jueves, 8 de noviembre de 2012

Tyrrell's Rufus Stone Heathcote Shiraz, Victoria 2009


TYRRELL´S RUFUS STONE HEATCHCOTE SHIRAZ, VICTORIA 2009

- Pais: Australia
- Región Vitivinicola: Victoria
- Zona: Heathcote
- Enologo: Andrew Spinaze
- Variedad de uva: Shiraz/Syrah 100%
- Alcohol: 14%
- Precio aproximado: £13.75

Es un vino de color rojo carmesí profundo, que nos predice su intensidad. En nariz está lleno de ciruelas maduras y cerezas oscuras con una pizca de pimienta blanca y dulce aroma de vainilla. En boca es intenso y lleno de fruta, pero equilibrado, con  importantes dosis de roble y acidez que le aportan una elegante estructura,  el resultando es un vino con una gran estructura, complejidad y frescura.

BODEGA YRELL´S

El inmigrante inglés Edward Tyrrell estableció los vinos de Tyrrell en 1858 en el Hunter Valley, Nueva Gales del Sur. Esta tierra es conocida como el hogar de algunos de los viñedos más finos de las regiones de Hunter Valley, y la base para el desarrollo de uno de los más exitoso vinos de Australia.

Hoy Tyrrell es una empresa privada con viñedos premium que se extienden desde el Valle de Hunter a otras distinguidas regiones vitivinícolas de Australia incluyendo el Valle McLaren en Australia Meridional y Heathcote en Victoria.

Bruce Tyrrell y cuarta generación de está empresa vitivinícola que presume de estar muy bien establecida, en los mercados internacionales, exportando a más de 30 países en todo el mundo. Sus hijos, la quinta generación de la familia de Tyrrell, también están involucrados en el negocio familiar.

REGIÓN VITIVINICOLA DE HEATHCOTE

La región vitivinícola de Heathcote en Victoria, Australia, se encuentra ubicada entre las regiones Goulburn Valley y Bendigo. La región es famosa en cuanto a su producción de Shiraz.

CENTRAL VICTORIA

En Central Victoria se distinguen varias regiones vinícolas: Central Northern Victoria, Goulburn Valley, Bendigo y Macedón. Los viñedos de Goulburn Valley, al norte de Melbourne, se benefician de un clima bastante cálido. Aquí se encuentran los famosos viñedos del Tahbilk, fundado en 1860, cuyas cepas viejas producen unos tintos de cabernet sauvignon y pinor noir, tánicos, intensos e inmortales, que deben figurar entre los mejores; además de los blancos elaborados con las variedades marsanne y sauvignon blanc, fermentados en barricas. Otra firma digna de atención es Mitchelton, con sus excelentes blancos de marsanne fermentados en roble y sus magníficos tintos de shiraz y cabernet. Los mejores vinos de Bendigo se hallan representados por los impresionantes tintos de Mount Ida o los shiraz de Balgownie, Passing Clouds y de Jasper Hill. En los suelos graníticos de Macedón y en su clima fresco se elaboran algunos de los cabernet y shiraz más elegantes; pero, en las añadas frías, hay que buscar los chardonnay y pinot noir. Entre los productores cabe destacar a Craiglee y Virgin Hills.

SYRAH, SIRAH O SHIRAZ

Variedad tinta, cultivada en Francia, Australia (donde se la conoce con el nombre de shiraz), California, España, Italia, África del Sur, Nueva Zelanda, Chile, Argentina (a veces con el nombre de balsamina, que sugiere sus olores balsámicos), Suiza, Brasil, México, Grecia, etc.

Algunos historiadores opinan que los navegantes foceos llevaron la variedad syrah a Marsella, trayéndola desde el Oriente Medio. Sin duda su nombre hace pensar en Shiraz (Irán), la ciudad de las rosas y de los poetas. Y Hugh Johnson explica que estos vinos persas se exportaban ya en el siglo XVII a la India y se enviaban, en botellas protegidas por fundas de paja, a los puertos det Golfo Pérsico. También hay quien cree que los foceos y fenicios la trajeron de Egipto a Sicilia. Podría haber sido importada desde Siracusa en el siglo III, después que Probus anulara la prohibición de plantar nuevas viñas en la Galia. Esto explicarla las sinonimias de sirac, syra, sirah y syrac.

En la zona del Ródano hay otra tradición. Se dice que un cruzado, el caballero de Sterimberg, la trajo de Oriente Medio en el siglo VIII. Este guerrero, convertido luego a la vida pacifica del eremita, la plantó en los alrededores de su «hermitage», en las laderas del Tain.

Louis Levadoux, en 1955, estableció una relación con la Vitis allobrogica del Grésivaudan, plantada por los romanos en las colinas de Vienne. En la Edad Media, la variedad se llamaba sereine, siraneo serine. Y Olivier de Serres en 1600, utilizó este último nombre; aunque en Francia se la conoce con muchos nombres distintos: candiré noir, entournerein, hignin noir, plant de la biaume, schiraz, sirac, syra, syrac.

