miércoles, 22 de agosto de 2012

Vinos con Denominación de Origen Dão en Portugal


VINOS CON DENOMINACIÓN DE ORIGEN DAO EN PORTUGAL

Los tradicionales vinos de Dáo resultan todavía hoy un placer. Prescindiendo de la maduración en madera nueva, y a veces sin madera, muestran ese toque redondeado de elegancia que distingue, de forma sutil y clara al mismo tiempo, los grandes vinos de otros en los que se echa de menos sustancia, carácter, complejidad fruta sugerente, acidez, taninos dúctiles y finos, así como una gran capacidad de madurar envejecimiento.

El secreto de esta cualidad radica en una región en la que todavía es posible encontrar viñas de 50 y más años de antigüedad, que se encuentran dispersas, ocultas en el paisaje montañoso entre espesos bosques de eucaliptos y de pinos, a veces en terrazas de granito que, debido a las nuevas ordenaciones urbanísticas, a menudo tienen que ser destruidas o dinamitadas. Los rendimientos de la zona raramente superan los 20 hectolitros. Sólo 20.000 de las 376.000 hectáreas que componen la región son de viñedo. Las cultivan un total de 70.000    viticultores. Según los años, aquí se producen de 300.000 a 500.000 hectolitros; no obstante, sólo unos dos tercios de ellos obtienen el derecho de venderse como Dáo, mientras que el vino blanco representa un 20% del total.

Las condiciones climáticas para el vino son únicas. Como una caldera gigante, el Dão queda encerrado por las sierras montañosas de Caramulo, Bucaco, Nave y Da Estrela, que lo protegen en la fase de maduración principal de los temporales de viento y lluvia del Atlántico, no muy lejano, así como de los fuertes vientos continentales y de la sequía de la Meseta española. Este ondulado paisaje está surcado por numerosos ríos pequeños, entre ellos el Dão.

Las uvas, con el calor veraniego, tienen tendencia a desarrollar un hollejo más grueso y llegan a alcanzar altos niveles de concentración de colorantes y taninos. Una cantidad de precipitaciones anual de más de 1.000 mm, a veces incluso de hasta 1.200 mm, permite acumular en los suelos de granito y pizarra suficientes reservas de humedad que benefician notablemente a las viejas vides. Otra ventaja de la región es la altitud a la que se extienden los terrenos, de 400 m a 700 m la mayoría, e incluso hasta los 1.000 m, donde las cepas se ven expuestas a notables oscilaciones térmicas. Son condiciones duras, con veranos cálidos y secos e inviernos rigurosos y con nieve a veces abundante; el Dáo, no obstante, obtiene de esta manera tan natural un equilibrio y una estabilidad microbiologica sin corrección de la acidez como pocas veces se ve en el mundo del vino. También por este motivo, Dão es la zona del tinto portugués por excelencia, una zona que numerosas bodegas extranjeras han aprovechado para elaborar vinos firmes y duraderos de una calidad impensable. Quien deja un vino de Dão en una bodega puede encontrarse al cabo de 20 o 30 años con un vino tinfo complejo, firme y grandioso. Las Caves São João son el mejor ejemplo de ello. Todavía hoy, dãos muy baratos provenientes de muchas bodegas presentan una calidad impresionante, por mucho que, cada vez más a menudo se ponga un poco más de complacencia en la crianza.

La revolución real, sin embargo, se ha producido algo mis tarde y con mayor lentitud que en el Duero o el Alentejo, y ha surgido de los viticultores de la región, puesto que los inversores de grandes sumas de capital lo tienen difícil en esta zona tan dura; un dão clásico no es tan accesible ni de fácil venta como los mejores dueros o alentejos, Además, las bodegas no desempeñan en la región un papel decisivo, pues en ella no puede introducirse o embotellarse ningún vino de otras procedencias. Aparte de las cinco adegas cooperativas aún dominantes, existen unas pocas bodegas minúsculas. Esta situación ha cambiado por completo desde mediados de la década de 1990 y, sobre todo, en el nuevo milenio. Continuamente aparecen bodegas que empiezan a comercializar sus propios vinos y que apuntan con un éxito creciente a los grandes vinos clásicos del Dáo, de tanínos firmes. El uso de maderas nuevas se ha difundido quizá demasiado, y el trabajo en el viñedo y la selección de las uvas todavía no son lo bastante buenos para obtener vinos de la más alta calidad. Por otro lado, como en toda la Unión Europea, que fomenta la reestructuración del campo, aumentan en demasía las cepas jóvenes. En la elección de las variedades, sin embargo, la región sigue apegada a lo tradicional y apuesta por la touriga nacional, variedad supuestamente originaria del Dão, por la alfrocheiro y por la tinta roriz, mientras que se renuncia a las clases internacionales. El corazón de Portugal es conservador; a ello se debe la fidelidad hacia a la botella de Dão, idéntica a la borgoñona. Sin lugar a dudas, Dão es una de la regiones vinícolas más especiales del mundo.

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