martes, 21 de agosto de 2012

Oporto y Vino del Duero


OPORTO Y VINO DEL DUERO

El vino de Oporto (vinho do Porto), o simplemente "oporto", es un vino que no debe su nombre a la rejión de origen, sino al puerto desde el que se distribuye hacia toda la geografía del planeta. Su área de cultivo, en la región del Duero, empieza 100 km río arriba hacia el interior del país y se extiende desde Régua. la primera pequeña ciudad digna de tal nombre, unos 100 km más, aproximadamente, por el curso del río hasta llegar a la frontera española.

Se trata del paisaje vitícola más salvaje del mundo, una comarca remota donde las mulas y los asnos son todavía fundamentales para transportar las uvas cosechadas a lo largo de varios kilómetros hasta llegar a algún camino transitable. De esta manera, la explotación vinícola actual es similar a la de los primeros agricultores y comerciantes del vino del Duero.

No obstante, si se analizan los restos de tiempos pasados que se han conservado, como, por ejemplo, pepitas de uva de la Edad del Bronce y vides carbonizadas encontradas en sepulcros, podemos hacemos una idea de la importancia que tenía la vinicultura en aquella época, en la que ya existían numerosos lagares y bodegas primitivos. Se cree que durante la ocupación romana se cultivaron viñedos en el Duero para producir vinos destinados a la exportación. Empero, para el consumo interno no merecía la pena el esfuerzo de trabajar en las superficies de difícil acceso, con suelo de granito y pizarra.

El vino ha sido siempre el mayor tesoro agrario de Portugal. Así, el comercio de los vinos del Duero contribuyó a que el nombre de Oporto fuese conocido en todo el mundo. El puerto de la ciudad y el de la situada enfrente. Vila Nova de Gaia, en cuyas bodegas aún en la actualidad madura la mayor parte de la producción de oporto. fueron siempre la principal arteria económica de la región.

Como anécdota se puede decir que el nombre de Portugal está emparentado etimológicamente con el del famoso vino de Oporto. La historia cuenta que Alfonso Enriques. conde de Portucale , se nombró a sí mismo rey de Portugal en el año 1.139 y fundó una de las primeras naciones europeas en el sentido mas moderno de la pala bra. Pero todo esto habría sido inimaginable sin la fuerza económica y la importancia de su condado, de su destacado puerto enclave comercial. Sucedió cuando los monjes cistercienses, que en el siglo XII fundaron mas de 100 monasterios en Portugal, pusieron en marcha toda la dinámica económica de la orden aprovechando su apogeo y en el mismo momento en el que la vinicultura era el mas rentable de los negócios del campo. Desde el año 1096 dominaba en Portucale la dinastía de los Borgoña. De 1.139 hasta 1385, estos reyes llegaron a saborear los vinos más nobles de la época.

El mejor ejemplo de los conocimientos que de los tesoros de la tierra portuguesa tenia la dinastía de la casa de Borgoña es el reinado de Dionisio I (1279-1325), quien creó la lengua nacional portuguesa, hasta hoy casi inalterada y que deriva de un antiguo dialecto del latín de Porto.

Dionisio era conocido con el sobrenombre de rei lavarador. Fomentó de tal manera la agricultura que, con los beneficios obtenidos de productos como el vino y el aceite de oliva, creó una gran flota comercial que en la actualidad sería comparable a una gran empresa multinacional. El rey Dionisio sentó las bases para que Portugal ascendiese a la categoría de potencia mundial y para que en ella alcanzasen gloria muchos grandes descubridores. En el año 1290 fundó la Universidad de Lisboa que poco tiempo después trasladó a Coimbra, por estar cerca de Oporto y ser fiel a la fe cristiana. Fundó en 1318 la Orden de Cristo, parcialmente asimilada a la orden de los Templarios. El comercio, la exportación y la importación eran el mayor capital de Portugal y le proporcionaron influencia y riqueza. Con estos antecedentes se entiende por qué el vino de Oporto es el más exportado del mundo y su venta marca todavía en nuestros días todas las actividades del puerto de la ciudad.

Actualmente no sólo florece el negocio del oporto, sino que también ha aumentado sensiblemente la demanda de vinos secos. En dos decenios, la superficie de cultivo casi se duplicó, y ahora ocupa más de 40.000 hectáreas, cultivadas por más de 40.000 viticultores, a uno por hectárea. La causa de este resurgimiento, que contrasta con la evolución decreciente de la mayoría de las regiones vinícolas europeas, no es el éxito de ventas, sino una consecuencia de la política sistemática y disciplinada del Instituto do Vinho do Porto, que armoniza los intereses de las poderosas asociaciones de exportación y la organización de viticultores Casa do Douro. En las reuniones anuales se determina la producción del oporto que se puede elaborar desde cada parcela de viñedos, siempre en función de las ventas del año anterior.

El carácter modélico de este vino tiene su explicación en que esta región vinícola fue la primera en ser registrada, y actualmente el control de su producción y calidades es de los más efectivos del mundo. La Companhia Goral da Agricultura das Vinhas do Alto Douro (Sociedad General de Viticultura del Alto Duero), que fue impulsada en el año 1756 por el marqués de Pombal, notorio representante del absolutismo y más tarde nombrado primer ministro, es una institución absolutamente ejemplar en la tarea de proteger el prestigio, el mercado y la exportación del vino propio de la zona. También cabe destacar la  labor de la empresa “Desrotulación de las sierras”, impulsada por el monje dominico Fray Joáo de Mansilha. En la primera norma de sus estatutos indicaba: “Debe procurarse el prestigio de un vino, ya que el comercio se beneficia de ello y la agricultura sale recompensada, pero todo esto debe hacerse de una manera lo bastante inteligente como para que no sea imposible el consumo por culpa de precios demasiado elevados y no deba renunciarse al mismo tiempo al cultivo por culpa de una rebaja excesiva de las ganancias”.

