miércoles, 5 de septiembre de 2012

Origen y Evolución de la Viticultura


ORIGEN Y EVOLUCIÓN DE LA VITICULTURA

7000 - 6000 a. De C. : primeros datos objetivos de la utilización de la uva
3200 a. De C.: en Jericó aparecen pepitas cultivadas
1500 a. De C.: aparecen pepitas cultivadas en Italia.
700 a. De C.: aparecen pepitas cultivadas en España

- Viticultura “pregriega” Aprovechamiento simplemente, las plantas vegetaban en estado espontáneo, pequeña densidad de plantación.

- Viticultura griega: aumenta la intervención y la densidad de plantación, desbanca a la anterior.

- Época medieval: la decadencia del modelo griego alcanza al cultivo de la vid. En España, con la entrada de los musulmanes , el viñedo evoluciona hacia uvas de mesa.
Cuando empieza la Reconquista, por motivos religiosos, de nuevo empieza el auge de la vid.

- Época moderna: se introduce el cultivo del viñedo en America. s. XIX: se produce la revolución del siglo XIX. Comienza la entrada en Europa de Oidio, Filoxera, Mildiu
. Oidio: se empieza a tratar con azufre y se logra controlar.
. Mildiu: se controló con sales de cobre.
La aplicación de azufre y cobre mediante aperos arrastrados hace que se comience a plantar de forma ordenada en filas.
. Filoxera: no respondía a ninguna sustancia. Como las especies americanas son resistentes a esta plaga se empiezan a buscar híbridos productores directos. Aparece la figura del injertador. Se empieza a labrar la tierra en profundidad,...
s. XX: no existen cambios transcendentales.
s. XXI: existen técnicas en desarrollo: material clonal certificado, mecanización de la operaciones en verde, plantación mecanizada, vendimiadora mecánica...
Existen técnicas en fase experimental: poda mecánica.

SISTEMÁTICA DE LA VID Y CARACTERÍSTICAS DE SUS PRINCIPALES ESPECIES

La sistemática o taxonomía vegetal nos permite ubicar a una determinada planta en grupos o “taxones” más o menos restringidos hasta llegar a definirla totalmente mediante dos palabras latinas, así por ejemplo a la vid le corresponde la denominación especifica de Vitis vinifera.

Familia Vitáceas: En esta familia encontramos varios géneros, entre los que destacan:
- Vitis
- Parthenocissus
- Ampelopsis
- Cissus

Las aptitudes viníferas son características del género Vitis. El resto tienen ínteres ornamental.

Género Vitis: Todas las vides pertenecen al género Vitis. Dentro de este género se distinguen dos subgéneros o secciones con grandes diferencias entre ellos:

1. Sección Muscadina 2n = 40 con tres especies:
- V. rotundifolia: inmune a la filoxera
- V. munsoniana
- v. popenoi

2. Sección Euvitis 2n = 38 incluye más de 50 especies agrupadas geográficamente en:
- Euvitis asiáticas: destaca Vitis amurensis
- Euvitis europeas: presenta una única especie Vitis vinifera.
- Euvitis americanas: son importantes para la lucha contra la  filoxera. También se distribuyen geográficamente en tres series:
. Serie oriental: presenta tres especies V. labrusca, V. aestivalis, V. licecumii.
. Serie occidental: presenta dos especies sin ningún interés especial, V. californica, V.arizonica.
. Serie central: constituye la serie más importante de vides americanas para la obtención de portainjertos. Destacan: V. riparia; V. rupestris; V. berlandieri.

La mayor parte de los portainjertos son mezcla de estas tres variedades e incluso con V. vinifera.

AMPELOGRAFÍA PRÁCTICA

La ampelografía se ocupa de la descripción de los caracteres morfológicos con el fin de identificar especies o variedades y poder diferenciarlas entre ellas.

La ampelografía teórica estudia genéticamente a las vides para elaborar su sistemática o árbol genealógico.

La ampelografía práctica se ocupa de la determinación de la especie o variedad comparando sus caracteres con los de otras ya descritas e identificadas.

La ampelografía práctica se ha basado en
1. caracteres morfológicos. Son los más usados
2. caracteres agronomicos
3. caracteres químicos
4. caracteres bioquímicos
5. caracteres genéticos

Recientemente se está aplicando la taxonomía numérica (polifactorial) a numerosísimos parámetros para determinar el grado de parentesco de diferentes formas de vid. Se pueden introducir parámetros morfológicos, agronómicos, químicos, etc.

