domingo, 9 de diciembre de 2012

Elaboración por el método tradicional o Champenoise: Cavas y Champagnes


ELABORACIÓN POR EL MÉTODO TRADICIONAL O CHAMPENOISE: CAVAS Y CHAMPAGNES

Las primeras referencias a la elaboración de vinos espumosos datan del siglo XVIII en la región de Champagne. Esta referencia, atribuida al abad Perignon, es el primer ejemplo de preparación de un vino espumoso del cual se tengan datos históricos creíbles, por ello puede considerarse como el fundador del cual desciende, en varias ramificaciones, la actual floreciente industria de elaboración de espumosos.

Este método de elaboración se extendió por la región de Champagne, y a finales del siglo XIX se introduce en Cataluña de la mano de Joan Reventos, propietario de las bodegas Codomiu. Desde su implantación y hasta 1958, año en que se funda el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Champagne, todos los espumosos elaborados por este método se denominaban champanes.

El método tradicional de elaboración de vinos espumosos naturales se fundamenta en una segunda fermentación en botella a partir de un vino base al que se le ha añadido azúcar y levaduras, y la posterior expedición en la misma botella en la que ha realizado la segunda fermentación. Los pasos a seguir en la elaboración de espumosos son los siguientes:


PREPARACIÓN DEL VINO BASE

Las uvas para la elaboración del vino base han de proceder de las variedades autorizadas en cada zona. Se vendimia cuando se ha alcanzado la madurez óptima y se transporta en cajas con el fin de no romper los granos, ya que la rotura de la piel puede producir fermentaciones anticipadas u oxidación de los polifenoles.

Para la obtención del mosto se utilizan dos métodos, según se prensen los racimos enteros o previamente sometidos a un estrujado suave; en el primer caso se realiza el prensado directo, y en el segundo se realiza un escurrido dinámico antes del prensado. Las prensas que, mayoritariamente, se utilizan son las neumáticas, aunque los grandes elaboradores se inclinan hacia las prensas continuas de bandas, que extraen en poco tiempo el 50% del mosto y el resto puede ser procesado para otro tipo de elaboraciones.

A la salida de las prensas, los mostos se sulfitan a razón de 5 a 10 g/hl, según la calidad de la vendimia, y sufren un desfangado preferiblemente estático, o bien dinámico por filtración a vacío o centrifugación. Posteriormente al desfangado, se puede corregir la acidez con ácido tartárico y adicionarse bentonita para facilitar las precipitaciones proteicas y la eliminación parcial de polifenoles.

La fermentación tiene lugar en depósitos de acero inoxidable y a temperatura controlada, normalmente sobre los 15-18 °C. Las levaduras utilizadas en la fermentación del vino  son levaduras autóctonas seleccionadas. Los pies de cuba se preparan al comienzo de la vendimia para ir adaptando las cepas al medio alcohólico, ya que estas mismas cepas seleccionadas pueden utilizarse posteriormente en el tiraje en botella. La fermentación maloláctica se realiza sólo en aquellos vinos que presentan elevada acidez.

Es conveniente que el vino quede seco, sin restos de azúcares, ya que de lo contrario resulta difícil su clarificación. Esta primera fermentación da origen a un vino joven, afrutado y tranquilo. En los espumosos elaborados con vinos de distintas cepas, la fermentación de los diferentes vinos se realiza por separado.

El vino base no puede tener una graduación alcohólica inferior a 9 grados y, si precisa corrección de la acidez, solo podrá acidificarse hasta un máximo de 1,5 g/L expresado en ácido tartárico. Se hacen mezclas de vinos o coupages a fin de obtener las características deseadas y una calidad uniforme, bien entre vinos de variedades distintas o bien mezclando vinos del año con vinos de años anteriores. Una vez realizada la mezcla idónea, se procede a una clarificación, filtración y destartarización. La finalidad de la destartarización es evitar que se produzca una gran cantidad de cristales de bitartrato potásico en la botella. Por último se realiza la filtración amicróbica para eliminar microorganismos que puedan interferir en la segunda fermentación.

Las condiciones de limpidez del vino base para el tiraje deben ser muy buenas, ya que el espumoso, una vez elaborado, no sufre ningún nuevo tratamiento, excepto la eliminación de las lías por decantación y degüelle.


