lunes, 17 de diciembre de 2012

Vino de Georgia


VINO DE GEORGIA

Región de la costa meridional del mar Negro, que puede considerarse una de las comarcas vinícolas más antiguas del mundo. Se han encontrado pepitas de uva que formaban restos de antiguos lagares y que el carbono 14 ha permitido datar en 6.000 o 5.000 años a.C. Esas uvas no eran silvestres, sino que ya pertenecían a la Vitis vinifera sativa, es decir, a la viña cultivada.

El museo de Tiflis, la capital del Estado de Georgia, conserva restos de sarmientos y recipientes típicos (kwevri) que utilizaban los primitivos pobladores de esta región. Además, parece ser que la viña formaba parte del culto de ultratumba, ya que algunos muertos se enterraban con trozos de sarmientos recubiertos de plata. Los georgianos mantuvieron esta milenaria tradición hasta tiempos modernos. El viajero francés Jean Chardin, establecido en la corte del sha de Persia Abbas II (1642-1667), publicó en 1686 una Narración de viaje de París a Isfahan en la que alaba los vinos de Georgia: «No hay país donde se beba más y mejores vinos». Los aristócratas rusos y los zares cultivaron la viña en sus fincas de Georgia, a orillas del mar Negro. Algunos de estos pagos, como el de Tsinandali, alcanzaron un renombre legendario, y hasta el poeta ruso Aieksandr Puskin alabó el vino kakhetian, comparándolo con «el mejor de los borgoñas». Los microclimas de estos valles, desde la costa cálida y húmeda del mar Negro hasta su interior casi árido en Kakhetia, permiten cultivar diferentes variedades. La blanca rkatsiteli, tan promocionada por el régimen soviético, sigue siendo la más cultivada. Tiene algunas de las cualidades que pueden desearse en la industria, como resistencia a las enfermedades y a las heladas y buenos rendimientos. Con ella se elaboran vinos generosos, vinos blancos de mesa (ácidos y dulces a la vez), vinos de postre, espumosos e incluso brandies. En las variedades tintas domina la saperavi. Con ella se elaboran vinos de pigmento oscuro, generalmente con mucha acidez, aunque queda enmascarada por los azúcares residuales. Tampoco faltan cruces experimentales, como cabernet sauvignon x saperavi, conocido con el nombre de margaratch ruby, que da vinos capaces de envejecer bien en botella.

La explotación industrial del viñedo, decretada en la Unión Soviética a partir de la década de 1950, perjudicó la identidad y la calidad de estos vinos. La Unión Soviética cultivaba entonces unas 400.000 ha de viña, mientras que en 1985 contaba con cerca de 1,5 millones de ha. Sometidos a estándares ambiciosos de sobreproducción, los vinos de Georgia, que formaban parte de esta cava estatal anónima, se convirtieron en vinos dulces y fuertes, Sin otros matices de calidad. Todavía hoy el viñedo y los vinos georgianos acusan la herencia de su reciente pasado. Del sistema del Gosapron de la Unión Soviética han sobrevivido grandes soyjoses o factorías especializadas que recogen la uva y elaboran hasta el 90 % de las vendimias. En contraste con esa situación, muchos campesinos georgianos elaboran vinos rústicos para consumo familiar fermentando en kwevrís (ánforas) enterradas en el suelo hasta el cuello.

Como curiosidad, existe un vino espumoso (el champanski georgiano), muy barato, elaborado con el método de fluyo continuo, una de las innovaciones industriales de la Rusia soviética. Este «invento» se elabora incluso en tinto, seco para los sufridos extranjeros y dulce para los animosos consunvdores locales.

DENOMINACIONES DE ORIGEN DE LOS VINOS GEORGIANOS

En junio de 1999 de la Ley de denominaciones de origen e indicaciones geográficas, el desarrollo del sector vitivinícola de Georgia. Esta Ley establece los procedimientos básicos para la producción de vino, y tiene por objeto garantizar la producción de vinos de la más alta calidad y proteger el mercado contra los productos falsificados y de baja calidad.

