miércoles, 28 de noviembre de 2012

Châteauneuf du Pape Les Bartavelles Rouge, Jean-Luc Colombo 2009


CHATEAUNEUF DU PAPE LES BARTAVELLES ROUGE, JEAN-LUC COLOMBO 2009

Tipo de vino: Tinto
Productor:  Jean-Luc Colombo
Origen: Francia - Ródano (La Origine)
Añada: 2009
Precio aproximado: £ 22,10

Este vino tiene un color color rojo picota. En nariz es un vino intenso, con notas de frutas rojas y negras maduras, regaliz, jengibre y monte bajo. En boca es contundente, estructurado, fresco y con presencia de taninos maduros. Buen acompañamiento con platos de caza, estofados de carne de vacuno y cordero.

El vino Châteauneuf du Pape Jean-Luc Colombo du Pape Les Bartavelles es una mezcla a partes aproximadamente iguales de Syrah, Garnacha y Mourvedre procedentes de uno de los mejores terrenos de guijarros y canto rodado de Chateauneuf du Pape. El vino se somete a 4 días de maceración previa a la fermentación, posteriormente la fermentación alcohólica dura unos 7 días en depósitos de acero inoxidable a una temperatura controlada de 28ºC. Después pasa un período de 3 semanas de maceración a 30º. El vino es descubado, y pasa 18 meses en barricas de uno, dos o tres años de edad. El vino no es filtrado pero si clarificado. El producto final es un vino que puede envejecer fácilmente 10 años o más en botella.

Jean-Luc Colombo es una empresa familiar francesa relativamente joven. Jean-Luc, y su esposa, Anne, se trasladaron a Cornas de Marsella en 1982 para establecer una farmacia y laboratorio de enología. Cuatro años más tarde, compró su primer viñedo y celebró su primera cosecha en 1987. Cuatro años más tarde y fruto de su éxito compraron 20 hectáreas de viñedos en el norte del Ródano (donde la empresa tiene su sede central), principalmente en Cornas y St Peray, y de sus 40 hectáreas de viñedo desarrollado de forma pionera en el área de la "Costa Azul".

En esta empresa familiar: Ana y su hija Laura se encargan del viñedo y elaboración del vino. La filosofía de vinificación es clásica, tratando de respetar la fruta, en la vinificación, pero exaltando la elegancia y complejidad, que aportan la buena fruta, la frescura, la mineralidad, y el equilibrio de alcohol y taninos.

VINO PAPAL: CHATEAUNEUF-DU-PAPE

La denominación individual más conocida, extensa y prestigiosa del valle del Ródano es Châteauneuf-du-Pape, con más de 3.150 hectáreas de superficie de viñedos en sólo cinco municipios (Cháteauneuf, Courthézon, Bédarrides, Orange y Sorgues), en las que se cultivan sobre todo variedades tintas. En el escenario de la batalla decisiva entre tos romanos, bajo el mando de Quinto Fabio Máximo, y la tribu celta de los alóbroges, en el año 121 a.C., en 1157 se estableció la Orden del Templo, que bautizó el lugar como Castrum Novum. Al pasar a sus manos, el papa Juan XXII, gran impulsor de la viticultura, mandó construir un castillo (1323), que se utilizo básicamente como residencia veraniega de los papas. Sin embargo, Châteauneuf no recibió su nombre actual hasta el siglo XIX. A pesar de su larga historia, la fama de la denominación es más bien reciente, pues hasta la Segunda Guerra Mundial todavía se vendía una gran parte de los vinos a Borgoña. Châteauneuf es un caso especial. La colina rocosa, visible desde muy lejos, con sus suelos de arena y arcilla, en cuyas laderas se extiende la población, está rodeada por una llanura cubierta de abundantes guijarros rojizos en forma redonda, una reminiscencia del glaciar del Ródano. La dispersión de los viñedos de cada dominio en suelos de diferente composición, arenosos o arcillosos, tiene como consecuencia que muchos vinos sean mezcla de los más diversos terroirs. Esta circunstancia minimiza el riesgo de maduración insuficiente de las uvas y ayuda a elaborar vinos equilibrados.

En la denominación están autorizadas un total de 13 variedades, de las que actualmente se utilizan sobre todo grenache, cinsault, mourvedre, syrah, muscardin, counoise, clairette y bourboulenc. Muchos de los viticultores más destacados consideran la grenache la variedad más compleja, mientras que la mourvedre, dura y tendente a la reducción durante su etapa de juventud, proporciona a los vinos aptitud para el envejecimiento. En los últimos años se ha plantado cada vez más syrah, que en el clima cálido meridional no alcanza ni de lejos la finura y la complejidad que tiene en la zona septentrional del Ródano. También la preparación del vino ha variado durante las últimas décadas. Mientras los tintos permanecían antes en maceración durante dos o tres meses y maduraban en barrica entre cinco y diez años, actualmente se elabora con tiempos de permanencia de hasta dos semanas y una crianza en barrica de dos años como máximo. También se realizaron ensayos con la maceración carbónica, pero esto no tiene sentido en un vino cuyas características son la fuerza y la densidad.

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