jueves, 20 de diciembre de 2012

Diferentes Sistemas, Tipos y Épocas de Poda en el Viñedo


DIFERENTES SISTEMAS, TIPOS Y ÉPOCAS DE PODA EN EL VIÑEDO

La vid sin cuidados culturales desarrolla un largo tronco y produce frutos muy pequeños y poco ácidos, que no alcanzan la calidad necesaria para la elaboración del vino. Del mismo modo que otras muchas plantas de cultivo, la vid necesita de una poda que conduzca el crecimiento y regule su producción y la calidad de sus frutos.

La aplicación de los distintos sistemas de poda depende de las variedades, donde cada una tiene su porte y una disposición particular del tallo y de brazos y sarmientos. Lo único en común que poseen las diferentes modalidades de poda es la época en que se realiza la operación: en invierno. En esta estación del año, la vid mantiene activo sólo su esqueleto esencial y la savia no circula, por lo que, aunque se eliminen los sarmientos o los brazos, la planta reiniciará su ciclo sin dificultad.

La función principal de la poda es la eliminación de las ramas que se consideran excedentes, dejando a la cepa el número de yemas adecuado para obtener el mejor fruto posible. Se ha constatado que una cepa muy productiva nunca proporciona vinos de calidad; en general, puede afirmarse que, cuanto menor sea el número de yemas que tenga una vid, más fuerte se conservará y mejor resistirá los rigores de los climas fríos, incluso las heladas.

En la actualidad, las matemáticas ayudan a determinar los factores de calidad y carga óptima de la planta para cada año, lo cual permite saber el nivel de calidad medio de cada zona.

La poda fundamentalmente se lleva a cabo en invierno pero, en ocasiones, es necesaria una segunda poda correctora. Esta, también llamada verde, se practica a comienzos de la primavera en aquellos casos en que los brotes se hayan desarrollado demasiado. Ha de tenerse presente que el exceso de follaje impide la correcta ventilación, así como el paso de la luz y la maduración uniforme de los frutos, además de propiciar la presencia de insectos y el desarrollo de enfermedades.

SISTEMAS DE PODA

En primer lugar hay que definir las finalidades de la poda, que son dos: la formación y la producción. En una primera etapa de la vida de un viñedo pueden coexistir. Las podas de formación y de producción son las que se aplican, respectivamente, a los viñedos recientes y a los de varios años. El objetivo de la primera es crear un tronco recio y unos brazos robustos, y conducir a la cepa a una determinada figura. La segunda, la poda de producción, tiene como finalidad que la planta produzca la máxima cantidad de buenos frutos, asegurando que las yemas dan lugar a sarmientos fértiles.

Las podas de mantenimiento de las cepas y producción tienen como objetivos:
- Regular la producción.
- Mantener la conducción y sujetar la vegetación a las estructuras establecidas.
- Controlar el envejecimiento de las cepas intentando que éste sea el mínimo.
- Limitar el desarrollo de la vegetación.
- Regular el número de yemas y tratar que éstas tengan la mejor disposición posible dentro de la cepa para adecuar en el primer caso la producción y en el segundo para mejorar esta producción.
- Estabilizar las producciones evitando la vecería.
- Eliminar la madera dañada o afectada por algunas patologías.

Las podas de Producción pueden dividirse en tres tipos:
- Podas cortas (a las ciega, en cabeza de mimbrera) en vaso de brazos cortos o largos y con pulgares cortos (una, dos o tres yemas vistas).
- Podas largas con formaciones entre 6 y 10 yemas y son muy diversas normalmente con formas permanentes (cordones) o varas de renovación anual (guyots).
- Podas mixtas que incluyen pulgares y varas al mismo tiempo, son también muy variadas e incluyen el parral, etc.

La poda de formación tiene como objeto:
- Dar la forma deseada a la cepa de acuerdo con los apoyos sobre los que se decida estructurar la vegetación o estructurar la propia cepa sin apoyos.
- Adelantar la entrada en producción de las cepas.