TIRAJE

El siguiente paso en la elaboración por el método tradicional es el tiraje, que consiste en la adición al vino base de los azúcares y levaduras necesarios para la segunda fermentación.

Las operaciones que comprenden el tiraje son dos:

a) Preparación de un jarabe de elevada concentración azucarada, utilizando azúcar de remolacha o de caña, que se llama “licor de tiraje” y se prepara disolviendo en frío 500 g de azúcar en un buen vino añejo, se deja reposar 6-8 días y después se filtra. Este jarabe se mezclará en las proporciones adecuadas con el vino. La cantidad de azúcar a añadir depende de la presión deseada; se suele añadir entre 20 y 25 g/l (con 4-4,5 g/l de azúcar se consigue una atmósfera de presión de C02) para elevar la presión a 5-6 atmósferas y asegurar que al final del proceso queden como mínimo 3, preferiblemente 4. Si la adición es mayor, pueden producirse sobrepresiones que rompan las botellas.

b) Preparación de la levadura activa. Las levaduras que se utilizan para la elaboración de espumosos pueden ser comerciales o proceder de cultivos propios, pero deben reunir una serie de características, siendo una de las más importantes la facultad de fermentar a baja temperatura. En estas condiciones hay una íntima compenetración del anhídrido carbónico en el líquido en el cual se desprende, y esto mejora la espuma o perlaje, haciendo más fina la burbuja y mucho más persistente; además, la fermentación va mucho más lenta, con las consiguientes ventajas organolépticas. Sobre la facultad de las levaduras de fermentar a baja temperatura está basado el secreto de la mayor parte de las grandes firmas. Deben tener además:

- Resistencia al alcohol y al sulfuroso.
- Rendimiento alcohólico elevado.
- Buen potencial aromático.
- Agotamiento completo de azúcares.
- Baja producción de acidez volátil.
- Capacidad fermentativa a presión alta (5-6 atmósferas) y baja temperatura (12-14 °C).
- Capacidad de formar depósitos arenosos o caseosos.
- No productoras de SH2

La siembra de levaduras se realiza mediante la técnica del pie de cuba, añadiendo 2-3 l/hl con una población de levaduras en el licor de tiraje de 1-2 millones células/ml. Para facilitar el arrastre de las levaduras hacia el gollete y evitar las adherencias de éstas al vidrio, se adiciona al vino base un producto inerte como bentonita o alginato, que retiene las levaduras por adsorción, sin mermar su capacidad fermentativa ni influir en la autolisis y en el intercambio de sustancias en el vino. Tiene el inconveniente de aumentar el volumen de lías y dificultar el proceso de degüelle, perdiéndose algo de vino, así como el de disminuir las proteínas, necesarias para el mantenimiento de la espuma. Suele adicionarse también ácido cítrico, para invertir la sacarosa y que quede inmediatamente disponible el azúcar, y activadores de la fermentación.

En este momento es importante realizar una ventilación eficaz no sólo para reducir el contenido residual de sulfuroso, sino para enriquecer al máximo el vino en oxígeno por la necesidad de la levadura, la cual desde el embotellado en adelante no tendrá posibilidades de reabastecerse de este elemento tan indispensable en su ciclo biológico.

Después de la adición del licor de tiraje al vino base y de su perfecta homogeneización se procede al embotellado, habitualmente en botella “champanesa” de 750 cc de capacidad, de cristal incoloro o verde oliva, con paredes gruesas y resistentes capaces de resistir presiones superiores a 6 atmósferas.

Los tipos botellas que existen en el mercado para la elaboración de espumosos son los siguientes:

Tipos de botella utilizados en la elaboración de espumosos

Botellín: 0,200 L
Medias: 0,375 L
Estándar: 0,750 L
Magnum: 1,5
Doble mógnum: 3 L
Rehoboad: 4,5 L
Matusalén: 6 L
Salmanazar: 9 L
Baltasar: 12 L
Nabucodonosor: 15 L

La adición de licor y el embotellado se hacen en una linea de tiraje más o menos automatizada en función de su rendimiento. Consta de un tanque agitador donde se realiza la mezcla y un sistema de llenado, precedido del taponado.

