viernes, 14 de diciembre de 2012

Château Haut Brion (1er Cru Classé A.O.C Pessac-Leóganc)



CHATEAU HAUT BRION (1er CRU CLASSÉ A.O.C PESSAC-LEÓGANC)

Premier cru classé de Graves (Francia), amparado por la AOC Pessac-Léognan. Este viñedo está situado en los alrededores de Burdeos, cercado por las construcciones de la gran ciudad. El dominio de Haut-Brion es todo un símbolo de la historia del vino bordelés. A pesar de estar amenazado por carreteras, ferrocarriles y autopistas, el Château Haut-Brion, el más famoso de los viñedos urbanos, sigue produciendo en sus 40 ha de gravas un vino cálido y poderoso, de inconfundibles aromas empireumáticos y ahumados, que es el rey de Graves.

HISTORIA

El fundador del Château Haut-Brion, Jean de Pontac, fue un personaje singular que se casó tres veces, tuvo hijos a los 76 años y falleció a los 101 años de edad, dejando en el mundo 15 descendientes directos. Este personaje fue notario y secretario de cinco reyes: Luis XII, Francisco I, Enrique II, Carlos IX y Enrique III. Los cronistas de su tiempo testifican que murió «sin gota ni piedra, en uso de su buen: sentido, palabra y entendimiento; siendo el hombre más rico de Burdeos».

El origen del viñedo se remonta a 1525, cuando Jean de Pontac se casó con Jeanne Bellon, hija del alcalde de Liboune, que aportó como dote las tierras de Haut-Brion. Pocos años más tarde, Pontac compró también la mansión noble que dominaba el viñedo. En 1549, inició la construcción del castillo que se ha conservado hasta nuestros días. Así nació realmente el legendario cru de Haut-Brion, que es un símbolo de la historia del vino bordelés.

Entre los sucesores de la noble dinastía de Pontac se cuentan el obispo Arnaud, sabio filólogo y traductor del hebreo, el rico Messire Arnaud III, primer presidente del Parlamento de Burdeos, que se distinguió como humanista de gran elegancia y que fue pionero en las investigaciones de nuevas técnicas de crianza del vino tinto, François Auguste de Pontac, que creó en 1666 el más famoso establecimiento vinícola de Londres, frecuentado por el filósofo Locke, y Joseph de Fumel, mariscal de Francia y amigo personal del presidente estadounidense Thomas Jefferson. Arnaud II de Pontac fue quien cimentó en 1663 la fama de los vinos de Haut-Brion exportando sus vinos a Inglaterra con el nombre de New French Claret Para garantizar la conservación de sus tintos tuvo que crear nuevas técnicas de conservación, estableciendo así las bases de la crianza bordelesa, con los sucesivos trasiegos que permitían decantar y oxigenar los vinos.

El ingenioso escritor inglés Samuel Pepys probó en 1663 un tinto de Haut-Brion en la Royal Oak Taverne de Londres que le llevó a escribir: «Una especie de vino francés llamado Ho-Bryan que tenía un buen gusto muy característico que nunca había encontrado en otro tinto». Más expresivo aún fue Thomas Jefferson, que visitó Haut-Brion en 1787, cuando era embajador de Estados Unidos, quien, además, a juzgar por sus palabras, era un gran experto en vinos: «He examinado atentamente el suelo de Haut-Brion, que consiste en arenas, unidas a una cantidad similar de gravas redondas o guijarros, y un poco de limo como en las tierras del Médoc. En la categoría de los vinos tintos hay cuatro viñedos de primera calidad: Château Margaux, Latour, Haut-Brion y el Château de Lafite». El futuro presidente Jefferson no tenía mal olfato a la hora de seleccionar sus vinos: todos ellos siguen formando parte de la aristocracia de Burdeos, y son los mismos que encabezaron la famosa clasificación de los grandes crus de 1855.