Un aspecto problemático y muy importante es el considerar la variabilidad de los caracteres ampelográficos. Dicha variabilidad puede ser debida a variaciones hereditarias (variación) y a influencias ambientales (fluctuación) y, a veces, es muy difícil distinguir entre ellas.

MÉTODOS AMPELOGRÁFICOS

A lo largo de la historia vitícola, las descripciones de variedades de vid se han hecho siguiendo métodos subjetivos lo que dificulta enormemente la comparación y contraste entre distintas variedades.

Hasta hace poco tiempo, las numerosas descripciones de diferentes autores, a veces hechas con técnicas excelentes, no podían ser comparadas por la falta de uniformidad en los términos del vocabulario ampelográfico.

Desde 1984, y por primera vez, existe un método de descripción de especies y variedades del género Vitis aceptado internacionalmente por la UPOV, por el IBPGR de la FAO, y por la OIV. Todos estos organismos han coincidido en utilizar una descripción mediante códigos numéricos lo que permite su tratamiento informático.

La relación completa de los caracteres descriptivos de variedades y especies de Vitis ha sido publicada por la OIV y comprende 130 caracteres distintos.

La UPOV considera imprescindible 36 para caracterizar las nuevas obtenciones vegetales.

La OIV considera una lista mínima de 21 caracteres para conocer las distintas variedades.

En un primer paso este método de descripción debe ser utilizado para establecer las fichas de referencia de diferentes variedades, lo que se está haciendo ahora en las diferentes colecciones ampelográficas del mundo, y debe tenerse muy en cuenta la variabilidad y fluctuaciones morfológicas de las variedades.

Hay caracteres que fluctúan mucho dentro de una misma variedad (es la llamada heterogeneidad intravarietal); hay que huir de ellos. Sólo hay seis
caracteres en los que la fluctuación puede ser considerada como nula: Sexo de la flor, color de la película, color de la pulpa, forma de la baya, sabor de la baya y presencia de pepitas.

Lo ideal es encontrar en una variedad desconocida un carácter peculiar y poco fluctuante pero esto no suele ser frecuente.

HETEROGENEIDAD INTRAVARIETAL

El número de variedades de vid cultivadas en el mundo se sitúa en torno a las 10.000. La gran mayoría corresponde a V. vinifera.

La variabilidad que aparece en una determinada variedad puede deberse al patrimonio hereditario puede deberse a la acción del medio ambiente. En el primer caso se habla de variación y en el segundo de fluctuación.

Variabilidad intravarietal genética: Las variedades, que comprenden actualmente formas más o menos heterogéneas, presentan, cuando están libres de virosis una cierta uniformidad que justifica una sola denominación. Sin embargo, existen variedades que no se diferencian entre sí, nada más que por ciertos caracteres de la uva como por ejemplo el color de la película. Estas particularidades, aparentemente insignificantes tienen grandes consecuencias sobre el tipo de producto obtenido y justifica la utilización de denominaciones distintas.

La variabilidad genética puede tener dos orígenes:
1. Origen policlonal:
2. Origen unliclonal:

Así, el origen de la heterogeneidad de las variedades actuales puede ser de naturaleza policlopal y tratarse de descendientes vegetativos de semillas naturales muy próximas o ser debido a la acumulación progresiva durante decenas de siglos de diferentes mutaciones.

Heterogeneidad sanitaria: Paralelamente a la variabilidad intravarietal genética, y superponiéndose a ella, el material vegetal presenta, en la mayoría de los países vitícolas, una importante heterogeneidad sanitaria debido a la propagación de virosis y de enfermedades similares. Esta extensión de las virosis es en gran parte imputable a la intensa circulación de material de multiplicación con motivo del injerto.

Entrenudo corto: Es el más importante. Transmitido por nematodos del suelo que adquieren el virus al alimentarse sobre raíces de plantas enfermas. Los síntomas más típicos son las deformaciones foliares, entrenudos anormalmente cortos y amarilleamientos espectaculares.

Este virus afecta al rendimiento y a la longevidad de las cepas. La evolución del daño puede ser rápida o lenta. Sobre suelos muy infectados se produce la mortalidad de las cepas el mismo año de su plantación. La desinfección del suelo antes de la replantación constituye un medio de lucha preventiva satisfactorio.

Enrollado: Es la enfermedad más extendida en el mundo y de consecuencias más graves. No se conocen sus vectores. Los síntomas son más claramente visibles en variedades tintas: desarrollo de manchas rojizas progresivas entre las  nerviaciones mucho antes del envero acompañado de un espesamiento de la hoja y del enrollamiento del limbo hacia el envés.