El taponado se hace habitualmente con un tapón corona (es un tapón provisional) que tiene un disco a modo de junta de granulado de corcho o polietileno, y un obturador de plástico para mejorar la hermeticidad, sirviendo este último como contenedor de la mayor parte de las heces que allí se depositan durante el removido. Los tapones corona pueden ser de hierro estañado, de aluminio o de acero inoxidable. También pueden utilizarse tapones de plástico con rosca (lleva el obturador incluido) y tapones de corcho sujetos por un agrafe cuando el vino va a envejecer durante un período largo de tiempo.

Actualmente se están incorporando modificaciones en la técnica del tiraje; una de ellas es la utilización de levaduras fijadas sobre soporte, que son levaduras fijadas en bolitas de alginato de 2-4 mm que engloban una elevada cantidad de levaduras creando un conjunto poroso e idóneo para el intercambio entre vino y productos de la actividad blastomicética. En la fase de tiraje, se incorporan las bolitas de alginato a las botellas con el objetivo de simplificar las operaciones del removido. Los resultados que se obtienen por esta técnica son similares a la tradicional, salvo un ligero aumento de calcio en el vino espumoso; el tiempo de fermentación es prácticamente el mismo y no se ve afectada la limpidez del vino. Sin embargo, hay ligeras diferencias en aroma, composición y aminoácidos, ya que el contacto con las levaduras no es tan íntimo como en el caso anterior.

Otra modificación es la utilización del cartucho Millispark, que utiliza fibras huecas de microfiltración con un diámetro de poro de 0,45 μm, en cuyo interior van las levaduras. El cartucho se coloca en el cuello de la botella y la estanqueidad alrededor de las fibras se consigue con un tapón de material termoplástico. Las fibras huecas se comportan como fermentadores de superficie, con las capas de levaduras activas en contacto con la membrana. La disposición de las fibras permite una buena circulación del vino entre ellas, lo que favorece la convección en toda la botella. Tras la toma de espuma y el período necesario para el envejecimiento en contacto con las lías, se procede a desencapsular la botella, momento en que el cartucho es expulsado por efecto de la presión. Este método permite suprimir las etapas de removido y congelación del cuello de la botella y produce una mejor calidad de espuma por la ausencia de los coadyuvantes, pero el contacto lías-vino se ve disminuido y por tanto sus características organolépticas. Los resultados no justifican el elevado coste de los cartuchos.

Los diferentes depósitos de levaduras, libres o inmovilizadas, se comportan de hecho como fermentadores de superficie. Sólo unas pequeñas capas de levaduras participan en la toma de espuma; así además de la importancia de las características del vino y del estado fisiológico de las levaduras, para alcanzar una buena toma de espuma también es necesario:

- Un número importante de levaduras activas y con acceso al vino azucarado; el número ideal es alrededor de 1 millón/ml, que representa una superficie de lías de 80 cm2.
- Que las levaduras activas estén situadas en la botella de forma que generen, por convección térmica, corrientes lo suficientemente fuertes para mantener la reacción de fermentación.


SEGUNDA FERMENTACIÓN

Una vez taponadas, las botellas se llevan a las cavas, donde a una temperatura entre 10 y 15 °C se produce la segunda fermentación, que debe realizarse lentamente para obtener una espuma fina y persistente, característica esencial de los buenos vinos espumosos.

Las botellas se colocan en posición horizontal o rima, tradicionalmente en grandes hileras colocadas en forma alterna en el suelo de la cava o de la bodega. Este sistema está cada vez más en desuso, sustituido por los sistemas de contenedores paletizables, que permiten colocar las botellas en la posición deseada en función de su fase de elaboración.

El tiempo necesario para completar la fermentación es variable, dependiendo de la temperatura de las botellas y de la graduación alcohólica del vino. En términos generales oscila entre 1 y 3 meses, en los cuales se forma C02 hasta una presión de 5-6 atmósferas y se aumenta el grado alcohólico del vino base en 1,5 grados.

En función de la temperatura de fermentación, la evolución de ésta es diferente:
- Temperaturas bajas (10-12 °C): la toma de espuma es a los 2 o 3 meses.
- Temperaturas altas (20-25°C): la toma de espuma se hace al mes, ya que la fermentación se hace más rápidamente.

Las diferencias cualitativas son evidentes: a mayores temperaturas, los aromas de fermentación son de menor calidad, el carbónico se integra peor, el perlaje es más grueso y la espuma, menos resistente.