A finales del siglo XVIII ya se embotellaban algunos vinos en Haut-Brion, a pesar de que el envase de vidrio y el tapón de corcho se cotizaban dos veces más caros que hoy en día. No obstante, ese siglo deshojó las últimas frondas de su calendario con dos malas cosechas que arruinaron a los campesinos. Cuando la cosecha de 1789 apenas había cuajado los racimos tardíos de cabernet sauvignon, llegaron a Burdeos las noticias de la toma de la Bastilla. El puritano Robespierre levantó la guillotina y ejecutó entre otras muchas personas al propietario de Haut-Brion en aquella época: Joseph de Fumel. Una revisión posterior del proceso demostró que De Fumel contribuyó con su propia fortuna a ayudar a los indigentes de Burdeos, fundiendo incluso sus vajillas de oro y plata para socorrer a los pobres. Sus descendientes recobraron sus propiedades y las vendieron, dado que consideraban que ya nadie pagaba en justicia el precio de una cosecha.

En 1801, el príncipe de Talleyrand compró el castillo y las tierras de Haut-Brion (v. Talleyrand-Périgord, Charles-Maurice). Aunque sus ocupaciones políticas le mantuvieron alejado del negocio vitivinícola, nunca dejó de disfrutar de sus vinos. A su muerte, en 1836, el Château Brion se vendió en subasta y fue adquirido por el banquero Larrieu.

La familia Larrieu realizó fuertes inversiones en su nuevo dominio. Entre otras innovaciones se construyeron las primeras tinas de fermentación con tapa móvil que puede retirarse para refrescar la temperatura y volverse a cerrar para favorecer la maceración. Pero el siglo XIX fue la época de las calamidades. Una tras otra, las plagas y las enfermedades se abatieron sobre el viñedo de Haut-Brion: en 1852 el oídio, en 1875 la filoxera, en 1881 el mildiu. Para colmo de males, Eugène Larrieu murió en 1896 sin hijos, y el viñedo se dispersó entre unos sobrinos divididos por disputas familiares.

Los vinos de Haut-Brion permanecieron en las sombras hasta que un misterioso azar les devolvió el prestigio perdido. En 1935 llegó a Burdeos el financiero estadounidense Clarence Dillon dispuesto a comprar el Château Cheval Blanc, pero el frío le hizo detenerse en Haut-Brion. Dillon recordaba que su compatriota Thomas Jefferson anduvo también por estas tierras en 1787, en las vísperas de la Revolución, y, dejándose guiar por los fantasmas de la historia, decidió adquirir el Château Haut-Brion, con sus helados viñedos. Los misteriosos espíritus de Haut-Brion hicieron que Clarence Dillon, al igual que Jean de Pontac y que el príncipe de Talleyrand, alcanzaran la edad bíblica de las grandes cosechas. Tras su muerte, acaecida en 1979, le sucedió su nieta Joan. Ésta contrajo matrimonio con el príncipe Carlos de Luxemburgo, pero al enviudar se casó en segundas nupcias con el duque de Mouchy. Por un extraño designio del azar, los Dillon emparentaron así con una de las más rancias familias bordelesas, unidas ya por los lazos fraternos de amistad al fundador de los viñedos de Haut-Brion.

El viejo castillo de Jean de Pontac, reformado en siglos posteriores, se levanta hoy casi en el centro de Burdeos, angustiosamente amenazado por la expansión urbana de la capital que va devorando los viñedos de Gradignan, Mérignac, Pessac, Talence, Léognan y Martillac. En el siglo XX, esta orilla izquierda de las gravas del Carona vio desaparecer ya más de 200 castillos con sus respectivos viñedos.


VIÑEDOS Y TERROIR

Los suelos de Haut Brion están formados por dos colinas de gruesas gravas, rodeadas por las aguas del Pegue y del arroyo de Ars. Las gravas superficiales alcanzan un tamaño considerable de 8 cm. Son cuarzos y cuarcitas rojos, mezclados con ágatas oscuras y liditas negras, conglomerados y otros minerales de sílice. Esa capa, llamada gunziana, data del Pleistoceno, y bajo ella subyacen las pequeñas gravas de cuarzo blanco que se formaron al final de la Era Terciaria, cuando emergieron los Pirineos occidentales y los detritos de la montaña se esparcieron por la cuenca de Aquitania. Las viñas de Haut-Brion explotan sólo la profunda capa superficial de gravas gruesas: un suelo que no se encuentra en los viñedos vecinos.