No produce síntomas sobre el portainjerto lo que constituye un gran peligro para su propagación. De manera general, y dependiendo del grado de virulencia, disminuyen el vigor y el rendimiento así como el contenido en azúcar de las bayas.

Madera estriada: Se manifiesta casi exclusivamente sobre los portainjertos. Los síntomas más típicos son los surcos longitudinales que forman canales en la superficie de la madera. No se conoce el agente patógeno. Provoca una disminución del vigor. Corteza "corchosa"
Observada en California Agente no conocido. Provoca disminución de vigor.

Flavescencia dorada: Inhibición del crecimiento. Enrollamiento del limbo hacia el envés con amarilleamiento o enrojecimiento. Los racimos se secan y los sarmientos agostan mal. Es debido a un micoplasma.

Enfermedad de Pierce: Provoca retrasos de crecimiento, desecamiento precoz de los bordes del limbo, y un mal agostamiento. El agente infeccioso es una bacteria del tipo Rickettsia. El único medio de lucha es usar variedades tolerantes.

De toda esta exposición debemos quedarnos con la idea de que estas enfermedades producen o son las responsables de dos tipos de variabilidad que pueden ser confundidas con la variedad intravarietal genética La primera concierne principalmente a la morfología foliar, la segunda a las características de la producción (contenido en azúcar, precocidad, rendimiento, etc.).

Efectos de la selección sobre la heterogeneidad genética

Selección masal: Consiste en tomar la madera para multiplicación de las mejores cepas del viñedo. Ha sido hecha desde la antigüedad. El viñedo resultante sigue siendo heterogéneo genéticamente pero se mejora el estado sanitario, al menos, en el aspecto visual.

Selección clonal: Es bastante más reciente y laboriosa. Se estudian durante una serie de años un conjunto de cepas cada vez más restringido. Da lugar a material seleccionado clonal y sanitariamente es lo que se conoce como material certificado, el resto de material es estandar.

Actualmente todo lo que se cultiva es material certificado, luego se ha perdido la heterogeneidad intravarietal, se tienen poblaciones homogéneas pero esto genera un problema de empobrecimiento genético.

EROSIÓN GENÉTICA EN LA VID

La riqueza genética del género Vitis es muy importante incluyendo alrededor de 60 especies distintas. Sólo en la Vitis vinifera, tradicional de Europa y productora, casi en exclusividad, de los vinos y uvas de mesa conocidos, se han señalado unas 10.000 variedades. Esta cantidad de formas distintas se traduce en una gran variabilidad de los productos que de ella se derivan, difícil de encontrar en otras plantas cultivadas.

PROBLEMA DE LA EROSIÓN GENÉTICA

- La pérdida de formas silvestres: las primitivas formas silvestres han ido perdiendo su diversidad a lo largo del tiempo, solo las más resistentes a las distintas adversidades y afecciones han podido sobrevivir. Además, la mano del hombre ha provocado una disminución de las áreas naturales de supervivencia de las formas espontáneas. Hoy, en muchas regiones, resulta sumamente difícil encontrar este tipo de viñas.

- La reducción del número de variedades cultivadas en una determinada zona: en las distintas regiones vitícolas va descendiendo el número de cultivares en beneficio de grupos cada vez más restringidos que presentan las cualidades más positivas para su explotación actual. Además, en numerosas regiones vitivinícolas, se introducen variedades no típicas de esas zonas, casi siempre de probada calidad en otras más o menos famosas, con el fin de mejorar los productos locales. Con independencia de los aspectos comerciales o incluso de calidad que esta estandarización comporta, lo que sucede con ello es que las variedades autóctonas y tradicionales de las zonas en cuestión, sustituidas por otras más universales y de mayor prestigio, se van perdiendo poco a poco. Ello no quiere decir que, en ciertos casos, la introducción de nuevas variedades no resulte beneficiosa, pero va en detrimento del patrimonio vegetal propio.

- La utilización de pocos clones: el gran impulso que han adquirido los
trabajos de selección clonal y sanitaria, indudablemente necesarios, también reduce la variabilidad dentro de cada variedad, eligiendo solo los clones superiores que son los que, posteriormente, se ponen en cultivo.

Todo esto trae como consecuencia una pérdida de potencial genético, o de material vegetal, lo que se ha dado en llamar erosión genética.