Una vez terminada la fermentación, el vino espumoso necesita reposo y una baja temperatura, las botellas se apilan en nuevos montones poniendo las de las filas más altas en las más bajas, consiguiendo que la maduración sea más uniforme; también se aprovecha para eliminar las botellas rotas.

Cada vez que se deshacen los rimeros se aprovecha para agitar fuertemente las botellas; esta operación se conoce con el nombre de coup de poignet (golpe de puño) y su objeto es favorecer la sedimentación evitando la adherencia al cristal de la botella, detectar posibles fisuras del cristal, acabar de desdoblar el poco azúcar que queda y activar el intercambio de productos procedentes de la autolisis de las levaduras con el vino. Esta agitación se suele hacer haciendo girar las botellas a alta velocidad con rodillos.

La maduración del vino espumoso sobre sus propias lías es fundamental desde el punto de vista de sus características organolépticas. Durante la maduración se produce una lenta y progresiva parálisis vegetativa de las levaduras, con la consiguiente muerte y autolisis de las células; las proteasas se liberan y se produce la hidrólisis de pequeñas cantidades de péptidos en aminoácidos, principalmente aquellos formados por alanina y asinina, que van a influir en las características organolépticas de los vinos. Los coloides procedentes de las paredes celulares de las levaduras favorecen la formación de burbujas y el aroma. Los caracteres organolépticos están ligadas a la autolisis de las levaduras y confieren a estos vinos sus características particulares.

El período de maduración suele variar con la calidad del vino, pero en ningún caso puede ser inferior a nueve meses, tal como señala la reglamentación. Si el vino va a salir como reserva, esta fase de rima puede alargarse desde 2 hasta 5-6 años, según la crianza que quiera darle la bodega. Durante el período de maduración se practicará el agitado de las heces (golpe de puño) por lo menos cada seis meses y la temperatura a la que debe mantenerse durante este tiempo es de unos 14 °C.

Si la rima se realiza en un jaulón contenedor, en vez de agitación se le da periódicamente un volteado.

Al final de la fase de maduración se someten las botellas a bajas temperatura para realizar la estabilización tartárica y favorecer la clarificación posterior, trasladándolas a naves ventiladas a la acción del frío invernal de 1 a 3 meses, o en cámara fría a -5 °C durante 15 dias. A continuación se procede a eliminar las lias procedentes de la segunda fermentación alcohólica.


REMOVIDO

Finalizada la fase de maduración, se someten las botellas a un removido con el fin de separar completamente las heces de la pared de la botella y llevarlas a la punta, es decir, contra el tapón de la botella invertida, para poder eliminarlas después con el degüelle.

El removido es una técnica especializada que exige una gran práctica por parte del personal que la ejerce, ya que varía con el tipo de vino, el año, el aspecto y comportamiento de las heces. El elevadísimo nivel de selección que presentan hoy las cepas de levaduras ha simplificado el removido, formando un sedimento mucho más fácil de poner en punta.

En el removido en pupitre clásico (con capacidad para 120 botellas), las botellas procedentes de la fase de maduración en rima reciben el golpe de puño y se colocan por el cuello en los agujeros de los pupitres, donde se dejan en reposo durante una semana aproximadamente, hasta que las heces se hayan depositado dejando el vino límpido. La posición de la botella en el agujero del pupitre en esta fase es de 25-30°, inclinada negativamente sobre la horizontal. A partir de este momento cada botella se somete al removido cada 1-3 días durante un período variable que oscila entre 3 semanas y 2 meses (20-25 removidos), terminando con la botella en fase de punta. La primera semana el giro es de 1/8, las siguientes de 1/6 y las últimas de 1/4, de manera que cada vez se le da mayor inclinación hacia la posición vertical invertida. El sentido de la rotación es una vuelta completa en el sentido de las agujas del reloj y después en sentido contrario, para volver después al primer sentido.

El sistema antiguo de los pupitres está en desuso, relegado sólo a pequeñas producciones artesanales, actualmente se utilizan sistemas mecanizados como la galdufa y los giro-palets. La galdufa y el octágono son soportes oscilantes cuya base es una pirámide invertida de ocho caras, encima de los cuales se apoya el contenedor con las botellas que antes estaban en rima, y mediante progresivos giros van modificando la posición de las botellas (siempre con el mismo ángulo de inclinación) y dirigiendo las heces hasta el cuello de la botella.