El microclima de Haut-Brion se beneficia de las condiciones favorables para el cultivo de la vid que caracteriza al valle del Garona: veranos cálidos y secos seguidos de suaves otoños. Gracias a su pequeña elevación, que apenas alcanza los 30 m, los viñedos se salvan de las nieblas que cubren, a menudo, el valle del Garona. Una altitud mayor tampoco sería propicia para la viticultura de calidad, ya que por encima de los 50 m aparecen las abundantes lluvias que caracterizan al microdima de las Landas. No hay que olvidar, además, la situación de estos viñedos, que han quedado sumidos en el conjunto urbano de Burdeos. La proximidad de la ciudad limita la influencia de las beneficiosas brisas nocturnas, pero defiende al viñedo de los cierzos invernales.

La calidad de la cosecha depende, por lo tanto, de un equilibrio muy ajustado de las condiciones climáticas que sólo se produce en determinadas añadas. Las primaveras frías producen a menudo el corrimiento de los racimos de merlot. Los veranos poco soleados dificultan la maduración de la vendimia, produciendo vinos más ácidos, de menos graduación y, sobre todo en el caso de los cabernet sauvignon, con menos estructura tánica y débil pigmento. Los años cálidos, con integrales térmicas superiores a 3.150, dan las mejores cosechas de vinos tintos.

La cabernet sauvignon (45 %) es la base de las 43 ha del conjunto ampelográfico de Haut-Brion, como ocurre en todos los grandes viñedos del Médoc y de Graves. Su elegancia, su inconfundible estructura y su riqueza tánica se expresa en las mejores añadas, acompañando siempre a ese pigmento cubierto y profundo que hay que exigirle a esta majestuosa variedad. La merlot (37 %), más frágil y sensible al corrimiento, produce vinos más ricos y grasos que complementan muy bien el carácter arisco y aristocrático de la cabernet. En algunos lugares de la comarca la denominan séme dou flube (planta del río), porque prefiere los suelos húmedos. Por ese motivo se le destinan las parcelas más frescas, que conservan mejor la humedad durante el verano. La vigorosa cabernet franc sólo ocupa un 18 % de la finca.
Aunque produce vinos más modestos y menos estructurados que la cabernet sauvignon, se caracteriza por su tanino fino y su presencia elegante. Además, agiliza la evolución del assemblage, favoreciendo la madurez del vino.

Desde 1975 se han efectuado en Haut-Brion estudios de selección clonal que permiten multiplicar las cepas de mejor calidad. Entre los clones de cabernet sauvignon destacan los 337 y 341, más ricos en antocianos, que producen vinos mejor pigmentados. El clon 393 se distingue en la cabernet franc, porque da vinos más carnosos y aromáticos, con un potencial alcohólico apreciable.


VINIFICACIÓN

Para la producción del Grand Vin no se utilizan jamás en Haut-Brion las vendimias de las cepas jóvenes. Sólo a partir de la cuarta o quinta cosecha, cuando la viña tiene siete u ocho años, sus mostos se encuban en los lagares de la bodega. Para reemplazar las cepas viejas, de más de 40 años, se ha establecido un ciclo de rotación de 1 ha por año. Ese ritmo permite replantar toda la superficie del viñedo en el plazo previsto.