Es planta de porte erguido, de brotación tardía y madurez media. Es sensible al corrimiento y a la Botrytis. Sus hojas son pentagonales, con senos laterales muy marcados, haz de color verde oscuro y envés algodonoso. Sus racimos son medianos, compactos, de forma cilindrica, con uvas de tamaño medio, de forma elíptica corta, de color azul negro azulado, piel fina, pulpa jugosa y gusto agradable. Pero debe vendimiarse en el momento justo, porque sobre todo, cuando se cultiva en zonas muy cálidas pierde pronto su acidez y sus aromas empireumáticos y especiados característicos.

Entre todas las variedades tintas, la syrah podría reivindicar un lugar de honor junto a las más nobles. Y, en climas luminosos, da vinos seductores, bien pigmentados, aromáticos (moras, bayas negras, especias), con tanino confitado, jugoso y sensual. Algunos de estos vinos nacen en las latitudes extremas de su cultivo, como es el caso de la zona septentrional de Cotes-du-Rhone (Cote-Rotie, Cornas, Hermitage, Saint-Joseph) y de Nueva Zelanda. Es evidente que los suelos primarios y metamórficos del Valle del Ródano le ofrecen una cuna especial que llega hasta la latitud de Vienne (el antiguo viñedo romano de los allobroges).

Cuando uno viene del norte, después de haber atravesado el Beaujolais con sus suelos ácidos y sus viñedos de gamay, aparece repentinamente la syrah en la Cote-Rotie, en las pendientes que orillan el Ródano. Van sucediéndose los promontorios por arroyos de valles angostos y todo eso es el reino maravilloso de la syrah: vinos de Cote Brune (estructurados, aristocráticos) y Cote Blonde (tiernos, casi delicados), cada uno distinto al otro. Cuando los reglamentos permiten plantar la syrah en la llanura, los buenos aficionados fruncen el ceño y buscan exclusivamente los vinos que vienen de las pendientes. Asi se cultiva la syrah en la zona de Cornas, sobre arenas graníticas, y produce vinos más concentrados y altivos, incluso buenos para madurar durante cinco o seis años. Más al Sur, en la otra orilla del Ródano, el clima es menos duro pero se mantiene el suelo granítico donde el syrah se recrea produciendo las joyas de Hermitage. Ahí ya todo es posible, hasta el aroma de violeta que es como el casis unido a la frambuesa, pero nadie dogmatice, porque de repente -sin dejar nunca la potencia que es la marca del linaje- aparece la pimienta y, cuando uno tiene ya las papilas excitadas, surge un vino de creosota y humo. Quienes quieran algo menos complejo y más ligero pueden apostar por Crozes-Hermitage.

En España ha sido también un descubrimiento en los últimos 20 años, porque ha sido reconocida en muchas regiones como Jumilla, Priorato, La Mancha (especialmente en Toledo, en el Dominio de Valdepusa). Pero aún tiene que dar bellas sorpresas en viñedos más fríos, quizá del Somontano o La Rioja. También se la cultiva en el sur de Francia como variedad mejoradora y se mezcla con cabernet sauvignon o con merlot.

En Italia produce excelentes vinos en la Toscana, formando parte de la aristocracia de los llamados Supertuscans; pero también se encuentra en el Valle de Aosta.

Se ha aclimatado maravillosamente en Australia, sobre todo en Barossa Valley y sus suelos pardos arcillosos y arenosos. Su arquetipo es el Penfolds Grange, vino obtenido con syrah de muy pequeño rendimiento (20-25 hl/ha), opulento (violeta, cassis, regaliz, especias), denso y con un tanino majestuoso que parece tener vida eterna. Los australianos -a diferencia de algunos elaboradores tradicionales de Cotes-du-Rhone- siempre despalillan y fermentan en acero inoxidable. Y Penfolds hace maceraciones cortas para no extraer demasiado tanino (aunque tanizan los vinos después de fermentados). Hay que tener en cuenta que estos bodegueros australianos, como Penfolds y Wolf Bass consiguen vinificar sus tintos con poco sulfitado y mantienen asi el pigmento sin decolorar. Prensan muy pronto y acaban las fermentaciones en las barricas de roble americano (a menudo, hogsheads). Al cabo de tres o cuatro trasiegos ya no necesitan filtrar, a la vez que el tanino se mantiene firme pero sin aristas. Hay shiraz extraordinarios en el estado de Victoria; pero también existen maravillas de shiraz plantadas en los suelos graníticos y más altos de Adelaide Hills. En realidad el clima fresco, como ocurre en los viñedos chilenos de Casablanca, es ideal para la syrah que está hoy demasiado limitada a zonas cálidas.

La syrah se encuentra asimismo en California, sobre todo en Carneros, Russian River Valley, Napa Valley, Santa Bárbara, Santa Ynez, Mendocino, Valle de San Joaquín y San Diego. Los vinos más interesantes son los que proceden de las zonas más frías, refrescadas por las brisas del Pacífico. Por eso merece la pena probar la syrah en Nueva Zelanda, en Marlborough y Hawke's Bay.

La búsqueda de extracción frutal, siguiendo la tendencia actual, resalta las cualidades de la variedad syrah. Da muy buenos resultados en maceración carbónica y, en ese caso, con fermentaciones no muy largas que permiten producir vinos más ligeros. Pero sería una pena que se olviden otras posibilidades de esta variedad en fermentaciones y maceraciones largas (tres semanas), como fue siempre tradicional en Hermitage.

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