Los giropalés producen un removido más intenso, ya que permiten la rotación de los contenedores o palés de forma automatizada alrededor de un perno, pasando de la posición horizontal a la vertical de forma gradual y en el tiempo programado. Este sistema consigue acortar enormemente el removido e incluso permite su realización en 3 o 5 días.

Existen también pupitres automáticos (Pupic matic), que, mediante unos sensores situados en el cuello de la botella, producen unos impulsos vibratorios que van desplazándola con los mismos movimientos que los que se realizan en el pupitre clásico, pero de forma totalmente automatizada y programable. Se pueden programar de tal forma que en 3-4 días provoquen 80-85 movimientos de removido.

Independientemente del método de removido utilizado, el vino espumoso ha de tener al final de este proceso una gran limpidez; su turbidez ha de ser inferior a 1 NTU.

Durante esta fase pueden surgir algunos problemas:

- A veces puede ocurrir que las fracciones más ligeras de las heces queden adheridas a la pared de la botella sin que el removido consiga despegarlas y llevarlas hacia el tapón. Se trata de las llamadas “colas”. Estas pueden deberse a la indeseada coexistencia de bacterias lácticas, mucho más adherentes al cristal que las levaduras muertas y sobre las que se depositan de forma estable las mismas levaduras. Los vinos que han hecho la fermentación maloláctica no suelen tener este problema. También pueden formarse colas con determinadas cepas de levaduras que presentan inclusiones de sustancias grasas.

- Suciedades por la contaminación de las botellas vacias en el momento del tiraje por causa de los jabones utilizados para la lubricación de las cintas transportadoras, los cuales pueden confluir en las aguas de enjuague de las botellas vacias.


CONSERVACIÓN EN PUNTA

La fase final del removido es la posición en “punta”. Durante esta fase, las botellas que provienen de los pupitres (o de los otros dispositivos), en los cuales se encuentran en posición vertical invertida, se transportan en esta misma posición a otros locales a temperatura no superior a 10 °C. Las botellas pueden permanecer en punta un día, un mes o incluso un año. Durante esta fase las heces se adhieren al tapón y el buqué se afina.

DEGÜELLE

Esta operación elimina definitivamente las heces ya completamente depositadas contra la pared interna del tapón o del obturador en la botella conservada en punta, y para ello hay dos sistemas:

a) Método a bolea. Se realiza en aquellas botellas que han sido taponadas con tapón de corcho. Sobre todo en las botellas de gran tamaño, superiores a la mágnum, que no pueden taparse con el tapón corona. Consiste en la eliminación manual del tapón de corcho con la posición inclinada, de tal forma que permita que el tapón de heces salga disparado de forma inmediata por efecto de la presión, pero con la menor pérdida de liquido. Requiere una gran pericia.

b) Método tradicional. Consiste en la congelación de la parte del vino que contiene las heces en el cuello de la botella. Para este propósito las botellas en punta se sumergen 4-5 cm en un baño de solución incongelable (etilenglicol al 45%) a una temperatura de -25 °C durante unos 10 minutos. Con el cuello congelado, la botella se coloca en posición vertical y se procede a la eliminación del tapón corona junto con la masa congelada depositada en el cuello de la botella.

Existen máquinas de degollar manuales para producciones limitadas. Para producciones más grandes se utilizan degolladores automáticos y para grandes lineas de producción (6.000- 8.000 botellas/hora) se utilizan destapadoras rotativas.

El degüelle por congelación tiene muchas ventajas frente al degüelle a bolea:
- Simplicidad de mano de obra.
- Aumenta el rendimiento.
- Menor pérdida de líquido (reducido a los 10-15 mi).
- Menores pérdidas de presión.
- Notable reducción del tiempo de permanencia en el pupitre ya que no se necesita la compactación del tapón de heces, puesto que puede ser englobado en el bloque de hielo.