Generalmente en la última semana de septiembre se inician las vendimias con la llegada al lagar de los primeros racimos de merlot. En la misma viña se realizan las prímeras selecciones, entresacando los granos verdes o alterados; así como las hojas que pueden haberse mezclado con la vendimia. Después de despalilladas y estrujadas, las uvas tintas se encuban en los depósitos de acero inoxidable, dotados de ducha exterior de agua fría que permite controlar la temperatura de fermentación. Haut-Brion cuida celosamente el proceso de vinificación; de hecho fue el primer château bordelés que instaló depósitos de acero en sus lagares (1961). Transcurridos 15 días, cuando el vino ha extraído su color, el aroma y los taninos del hollejo, se procede al descube. Más tarde hay que realizar el assemblage para mezclar los diferentes vinos y las cosechas de las distintas parcelas. Finalmente se añadirá una mayor o menor proporción de vino de prensa, según las características de la añada.

La fermentación maloláctica acaba de redondear el vino, mientras que la acidez se rebaja también con la precipitación de los tartratos que tiene lugar con los primeros fríos de invierno. El limpio aroma de vainilla del roble nuevo perfuma la cava del Château Haut-Brion. Desde comienzos del siglo XVIII se utilizan en esta propiedad las barricas de roble nuevo para garantizar la higiene de la crianza y la salud del vino. Las barricas se construyen siempre con duelas de roble hendido. Este detalle es importante para la conservación de los vinos. Las barricas construidas con madera aserrada no son completamente estancas, porque el corte de las fibras aumenta la porosidad de la madera. Por el contrario, las fibras se conservan en la madera desgajada o rajada. La menor porosidad de la barrica es muy aconsejable cuando se utiliza madera nueva, ya que el vino corre mayor riesgo de picarse por un exceso de acidez volátil. Las barricas se mantienen durante seis meses con el tapón arriba, hasta que el vino ha eliminado todo el carbónico. Luego, la crianza prosigue con el tapón de côté hasta completar un máximo de 24 meses. Durante todo el tiempo que dura la crianza en barrica se realizan los oportunos trasiegos (cuatro por año) para decantar los sedimentos y airear los vinos. Finalmente, se clarifican y se embotellan.


LOS VINOS

A pesar de ser un vino majestuoso, el Château Haut-Brion tiene un estilo elegante y comunicativo que es, probablemente, la causa primordial de su renombre. De color rubí profundo, bien cubierto, exhibe un cuerpo pleno y carnoso. En su nariz fragante y cálida destacan las notas florales de violeta y un toque muy característico de cacao. En algunas añadas pueden percibirse notas maderizadas de regaliz y algún matiz balsámico que recuerda el aroma de los bosques de pinos de las Landas. En su paladar, denso y bien estructurado, se manifiestan también los perfumes característicos de Haut-Brion: empireumáticos, ahumados, con un fondo de pan tostado que en las viejas añadas tiende al rancio y a la uva pasa. Éste es uno de los vinos bordeleses que ofrece una evolución más rápida. A los diez años suele estar ya en su madurez. La producción total del Grand Vin es de 14.000 cajas.

El château produce, además, 600 cajas de vino blanco, ya que una parcela de 2,7 ha está plantada con las cepas blancas: sémillon (65 %), sauvignon blanc (30%) y muscadelle (5%). Se trata de un vino de gran calidad, pero que no alcanza el carácter único y distintivo del tinto.

La familia Dillon completó en 1983 su imperio en Haut-Brion adquiriendo todas las fincas que se fueron desgajando del primitivo château de Jean de Pontac. Así, forman también parte de su patrimonio el Château Laville-Haut-Brion, con sus blancos exuberantes, el Château La Mission Haut-Brion, con sus poderosos tintos, el Château Latour-Haut-Brion de impresionante raza; sin olvidar el Château La Chapelle de La Mission de Hant-Brion, el Bahans Hant-Brion y Les Plantiers de Hant-Brion.

- Château Haut-Brion: Este vino tiene cinco siglos de historia y fbima parte de la Historia del Vino.