También estipula que para registrar un producto como indicación geográfica, debe tener características específicas que se deriven de su vinculación a las condiciones climáticas particulares y/o factores humanos existentes en la zona geográfica de su producción. Si un producto cumple esos criterios, cualquier persona física o jurídica puede presentar una solicitud para su registro como denominación de origen o indicación geográfica.. El 28 de febrero de 2002 se aprobó un reglamento donde se recogen las normas para la identificación, el registro, el uso y el control de las denominaciones de origen, los vinos y los aguardientes. En julio de 2011, Georgia firmó un acuerdo con la UE sobre el reconocimiento mutuo de las indicaciones geográficas, que abrió la puerta al reconocimiento de sus 18 indicaciones geográficas de vinos en la UE. Asimismo, se ha promulgado legislación que regula la industria de los viveros y fomenta la venta de portainjertos y variedades de uva aprobados sin virus.

El Centro Nacional de Propiedad Intelectual de Georgia, Sakpatenti, es el responsable de supervisar la aplicación de la Ley, mantener un registro especial de usuarios autorizados de denominaciones de origen y de indicaciones geográficas, y asegurar su reconocimiento y protección en los mercados extranjeros.

EL PAPEL DE LA AGENCIA NACIONAL DEL VINO DE GEORGIA

La Agencia Nacional del Vino de Georgia depende del Ministerio de Agricultura —una medida concebida para asegurar el cumplimiento general de las normas establecidas— y desempeña un papel determinante al apoyar el desarrollo del sector vitivinícola de Georgia y la mejora de la calidad de sus vinos. Regula todos los aspectos de la producción de vino y se asegura de que los productores cumplan con las normas de producción. También es responsable de supervisar la certificación y el etiquetado de los vinos de calidad y concede los derechos para utilizar una denominación de origen registrada. Su objetivo prioritario es mantener y mejorar la calidad de los vinos de Georgia, por un lado, y proteger el mercado frente a productos falsificados y de baja calidad, por otro. Esto ha sido particularmente importante en el contexto de la producción de vino de Georgia, dada la práctica engañosa generalizada de mezclar vinos de diferentes regiones y venderlo bajo la etiqueta de una región específica, por lo general bien conocida.

Esto no sólo contribuye a potenciar los ingresos del país procedentes de las exportaciones de vino, sino que favorece la sostenibilidad del propio sector. La promesa de mayores rendimientos económicos está estimulando la creación de un número creciente de pequeñas y medianas empresas productoras de vino en las comunidades rurales, creando oportunidades de empleo, apoyando las prácticas tradicionales de elaboración del vino y dando nueva vida a las economías rurales.

Hoy día en el país operan alrededor de un centenar y medio de bodegas cuya quinta parte exporta sus productos. La mayor es la GWS (Asociación Georgiana de Vinos y Licores) que se fundó en 1994 y es controlada por la empresa francesa Pernod Ricard, co-lider mundial del sector de vinos y espirituosos.

Existen unas 500 variedades pero solo 38 se destinan oficialmente para la elaboración de vinos. En la actualidad, Georgia tiene una superficie total de viñedos de unas 45 mil hectáreas en los que anualmente se produce entre 150-200 mil toneladas de uva. De éstas, entre 30.000 y 40.000 toneladas aproximadamente son utilizadas por sociedades mercantiles para producir vino para los mercados locales y de exportación. Las cifras oficiales correspondientes al período 2007-2010 indican que 70 empresas exportadoras de vino son las responsables de la exportación de unos 12 millones de litros de vino al año. Los vinos tintos representan alrededor del 70% del total de exportaciones, y las variedades dulces populares más de la mitad de todas las exportaciones. De las uvas restantes producidas, unas 15.000 toneladas se consumen como uvas de mesa y más de 100.000 toneladas son utilizadas por particulares para la elaboración de vinos para el consumo doméstico utilizando prácticas de vinificación tradicionales. Se trata del uso de envases de barro especiales (kvevri) que son enterrados en un lugar particular junto a la casa (marani) para que en ellos se fermente y se guarde el vino. Dado que en el país solo cinco personas son capaces de hacer estos artefactos. Esto subraya aún más el considerable alcance del desarrollo futuro del sector vitivinícola del país.

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