DOSIFICACIÓN DEL LICOR DE EXPEDICIÓN

Todos los tipos de espumosos elaborados por el método tradicional reciben al salir del degüelle la adición de licor de expedición, necesario para rellenar las pérdidas de vino que tuvieron lugar en el degüelle. La composición del licor de expedición dependerá del tipo de vino espumoso que deseemos elaborar, pudiendo contener brandies, mosto natural o concentrado, jarabe de azúcar, vinos añejados o incluso el mismo vino procedente de otra botella recién degollada. La adición de licor de expedición debe ser mínima, con la única finalidad de compensar la manifestación de una acidez elevada y un C02 muy punzante, y ha de hacerse de forma que no se aumente el grado alcohólico del espumoso más de 0,5 grados. Con dicha adición se vuelven más suaves y mejora el paladar. Lo que sí que es cierto es que cuanto mejor elaborado esté el cava, menos cantidad de licor de expedición necesita. Los licores de expedición muy dulces se utilizan como herramientas para disimular defectos en vinos espumosos mediocres.

La adición de azúcar se efectúa utilizando un jarabe de elevada concentración de azúcar (75 por 100 en volumen), el cual se puede preparar con mosto, azúcar de remolacha o azúcar de caña, que se disuelven en vino viejo, al que se añaden después destilados. El jarabe, una vez preparado, se filtra.

La botella procedente del degüelle ha perdido una cantidad de vino variable (10-30 ml), pero como se tiene que añadir licor de expedición en una concentración determinada, las máquinas dosificadoras nivelan y dosifican.

ACABADO

Las botellas se tapan con los tapones de expedición, que deben ser de corcho de primera calidad. El tapón de corcho empleado en la tecnología del cava es especial para soportar la presión interior. Está formado por tres piezas: la superior de corcho aglomerado y las dos inferiores formadas por dos discos de corcho natural de buena calidad (también puede ser que sólo lleve un disco). Para que al descorchar la botella los tapones salgan con más facilidad, éstos deben estar parafinados.

La máquina que pone el bozal es la que confiere la forma de seta al tapón. Para espumosos de poca calidad, el tapón también será de calidad inferior, estando en este caso constituido por una sola pieza de corcho aglomerado.

Colocado el tapón, se ata por medio de un bozal de alambre que lleva una placa metálica circular. El bozal debe llevar un anillo que facilite el descorchado de la botella. También se encuentran en el mercado botellas con tapones sujetos por agrafes.

Las botellas tapadas y abozaladas se someten a agitación para mezclar el vino con el licor de expedición. Los equipos de llenado y taponado incorporan un volteador que le da  un giro de 360° a la botella y la devuelve a la línea en posición vertical. Antes o después de esta operación, las botellas han de pasar por un túnel de lavado, que, sin mojar el corcho, elimine los residuos dejados durante la segunda fermentación y el procesado en el exterior de la botella. A continuación se procede al etiquetado. Es habitual colocar un capuchón metalizado tapando el cuello de la botella.

Al terminar el proceso, las botellas deben permanecer en posición vertícal en locales acondicionados (15 dias mínimo) a una temperatura de 10ºC. Durante este tiempo se consigue una total homogeneización del licor de expedición, el corcho se adapta al cuello de la botella y se controlan las posible pérdidas de líquido en alguna botella mal tapada.

En el momento de salir al mercado, debe ser consumida en un plazo corto, preferiblemente inferior a un año. tanto en los espumosos jóvenes como en los reservas. Sería muy interesante generalizar una práctica, que actualmente sólo es llevada a cabo por contadas bodegas, consistente en reflejar la fecha del degüelle en el tapón y/o etiqueta para evitar sorpresas desagradables.

La conservación de las botellas puede hacerse también en posición vertical, a diferencia de los vinos tranquilos. No hay más pérdidas de presión que en posición horizontal, el tapón conserva durante ese tiempo su capacidad de recuperación y el vino evoluciona un poco menos deprisa.

Los champanes y los cavas son los vinos espumosos naturales elaborados por el método Champenoise más conocidos y prestigiosos. Se encuentran incluidos en la denominación “vecprd" (vinos espumosos de calidad producidos en regiones determinadas). Siguen la misma pauta en si elaboración, siendo la uva de la que proceden la principal característica diferenciadora. Además, las cifras de producción y exportación de estos dos tipos de vinos son similares.

3 comentarios:

  1. Muy completa la información me ayudo mucho para la realización de una exposición. Gracias!

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  2. muy detallada la informacion me ha ayudado mucho en mis estudios.Muchas gracias

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  3. Gracias por la información, llevaba dias buscando la turbidez recomendable de los vinos espumos, y justo ahi lo tenias.

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