Esta erosión genética es un problema que nay que evitar mirado desde varios puntos de vista:

- Cultural: Aunque la transformación de las antiguas formas de la viña a las actuales, haya logrado un material más de acuerdo con los gustos y las necesidades de la civilización moderna, las formas que han desaparecido en el camino suponen una pérdida genética irreparable. Esta disminución de genes o de genotipos trae consigo un empobrecimiento del patrimonio vitícola que la humanidad ha venido heredando desde tiempos remotos.

- Ecológico: a mayor variabilidad genética, mayor probabilidad de supervivencia del ecosistema ante una supuesta afección. Esta situación límite no sería normal. Pero ejemplos muy próximos en la historia de la viña ha vivido la viticultura europea, como es el de la invasión filoxérica a finales del siglo XIX, ante la que hubo que recurrir a un material afortunadamente existente en tierras americanas.

- Económico: Se buscan nuevas variedades por su resistencia a organismos patógenos, para obtener bayas de mayor calidad. Por otro lado hay que considerar que los gustos del consumidor, sus tendencias y hábitos varían en cuanto a vinos y uvas se refiere. Quizá sea necesario volver, en un momento dado, a variedades muy poco cultivadas hoy que sean válidas para proporcionar productos de nueva aceptación.

Evidentemente, la erosión genética resulta perjudicial para todos los aspectos señalados, y de ahí la necesidad de poner freno a este fenómeno que se irá agravando si no se toman medidas al respecto.

Todo lo señalado sobre la erosión genética de la vid es válido y particularmente importante para España, en primer lugar, por la importancia del sector vitivinícola y en segundo lugar por su larga tradición en el cultivo de la vid y su gran heterogeneidad mesoclimática lo que ha dado lugar a una importante variabilidad de formas de vid.

Actualmente, las nuevas plantaciones se hacen con el material vegetal que, en cada Denominación de Origen está calificado como "variedad preferente" y, como mucho, "variedad autorizada" por lo que cada vez que se arranca una viña vieja desaparecen, frecuentemente, formas de vid no contemplados en las categorías citadas.

Así, por ejemplo, en la Denominación de Origen Rioja se ha hablado siempre de la existencia de, al menos, 7 variedades descritas desde los comienzos de este siglo. Pues bien, si no se toman las medidas oportunas es muy probable que nos encontremos, en un futuro próximo, con las variedades Tempranillo, Garnacha y Viura (y solo determinados clones ) como constituyentes de todo el patrimonio vitícola riojano lo cual supondría un caso límite de erosión genética con los perjuicios ya comentados.

Esta situación expuesta para La Rioja es extensiva a cualquier otra región de nuestro país.

SOLUCIONES CONTRA LA EROSIÓN GENÉTICA

Es necesaria una concienciación auténtica del problema por parte de los países afectados y comenzar un programa que debe basarse en tres puntos fundamentales:

- Detección de todas las formas existentes de vid con especial recuperación de las silvestres y antiguas en trance de desaparición.
-Estudio y conocimiento de todas sus características.
- Conservación de este material.

Para el primer apartado hay que organizar programas de información, recorrido y reconocimiento de las posibles zonas foco de formas de vid. En segundo lugar, el material que se consiga rescatar tiene que conocerse a fondo en su hábitat natural para utilizarlo directamente o en programas de mejora genética que se elaboren.

Por último, es necesario conservar el material recolectado y guardarlo convenientemente, podemos realizarlo de las siguientes formas:

- Colecciones ampelográficas: también se llama banco de germoplasma. Es lo más habitual, hay que recurrir a una multiplicación vegetativa. Consiste en disponer de colecciones vivas de vid en el campo, ordenadas por variedad a conservar. La ventaja es que no solo permite la preservación del material, sino que además, pueden ser estudiadas y evaluadas. El inconveniente es que estas colecciones son caras por el espacio y el mantenimiento necesario para las viñas.

- Actualmente, se están poniendo a punto técnicas de conservación in vitro a base de mantener y/o multiplicar pequeñas porciones de la planta bajo condiciones especiales de luz, humedad, temperatura y medios de cultivo. La puesta a punto de estas técnicas permite disponer de amplias colecciones en espacios muy reducidos y a costes no demasiado elevados. El inconveniente es que a veces fallan esas condiciones controladas.

- Crioconservación: Mantener el material en nitrógeno líquido, de modo que se mantiene de por vida sin necesidad de ir replicando el material año tras año y ocupa muy poco espacio. Es la mejor técnica pero el problema es el saber proteger el material de modo que se recupere al descongelarlo.

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