo exclusiva de vinos de primera.

Junto a la importancia que los portugueses conceden a la conservación de sus tradiciones, existe otra razón para la práctica de la pisa: la densidad y redondez de los taninos y de la fruta que alcanzan los vinos así elaborados. En Portugal, el tinto conserva su tradicional carácter fuerte, al margen de modas que abogan por tintos jóvenes, más fáciles de beber.

El apego de muchos portugueses por estos métodos de elaboración tan tradicionales se expresa en las etiquetas de los vinos, ya sea en las delanteras como en las traseras. Así, es habitual leer "feito em lagares", "pisado a pé" (elaborado en lagares, pisado a pie), nao filtrado (no filtrado) o estabilizagao natural, está sujeito a criar depósito com o que producirá poso con la madurez) o “nao foi tratado pelo frío” (no estabilizado en frío).

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