TIPOS DE PODA

Las cepas pueden podarse de diferentes maneras, pero en general se aplican tres sistemas principales: vaso, cordón y palmeta o espaldera. La menos utilizada es la poda en vaso, que consiste en conformar cepas bajas con tres o cuatro brazos con pulgares o varas.

Mediante la poda en cordón se consigue un tallo muy largo, con brazos cortos terminados en sarmientos provistos de un par de yemas.

La poda en palmeta o espaldera, la más habitual, conforma la planta con un tallo corto y brazos no muy largos pero muy visibles. Los viñedos podados en palmeta conforman las largas filas de postes de madera o metálicos, enlazados con alambres, que les dan un sello peculiar. Las cepas se alternan con los postes, y los largos sarmientos, enrollados en los alambres, disponen de un pulgar de dos yemas y una vara de seis pulgadas, mientras que los troncos son de porte bajo o altura media.

ÉPOCA DE LA PODA

La época de poda debe determinarse de acuerdo con las condiciones y rigores del invierno en cada comarca vitivinícola, siempre después de que las cepas hayan perdido totalmente las hojas y hayan retirado casi completamente la savia de los sarmientos de año.

La poda anticipada debilita las cepas y si es repetida llega a anticipar la brotación, aunque el primer año que se practica retrasa todo el ciclo vegetativo.

Una poda retrasada tampoco es adecuada ya que desaprovecha una gran parte de reservas que ya han sido movilizadas y pasan a los sarmientos aun sin podar. La poda retrasada se puede emplear en el caso de que se opte por la poda mínima. De todas formas la poda retrasada puede ser un mecanismo de defensa contra las primeras heladas de primavera ya que retrasa la evolución del ciclo de las cepas. La prepoda mecánica es una muy buena opción en estos casos.

La época habitual de ejecirtar la poda de invierno es comenzada la actividad de las raíces e inmediatamente antes de comenzar el lloro, es este el momento en que mejor se mantienen las reservas de las cepas.

Nunca debe podarse con escarchas y humedades altas puesto que en estos casos la transición de micelio (masa de hifas que constituye el cuerpo vegetativo de un hongo) y otras formas de resistencia de determinadas enfermedades fúngicas es más fácil.

Existen también otros tipos de actuaciones de poda determinadas por las condiciones meteorológicas adversas como son granizos y heladas: en caso de granizo, tanto en invierno como iniciado el ciclo vegetativo, debe podarse inmediatamente de forma inmediata y proteger los cortes con mastics portadores de productos antifúngicos; si el granizo es tardío, y dependiendo de la intensidad de sus daños, debemos eliminar el máximo de sarmientos posibles, reservando únicamente los previstos para formar las estructuras del año siguiente; si el pedrisco es muy fuerte deben podarse los sarmientos como si fuera invierno y forzando el abonado, especialmente nitrogenado inicialmente y potásico con posterioridad. Conseguir sarmientos adecuados durante el ciclo que incluso si el otoño es favorable pueden llegar obtener producciones, aunque evidentemente reducidas y de maduración retrasada, aunque esto sólo es posible en algunas ocasiones.

En cualquier caso, y de manera independiente de obtener alguna producción, el año del granizo, lo importante es recuperar o renovar las estructuras de las cepas que determinan su modo de conducción.

Recordemos que teniendo más de 50 modelos de conducción, existen varias modalidades de estas podas de recuperación, que deberán ser muy cuidadosas y independientes del tipo de conducción que tenga diseñado el viñedo, que no todo es tan fácil como en
una en vaso o en espaldera

En caso de heladas, si éstas son tempranas, lo mejor es esperar para ver el número de yemas que brotan y la posición de éstas. Si las heladas son más tardías deberemos podar por debajo de las yemas afectadas, con riesgo de dejar solamente casqueras y dagas: si la helada es fuerte las varas o formaciones largas deben eliminarse o añilarse para conseguir el brote de la base de los pulgares o inducir la brotación de alguna de las yemas ciegas de las formaciones.

LOS CORTES DE LA PODA

En la poda deben conseguirse cortes limpios, lo cual es más fácil en el irado de la circulación de la savia que en pleno invierno.

