jueves, 15 de noviembre de 2012

Variedad de Uva Chardonnay y sus Vinos


VARIEDAD DE UVA CHARDONNAY Y SUS VINOS

Chardonnay: procedente de la región de Borgoña en la que se producen vinos tan variados como el chablis mineral los montrachet voluminosos y complejos, esta variedad ha logrado conquistar el mundo. Este éxito se basa en su asombrosa capacidad de adaptación al clima y al suelo, y también en lo que al proceso de vinificación se refiere. Produce prestigiosos vinos suaves y contundentes en la línea de su correspondiente calidad en todo el mundo. Además, es la variedad de uva blanca más apta para la maduración en barrica.

Es una variedad de uva blanca internacional que puede producir vinos de gran calidad, nobles, aromáticos, de buena graduación y con aptitudes para el envejecimiento. De Chile a China y de California a Nueva Gales del Sur, esta variedad se encuentra representada en casi todos los países productores. La pasión que despierta en los viticultores es tanta que puede considerarse, en casi todos los mercados, la uva blanca más apreciada Los mejores vinos blancos de Borgoña proceden de esta variedad. Se adapta especialmente a la fermentación en barricas de roble nuevo y a la crianza del vino sobre lías. Ofrece una inusual combinación de virtudes: buen grado, delicioso aroma, cuerpo y estructura frutal. Por eso es tanta la consideración que le dispensan viticultores, bodegueros y consumidores de todo el mundo.

Sin duda alguna el éxito de estos vinos en los mercados internacionales viene dado por su:

- Alta relación calidad/precio.
- Énfasis en la intensidad de caracteres afrutados en la nariz y paladar.
- Nariz y paladar con un buen balance sobretodo en vinos de alta acidez.
- Adecuado aporte e integración de la madera.
- Homogeneidad de marcas para crear credibilidad de las mismas.

El origen ampelográfico de la chardonnay hay que buscarlo, como en todas las variedades viníferas, en el Mediterráneo. Probablemente fue una de las primeras uvas blancas que se distinguió de la antigua moscatel. Se dice que los fenicios la transportaron a Europa occidental, pero se sabe que hubo una segunda fase de aclimatación, realizada por los cruzados. Por eso en Champagne se concede el honor de haberla introducido en ese clima septentrional a Teobaldo de Navarra. En Líbano se conservan las chardonnay originarias, que allí se cultivan con los nombres de meroué y obaideh. Es una de las variedades con más sinonimias, dependiendo de las zonas de cultivo. En Francia se la llama también auxerrois blanc y gentil blanc, así como pinot, chardonnay blanc o pinot blanc. En la región de Arboiss se la conoce con los nombres de morillon blanc y melón blanc; en Saboya es la petite saint Marie o también melón blanc; en Yonne adopta los nombres de beaunois y plant de tonnerre; en Marne también se la llama epinette; en la Cóte-d'Or es la noiren blanc; en el Loira la llaman la auvernat blanc; en Alsacia se la conoce como la weiser klevner o la weiss silber; y en Alemania es la rulander o weisser. En Argentina y en Chile se ha confundido frecuentemente con el chenin blanc, mientras que en Sudáfrica se identificaba con el auxerrois blanc. No obstante, hoy en día, las características ampelográficas y el nombre de chardonnay están perfectamente establecidos.

En Francia se cultivan más de 13.000 ha, sobre todo en Champagne y Borgoña. En Estados Unidos se extiende a lo largo de más de 10.000 ha, ofreciendo sus mejores ejemplares en el clima fresco de Sonoma y en Oregón. En Italia se cultiva principalmente para la elaboración de vinos tranquilos y espumosos. Chile ha conseguido multiplicar ya sus propios clones de chardonnay a partir de cepas sin injertar que se cultivan en los fundos de Río Claro, San Francisco y Maqueha. También se encuentra muy arraigada en España, sobre todo en Penedés y Costers del Segre, que fueron las pioneras en el cultivo de esta variedad, al igual que entre los elaboradores de cava.

Es una cepa que adapta bien a numerosos suelos y climas. Aunque es sensible a las heladas, ala botritis, mildiu y al oídio, es una cepa vigorosa, de brotación y maduración tempranas, y con una buena capacidad de riqueza en azúcar, lo que asegura casi siempre un buen grado alcohólico, la chardonnay desborra a finales de marzo y principios de abri, por lo que es sensible a las heladas primaverales, sobre todo en zonas frías para compensar su tendencia a disipar su fuerza en el follaje, se aumenta la densidad de plantación (Champagne) o se somete a una poda adecuada. En cimas fríos, su gran extracto compensa el posible exceso de acidez, mientras que en climas más cálidos, la pérdida de ésta por una mayor maduración no es tan acusada como en otras variedades blancas. Vendimiada en su momento óptimo produce un vino vivaz, de gran finura y extraordinaria elegancia, pleno y vigoroso, con aroma y sabor. Tiene suficiente carácter de adaptación para elaborar cualquier tipo de vino, desde un vino luminoso, seco y espumoso hasta un vino de postre dulce y con podredumbre noble. No obstante, su encarnación seca, añejada o fermentada en barrica es el estilo más difundido en todo el mundo. Sus vinos son un ejemplo de armonía y equilibrio.

En sus aromas varietales destaca el ámbar, el heno, la avellana, el melocotón, la nuez y la manzana reineta. Cuando se fermentan y se crían en madera, los vinos se muestran más complejos, con notas de mantequilla fresca, manzana madura, humo, pan tostado y vainilla.

En las regiones vitícolas frías predominan los caracteres a frutos cítricos con notas herbáceas, mientras que en las regiones cálidas, abundan las notas a fruta tropical madura, mango, melón, higos.

Según el proceso enológico llevado a término en la bodega, es posible lograr una evolución aromática y complejidad del vino. En este sentido, la fermentación en barrica y posterior contacto con lías ayuda a desarrollar el perfil aromático aportando cremosidad y complejidad al mismo. Notas de cata derivadas de este proceso son: acidez láctica, gusto a levaduras, queso, pan, mantequilla, yogurt. El posterior envejecimiento en barrica puede aportar notas a vainilla, pan tostado, cedro, serrín, coco, humo, caramelo y uva pasa.

Los vinos de Chardonnay varían de cuerpo medio a entero, algunos de ellos (regiones cálidas) presentan un alto contenido alcohólico (13,5-14% v/v). Cabe destacar que los vinos con poca intensidad de aromas afrutados de regiones cálidas con riego y altas producciones 35 t/ha) pueden presentar demasiada intensidad de aromas a vainilla y resina procedentes de las barricas si el proceso de envejecimiento es demasiado largo.

Los mejores vinos presentarán un perfil aromático rico, complejo y persistente con una estructura fina en el paladar, indicador de su potencial de envejecimiento. Los vinos que no han tenido influencia de madera, presentan los caracteres aromáticos de la uva dependiendo de la región y el estado de maduración en el momento de la vendimia. En general, serán de cuerpo medio con un postgusto ácido y fresco.

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