viernes, 16 de noviembre de 2012

Valle Vitivinicola de Aosta al Pie de los Alpes (Italia)



VALLE VITIVINICOLA DE AOSTA AL PIE DE LOS ALPES (ITALIA)

En el Valle de Aosta se produce una denominación de origen, Valle d'Aosta DOC (o Vallée d'Aoste) desde el 30 de julio de 1985. Como los Alpes rodean el valle, se encuentran aquí los viñedos más altos de Europa.

La principal región vitivinícola se encuentra en la ribera oriental del río Dora Baltea con la ciudad de Aosta como centro de producción de vino. La región se divide en tres grandes viñedos: el valle superior Valdigne, el valle central Valle Centrale y el valle inferior Valle Bassa. Al sur está la región vitivinícola de Piamonte. El Valle de Aosta es la región productora de vino más pequeña de Italia en términos de tamaño y producción con sólo alrededor de 330.000 cajas producidas anualmente en la región y sólo 36.000 cajas producidas bajo la etiqueta DOC. El 70% de las zonas de producción se dedican al vino tinto se hacen a partir de Pinot noir, Gamay y Petit Rouge. La mayoría del vino blanco se hace a partir de la varietal indígena Blanc de Morgex.

Los viñedos autorizados se sitúan en las comunas de Aosta, Arnad, Arvier, Avise, Aymavilles, Bard, Brissogne, Challand-Saint-Victor, Chambave, Champdepraz, Charvensod, Châtillon, Donnas, Fénis, Gressan, Hône, Introd, Issogne, Jovençan, La Salle, Montjovet, Morgex, Nus, Perloz, Pollein, Pontey, Pont-Saint-Martin, Quart, Saint-Christophe, Saint-Denis, Saint-Nicolas, Saint-Vincent, Sarre, Verrayes, Verrès y Villeneuve.


GOGRAFÍA FÍSICA

La región comprende 3.264 km². Está constituida enteramente por el sector septentrional de los Alpes Saboyanos y por el occidental de los Alpes Peninos, con el conjunto de valles que rodean el amplio valle del Dora Baltea, espina dorsal de la región.

Aquí se encuentran las montañas más altas de Europa: el Gran Paraíso (4061 m.), el Monte Blanco (4810 m.), el Cervino (4478 m.) y el Monte Rosa (4638 m.), este último en común con el Piamonte.

El espléndido escenario natural es típicamente alpino: campos cultivados en los valles, luego, a medida que se asciende comienzan los grandes pastos, las florestas, los glaciares, los lagos alpinos y las simas de roca.

El clima generalmente es poco lluvioso. Es severo, especialmente si se compara con otros lugares de los Alpes occidentales. Esto se debe probablemente a que las montañas bloquean los vientos suaves del océano Atlántico. Lugares de la misma altitud en Francia o en Suiza occidental no son tan fríos como el Valle de Aosta. Pueden diferenciarse varias zonas climáticas:

El valle del Dora Baltea, entre los 300 y los 1000 msnm, con el clima más suave de toda la provincia, tiene un típico clima oceánico (Cfb). Los inviernos son suaves, incluso más que los del valle del Po, pero normalmente húmedos y neblinosos. La nieve es frecuente sólo durante los mesesde enero y febrero, pero la estación neblinosa, que comienza a finales de octubre, dura hasta el mes de mayo. La temperatura media para enero está entre -1 °C y 3 °C. Los veranos son suaves, normalmente lluviosos. Las temperaturas medias en julio están entre 17 °C y 20 °C. Las principales ciudades en la zona son Aosta, Saint-Vincent, Châtillon y Sarre. Debido a la posición occidental dentro del Arco Alpino, el clima clasificado como Cfb puede extenderse hasta lugares relativamente altos, especialmente cerca de la frontera con Francia, que recibe el suave viento oceánico, de manera que es posible encontrar lugares a 1500, o incluso 1900 msnm con el mismo clima Cfb, pero las temperaturas son inferiores, alrededor de -2 °C en invierno y 15 °C en verano, y niebla durante todo el año.

Los valles alrededor de 1300 msnm, que, dependiendo de la geomorfología, desarrollan un clima continental húmedo (Dfb), aunque con temperaduras en invierno suaves para esta clase de clima, parecidas a las temperaturas de los fiordos noruegos, como en Trondheim. Las temperaturas invernales se encuentran de media alrededor de -3 °C o -4 °C, y los veranos entre 13 °C y 15 °C. La estación de nieve empieza en noviembre y dura hasta marzo. La niebla es comñun durante la mañana desde abril hasta octubre. Las principales comunidades en esta zona son Gressoney-Saint-Jean (medias de -4,8 °C en enero y 13,8 °C en julio), Brusson y Gressoney-La-Trinité.