Siempre se intentaba dar los menos cortes posibles y si es factible de pulgares del año preferentemente, pero sin enrasar demasiado a la madera vieja, si éstos se eliminan completamente. Los cortes deben darse con la inclinación adecuada.

Si es posible y los entrenudos no son demasiado largos, es adecuado cortar por el diafragma en el nudo superior al de la yema elegida como inicio del futuro sarmiento, pero cuidando eliminar la yema de este nudo en el que se realiza el corte, el diafragma existente a este nivel protege mejor la formación que se deja del secado y entrada de hongos de la madera que si el corte se realiza en el entrenudo y más si éste está demasiado próximo a la yema que deseamos que brote en la campaña siguiente.

En la práctica de la poda con tijeras se cogerán adecuadamente y apoyando el pico no cortante en la parte de madera a eliminar, haciendo que la hoja se deslice hada él y no al contrario.

En la poda las tijeras deberán tener las hojas suficientemente amplias, para que la tijera corte por su parte basal o central y nunca con la punta y se evitará apalancar la madera en el momento de ejecutar el corte.

En la poda en verde que es muy adecuada y puede ser necesaria, los cortes deberán ser limpios y arrimando el punto de corte al máximo a la estructura de sostén, cosa que no es adecuada en la poda de invierno.

En los cortes de madera vieja deberá dejarse siempre un tocón corto biselado para que escurra el agua y el lloro, pero que no permita que el desecado o entrada de hongos afecte a los vasos de la estructura en la que está formación que se elimina; el uso de cicatrizantes, con cobre, lignatos de aluminio u otros productos con zinc son adecuados. En grandes heridas siempre deben utilizarse mastics adecuadamente impregnados de fungicidas.

LA PODA EN LA D.O.C. RIOJA

En la DOC Rioja se ha practicado tradicionalmente la poda corta en pulgares, tanto en los viñedos en vaso como en espaldera. En el vaso riojano, con tres brazos, tradicionalmente se han dejado dos pulgares en cado brazo, con dos yemas cada uno.

En viñedos en espaldera, conducidos normalmente en cordón royat (doble o simple) se practica una poda corta, en pulgares de dos yemas. Tanto en vaso como en espaldera la carga (número de yemas) máxima admitida en la DOC Rioja es de doce yemas por cepa.

También existen algunos viñedos podados a guyot, es decir, con una vara y un pulgar. Estos viñedos están conducidos en espaldera y son bastante poco frecuentes en toda la Denominación de Origen.

La época de poda es el reposo invernal, desde finales de noviembre hasta principios de marzo. Lógicamente, en las zonas más frías de La Rioja la poda se puede retrasar con el fin de promover un retraso del desborre y, por tanto, evitar o aliviar la incidencia de las heladas de primavera.

La poda del viñedo se realiza de forma manual con unas necesidades medias de 40-50 horas por hectárea. Tanto en vaso como en espaldera es muy frecuente el uso de prepodadoras mecánicas, que facilitan la poda manual posterior, especialmente el «desengarrado» de los sarmientos de los alambres de la espaldera.

La poda mecánica, a diferencia de la vendimia, no requiere ninguna condición especial, pero su aplicación práctica es más difícil. Algunas experiencias pioneras realizadas en Rioja han demostrado que la poda mecánica podría ser aplicada con éxito.

PODA EN PAISES EMERGENTES O DEL NUEVO MUNDO

Actualmente en países emergentes, vitícolamente hablando, se ha optado en algunas ocasiones por la no realización de podas o mejor por una poda mínima. Esta técnica hace que las cepas sean más eficientes fotosintéticamente, ya que al no ser  modificadas en su hábito de desarrollo tienen una mejor direccionalidad en la circulación de fotoasimilados, lo que lleva además de a una mayor producción de uva, que puede ser excesiva, a conseguir un aumento de la materia seca en el mosto que no siempre es un aumento de azúcar (este aumento se da en unos cultivares pero no en otros), a un aumentando o potenciación de los aromas y a un aumento de pH.

Normalmente el contenido en polifenoles no se ve afectado con respecto a una poda tradicional, pero si se observa que el color, los antocianos y la acidez de los mostos procedentes de cepas en poda mínima disminuyen.

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