El AUGE DE UNA REGIÓN

AL contrario que en la Toscana, donde unas décadas antes se había realizado la primera delimitación territorial, la región del Duero fue censada y dividida en varias zonas que iban a tener valores diferentes. Asimismo, la importación de vinos quedó terminantemente prohibida, y se detuvo la caída del precio de los locales gracias a nuevas mezclas. Así se evitó la tradicional historia de decadencia sufrida por incontables regiones vinícolas, causada en etapas de esplendor por la producción de cantidades excesivas de vino, por la ampliación de viñedos, por mezclas raras o    por la adición de agua por el ansia de rápidos beneficios, todo lo cual solía conducir a la ruina. En 20 años, durante el régimen autoritario de Pombal, no sólo entró en vigor un reglamento de protección de esta área vinícola que, por causa de sus desfavorables condiciones de cultivo y por su aislamiento nunca hubiese podido ser competitiva, sino que los precios de sus vinos se triplicaron. Además se fundaron nuevas casas productoras de oporto y se reglamentó con rigor la vinicultura.

A consecuencia de ello la demanda creció muchísimo, pero sin consecuencias negativas para el prestigio de la región. Con todo, la situación se volvió inestable a causa de la progresiva liberalización del mercado. El paso para la estabilización del mercado y la firme protección de la región, que tanto había contribuido a la fuerza económica y a la historia de Portugal, se dio durante la dictadura de Salazar.

Desde la excesiva demarcación de 1907, corregida en 1921, se practicó una intensa política de protección de la marca del oporto, pero los resultados no fueron suficientes. En 1933 se fundaron tres organizaciones que han sido decisivas para el oporto y que siguen funcionando en la actualidad: la Casa do Douro, que es la asociación de vinicultores, el Grémio dos Exportadores do Vinho do Porto y el Instituto do Vinho do Porto, un organismo oficial que se ocupa de defender los intereses de la economía del oporto. Se estableció también la Cámara dos Provadores para el control del oporto embotellado. Pero sin duda la actividad más importante fue la tarea realizada por parte de la Casa do Douro, que hizo un catastro de todos los viticultores y de las parcelas de viñedos aún vigente en la actualidad. En él se recogen abundantes datos de la región. El logro más importante es la clasificación de todas las parcelas en seis categorías, según el plan concebido por el ingeniero agrónomo A. Moreira da Fonseca entre 1947 y 1948. Cada viñedo se valoraba según un sistema de puntos, positivos o negativos, que incluía los factores decisivos para la calidad del vino y que todavía hoy es significativo para el reparto anual del “beneficio” (derecho a producir una determinada cantidad de vino) y para la fijación de los precios.

La “Lei do Terco” establece que cada productor sólo puede vender un tercio de su producción, por lo que las bodegas de oporto se ven obligadas cada año a comprar vino si quieren vender. El auge de una región Portugal 663 cantidades mayores. Esto nos da una idea de lo complicada que es la regulación para proteger el comercio del oporto y la economía de esta región. En el año 1986, tras el ingreso en la CEE, acabó el monopolio de las bodegas de oporto de Vila Nova de Gaia, que establecía que sólo desde allí se podía enviar este vino al mundo entero. El comercio de la región del Duero, que hasta aquel momento había estado protegido, pero al mismo tiempo constreñido, se liberalizó.

El desarrollo del Duero es una muestra de la renuncia a la exclusividad del vino de oporto dulce encabezado. La escasez de buenos dueros de mesa en el momento de la creación de la DOC oficial en 1982 es un panorama que nada tiene que ver con el actual. Hoy existen en cada una de las tres subregiones de Baíxo Cargo (Bajo Duero), Cima Corgo (Duero Superior, aunque, de hecho, Medio) y Douro Superior decenas de fincas que embotellan sus propios vinos. En la última de tales regiones, la más apartada y menos explotada, el número de bodegas en proyecto es mayor. En las dos primeras subregiones, por el contrario, las fincas son de larga tradición y ahora también embotellan: algunas, sólo vino tinto o blanco; otras, también oporto. La diversidad de colores, tanínos, la fruta opulenta envuelta de fascinantes raíces y extractos, impresiona cada día más a los amigos del vino tinto. Sin lugar a dudas, de los suelos pizarrosos del Duero no sólo pueden obtenerse vinos densos, sino también finos. Los mejores emplazamientos para el oporto no son necesariamente los mejores para el vino tinto o blanco. Demasiado calor le quita la acidez natural y mucha elegancia. Unos creen en los viñedos del norte, más frescos; otros, en las altitud. De las quintas más finas de oporto vintage también pueden salir, sin duda alguna, grandes vinos tintos.

Las diferencias entre las subregiones continúan siendo sustanciales. El Baixo Corgo es la que más precipitaciones recibe (1.000 mm anuales), de ahí que tenga mucho potencial de fruta y acidez natural. Las desventajas, en cambio, son los altos rendimientos que genera la lluvia y la mayor probabilidad de podredumbre. El Clima Corgo, con 650 mm anuales de lluvias, es el corazón latiente del Duero en los campos del oporto y del vino tinto. Dos tercios de la superficie se encuentran aquí, aunque sólo el 40% de la cosecha. Ello se debe a la notable edad de muchas cepas y al paisaje escarpado y árido. El Douro Superior, por último, recibe de 300 a 450 mm de precipitación al año. La acidez natural raras veces es suficiente, aunque de la fruta, el color y las especias que el sol y los suelos pizarrosos proporcionan a las uvas pueden obtenerse igualmente unos vinos tintos excelentes.

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