Las tierras de montaña alrededor de 2000 msnm tienen clima oceánico frío (Cfc). Esta zona tiene un clima parecido al de los fiordos del norte de Noruega. Incluso aunque se esté a gran altitud, el clima es suave. Esto se debe a la alta influencia del templado aire oceánico que puede soplar en estas regiones. La niebla es común todo el año, especialmente en abril y octubre, cuando en algunos años estas regiones pueden tener más de una semana con constantes nieblas y neblinas. Los inviernos son suaves. La temperatura media va desde los -3 °C en las regiones más secas hasta 2 °C cerca de los lagos. Durante el verano, las temperaturas medias son muy bajas, alrededor de 12 °C.

Los valles por encima de 1600 metros normalmente desarrollan un clima continental frío (Dfc). En este clima la estación de nieve es muy larga, tanto como 8 o 9 meses en los puntos más altos. Durante el verano, la neblina aparece casi todos los días. Estas zonas son las más húmedas de los Alpes occidentales. Las temperaturas son bajas, entre -7 °C y -3 °C en enero, y en julio entre 10 °C y 13 °C. En esta zona está la ciudad de Rhêmes-Notre-Dame, que puede ser la más fría de los Alpes occidentales y donde la temperatura media en invierno está alrededor de los -7 °C. Otras ciudades con este clima son Chamois, Breuil-Cervinia (a veces ET) y Bionaz (a veces suave), Gressoney-La-Trinité (suave).

Las zonas entre los 2000 y los 3500 metros normalmente tienen un clima de tundra (ET). Cada mes tiene una temperatura media por debajo de 10 °C. La temperatura media en invierno y en verano varía según la altitud. Este clima puede ser una especie de clima océanico frío más severo, con una media en verano baja pero inviernos suaves, a veces por encima de -3 °C, especialmente cerca de los lagos, o un clima continental frío más severo, con una media en invierno muy baja. Por encima de 3000 metros es un clima típico de montaña. Las medias en Pian Rosà, a 3400 metros, son -11,6 °C en enero y 1,4 °C en julio. Es el lugar más frío de Italia donde el clima es verificable.

Por encima de los 3500 metros, todos los meses tienen una temperatura media por debajo de la congelación, y aquí se encuentra un clima de hielo perpetuo (EF).


VITICULTURA EN EL VALLE DE AOSTA

La viticultura llegó con los romanos a ese valle de importancia estratégica. Desde su fortaleza Augusta Prcetoria, la actual Aosta, los romanos controlaban los pasos alpinos por el Pequeño y el Gran San Bernardo y empezaron a cultivar la tierra porque el Valle de Aosta, incluido una y otra vez hasta la Edad Moderna en la zona de tensión entre Francia, Italia y Suiza, esconde un microcosmos peculiar. Las estrechas y espectaculares terrazas de cepas en las laderas escarpadas alcanzan los 1.300 m de altitud y son las más elevadas de Europa. Su situación confiere determinadas peculiaridades a una multitud de cepas autóctonas y a los vinos más autónomos del valle.

Los viticultores aprovechan desde siempre las condiciones climáticas especiales a lo largo del Dora Baltea. El valle tiene forma de herradura y está rodeado por los Alpes de Valais y los de Ginebra, que alcanzan hasta 4.000 m de altitud. Constituye una de zonas más protegidas y secas de Europa. El clima está determinado por inviernos extremados y veranos muy calurosos. Además, las fuertes variaciones entre las temperaturas diurnas y las nocturnas aseguran condiciones idóneas para la formación de aromas intensos y muy afrutados en los vinos. Mientras que en muchos emplazamientos elevados las uvas para vinos blancos maduran con un buen nivel de acidez, las terrazas del centro del valle, orientadas hacia el sur, son apropiadas también para tintos vigorosos y de buen cuerpo. Estos últimos emplazamientos son los mejores.

Los monjes cristianos reemprendieron la vitivinicultura. El valle debe al clero la instalación de cepas en las terrazas y el mantenimiento de esa viticultura costosa de montaña, por la que se siguió invirtiendo todavía en el siglo XX. Algunos monjes se labraron un nombre más allá de las fronteras de sus regiones por sus vinos, como don Augusto Pramontton, que de las uvas pasas pinot grigio obtuvo una malvasía de Nus legendaria. Aunque en los últimos cien años la superficie de vid ha ido disminuyendo de unas 3.000 a unas 500 hectáreas, se cree que la tendencia puede invertirse: apoyados por subvenciones estatales, los 2.400 viticultores activos de la región, que en su mayoría se dedican a la elaboración de vino como trabajo secundario, tienen ahora nuevas inquietudes.