La primera impresión es de una cierta discreción, casi contenida, propia de toda persona segura de sí misma. En cada olfacción, se pueden descubrir nuevos aromas, que al combinarse despliegan una gran complejidad. El terruño se expresa en este vino aportando su sello inconfundible, con un buqué empireumático (habano, chocolate, torrefacto, madera de cedro...). La entrada en boca permite detectar la reserva en sí misma, con taninos marcados, pero con suavidad. La principal potencia de este vino se manifiesta en la parte central de la boca, sobre todo al final, siendo de retrogusto largo. Esta persistencia

Superficie cultivada: 48,35 ha.
Variedades del viñedo: 45,4% de Merlot; 43,9% de Cabernet Sauvignon; 9,7% de Cabernet Frene; 1 % de Petit Verdot.
Duración del envejecimiento en barricas de roble: 18 a 22 meses con 80% de madera nueva.
Producción media: 10.000 a 12.000 cajas.

- Le Clarence de Haut-Brion: recibe dicho nombre, desde la añada de 2007, en honor de Clarence Dillon, que adquirió Château Haut-Brion en 1935.

Una versión reducida del Château Haut-Brion Rouge. En este vino encontramos todas las características de un gran vino, en unas dimensiones que nos permiten aprovecharlas más rápidamente ( se aconseja esperar una media de 5 años de guarda antes de degustar este segundo vino, en lugar de los 10 años necesarios para el gran vino). Le Clarence de Haut-Brion es una excelente oportunidad pedagógica antes de descubrir el Château Haut-Brion.

Duración del envejecimiento en barricas de roble: 18 a 22 meses un 20-25% de madera nueva.
Producción media: 5.000 a 7.000 cajas.

- Château Haut-Brion Blanc: Con una superficie de menos de tres hectáreas y una producción confidencial, Château Haut-Brion Blanc es el vino blanco seco más buscado de Burdeos.

Combinando, a partes casi iguales, las cepas semillón y sauvignon blanc en sus mezclas, este vino hace realidad el sueño de los Larrieu, propietarios en el siglo XIX: obtener la plenitud aromática de un vino licoroso en un vino seco.

Este vino es un misterio, debido a su rareza y a la dificultad para encontrarlo, pero también por su expresión tan particular. El ensamblaje medio (mitad semillón, mitad sau vignon blanc, con una pizca de sauvignon gris) aporta a este vino, nacido en terrenos pedregosos, una concentración y una longitud atípicas en un blanco seco de Burdeos. En su juventud, sus aromas nos pueden transportar a Alsacia o a Borgoña, dependiendo de la añada. Su amplia boca nos asombra por su longitud.

Superficie cultivada: 2,87 ha
Variedades del viñedo: 52,6% de Semillón y 47,4% de Sauvignon.
Fermentación en barrica.
Duración del envejecimiento en barricas de roble: 9 a 12 meses con 50% de madera nueva.
Producción media: 450 a 650 cajas.

- La Clarté de Haut-Brion: Este segundo vino blanco es raro y excepcional, tanto por su producción extremadamente limitada como por su composición.

De hecho, es el descendiente de dos prestigiosos vinos blancos de Domaine Clarence Dillon: Château Haut-Brion Blanc y Château La Mission Haut-Brion Blanc.
La Clarté de Haut-Brion recibe dicho nombre desde la añada de 2009.

Antes de 2009, el segundo vino blanco elaborado por las propiedades de Château Haut-Brion y Château La Mission Haut-Brion, se llamaba Les Plantiers du Haut-Brion.

Este vino se produce por el ensamblaje de dos segundos vinos, procedentes de sus dos propiedades. Los amantes del vino blanco pueden descubrir en él, desde su más temprana edad, la expresión de la semillón (muy preponderante) en un vino blanco seco. Aromas afrutados y florales otorgan a este vino una gran frescura y una complejidad única. Una buena manera de iniciarse antes de descubrir a sus hermanos mayores.

Fermentación en barrica.
Duración del envejecimiento en barricas de roble: 9 a 12 meses un 40-50% de madera nueva.
Producción media: 1.000 a 1.200 cajas.

Château Haut Brion
33608 Pessac
Tel: (33) 555 56 00 29
Web: www.haut-brion.com

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