DIVERSIDAD Y ESPECIALIDADES

Unos tres cuartos de la producción vinícola regional posee la condición de DOC y se comercializa con la indicación de DOC Valle d’Aosta/Vallée d’Aoste (el bilingüismo es una reliquia del siglo IX, cuando el Valle de Aosta pertenecía a la corona de Saboya). El reglamento prevé 27 tipos de vino elaborados con 22 variedades de cepas permitidas. Entre todas ellas, las que gozan de más atención son las especialidades cultivadas de variedades autóctonas.

En cuanto a los vinos blancos, proceden de la petite arvine y la blanc de valdigne, variedades cultivadas también en el vecino Wallis, las que proporcionan los vinos más autóctonos. De la última se consigue, en el extremo norte del valle, el famoso Blanc de Morgex et La Salle. Su procedencia de las cepas más elevadas de Europa le ha otorgado el sobrenombre de blanco dei ghiaccini (“vino de los glaciares”). Sus productores, la mayoría miembros de la cooperativa local, sólo trabajan unas 14 hectáreas, cuyas cepas suelen cultivarse en pergolas bajas. La blanc de valdigne  es una vid resistente a la filoxera y forma parte de las pocas variedades europeas que no se injertan en bases americanas, sino que se plantan con raíces autenticas.

Bajo las condiciones climáticas de las terrazas escarpadas, las uvas proporcionan vinos claros, elegantes y con frecuencia ligeramente espumosos, con una frescura cítrica y un perfume de hierbas montañesas.

Entre las otras variedades destaca la moscato o muscat de Chambave. Se vinifica en seco y también de uvas pasas como vino de postre (passito o flétry, como se llama en el dialecto autóctono). Además se producen vinos blancos de müllerthurgau, borgoñas tardíos blancos, grises e incluso elaborados en blanco, y hoy día también de chardonnay. Si la variedad de cepa se nombra en la etiqueta, un 90% del vino debe proceder de ella, ya se trate de un blanco, un rosado o un tinto.


EL PEQUEÑO TINTO O "PETIT ROUGE"

La autóctona “petit rouge” preside los vinos tintos, varietal o mezclada. Representa como ningún otro el carácter áspero y salvaje del paisaje. Constituye el 85% de la cantidad total del Enfer d’Arvier, de claros aromas de bayas matizados por notas de pimienta y especias, y se completa con las variedades autóctonas vien de Nus, neyret, gamay y borgoña tardío. El Torrette, que proviene de la región de Nus y que vinifica entre seis y ocho meses en barrica o tonel, también se compone de un 70% de petit rouge, completado con fumín, neyret y vien de Nus, y con doicetto, gamay y borgoña tardío.

En el curso medio y bajo del Dora Baltea madura el exigente nebbiolo. Sobre Pont-St.-Martin, en alroras de hasta 600 m, resulta un vino de un acentuado sabor afrutado y ácido, algo rústico, y se mezcla con pequeñas cantidades de freisa, neyret o vien de Nus. Este vino se llama donnas o donnaz y vinifica en madera durante dos años. Aunque tiene una estructura más ligera que los famosos nebbiolos de Piamonte, un donnas de buena cosecha puede mostrar clase y elegancia después de madurar en la botella de tres a cinco años. Naturalmente, las variedades internacionales no se han detenido ante las viñas de las altas montañas del Valle de Aosta. En muchas terrazas se hallan hoy la chardonnav o la cabernet, la merlot e incluso la syrah, de los que en algunos casos se prensan vinos interesantes, aunque de poca relevancia. Quien quiera conocer las especialidades del Valle de Aosta debe visitar las propiedades vinícolas y probar la gastronomía regional.

GASTRONOMÍA

Los productos valdostanos más conocidos son:
- Los quesos: la fontina, el fromadzo, la Tomme de Gressoney, el Salignon, el Réblèque (o Réblec), la Brossa y el Séras.
- Los embutidos: el Lard d'Arnad, el jamón de Bosses, los Boudins (tradicionalmente hechos con la betterave rouge), las Saouceusses, la Motsetta, el jamón de Bosses y el jamón a la brasa de Saint-Oyen.
- Las frutas: las castañas, las nueces, las manzanas reinetas (Reinettes) y las peras Martin sec.
- Entre otros productos típicos, pueden mencionarse la miel, el aguardiente y el Génépy.

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