viernes, 18 de enero de 2013

Cata Vertical Bodegas Paternina (Haro - La Rioja)



CATA VERTICAL BODEGAS PATERNINA EN LA RIOJA

Esta cata vertical de ocho vinos de Bodegas Paternina en La Rioja, nos ha permitido comprobar la buena evolución que han experimentado durante estas dos últimas décadas transcurridas desde su elaboración y disfrutar de la historia embotellada a través de estos fantásticos vinos. Sin duda alguna son vinos únicos y diferentes, destacando en ellos la presencia de mucha complejidad, fruta, así como la gran acidez que hace posible su largo envejecimiento y, en algunos casos, un largo recorrido en boca.

Se podría decir que todos los vinos siguen un mismo patrón que evoluciona con el transcurso del tiempo. En su juventud son carnosos, untuosos, voluptuosos con frutos oscuros, maduros, que nos recuerdan a la materia prima de origen. Con el transcurso del tiempo se vuelven más suaves sutiles y complejos, recordándonos frutas en compota, membrillo, dátiles, higos secos, etc.

1993 y 1995 son vinos muy finos, clásicos, muy elegantes y donde encontramos la magia de las grandes denominaciones del mundo y de los Grandes Riojas de Antaño. Pocas regiones del mundo pueden ofrecer ‘joyas enológicas’ como estos vinos con veinte años.


- Paternina Gran Reserva 1993: Es un vino de color caoba con ribetes ocres. En nariz muestra una identidad de frutas melosas y en compota, como los dátiles, higos secos y la crema de membrillo, con notas de cueros y adornado con especias y vainillas. Un magnifico bouquet. En boca es aterciopelado y redondo presumiendo de la suavidad propia de los grandes vinos de guarda. Su retrogusto es elegante y buena acidez.


- Paternina Viña Vial Reserva 1995: A la vista es un vino de color castaño claro con ribete amarillento. En nariz nos encontramos aromas en los que destaca la fruta madura en compota, la miel y el cuero, en segundo plano encontramos delicados toques dulces y especiados como la vainilla, el clavo y la nuez moscada. En boca es agradable con una expresiva elegancia y equilibro entre la melosidad de la fruta, la refrescante acidez y la complejidad de las especias. Retrogusto equilibrado, largo, suave y redondo.

 
- Paternina Conde de los Andes Reserva 2001:
Es un vino de color apicotado-castaño y ribete teja. En nariz desprende aromas de frutas muy maduras y en compota, que se van abriendo poco a poco para mostrar una paleta de sensaciones muy complejas, esbozando especias, reminiscencias terrosas y cueros. En la boca comprende una acidez refrescante y una tanicidad bien manejada y redondeada. Tiene un postgusto largo y prolongado que nos da ha expresar sensaciones melosas y frutales. Un vino muy elegante y complejo que nos muestra la casta de los grandes Riojas de antaño. Perfecto.


- Paternina Banda Roja Reserva 2003: Es un vino de color picota con ribetes anaranjados. En la nariz los aromas son muy dulces y concentrados (probablemente por la añada tan calurosa) recuerdan intensamente a la mermelada de membrillo. En boca es untoso y con amplitud en boca.


- Paternina Conde de los Andes Gran Reserva 2004: Es un señor vino, elegante, clásico y aristocrático. Es un vino de color apicotado y ribete teja. En nariz es sutil pero complejo, fruta madura, higos y con un fino recuerdo de fondo que asemeja ebanistería y nuez moscada. En la boca es muy suave pero con sabor, que nos descubre un sin fin de sensaciones gratas, con una punta de dulzor en la entrada y una acidez refrescante al final, bien ensamblado. Es un vino elegante, delicado y bien trazado.


- Paternina Conde de los Andes Reserva 2005: Es un vino de color granate con ribetes teja. En nariz posee frutas negras en compota, escoltadas por sensaciones ahumadas, tabacos y cuero. En boca es contundente, con mucha acidez y taninos marcados. De trago largo, con un buen retrogusto, especiado, largo y prolongado.

 
- Paternina Conde de los Andes Reserva 2007:
Es un vino de color picota con ribete teja. En nariz es un vino profundo en aromas, nos trae recuerdos de frutos negros en compota (ciruelas, moras, etc.), cueros, vainillas y un fondo especiado y complejo. En boca es de trago ancho, es decir, comienza con una explosión frutal, tratándose de un vino más bien untuoso en cuanto a textura. Los taninos son muy redondos y la acidez esta muy bien lograda rebosando frescura. Perfecto.


- Paternina Clisos Reserva 2006: Es un vino de color oscuro y denso con un menisco teja claro. En la nariz, es muy frutoso y refrescante, recuerdos de ciruelas y zarzamoras, maderas nuevas, e incluso una nota exótica. En boca es franco, con cuerpo, sólido y estructurado, de sabores profundos de fruta negra (ciruelas, zarzamora) y madera.

BODEGAS FEDERICO PATERNINA - CONDE DE LOS ANDES

La bodega de Paternina "La Catedral del Vino" fue fundada en 1896 y en ella descansan los reservas y grandes reservas de "Conde de los Andes". Está enclavada en la localidad de Ollauri, un pequeño pueblo que alberga en sus entrañas verdaderos laberintos bodegueros que nos hacen viajar al pasado (siglo XVII) y experimentar sensaciones únicas.

Los calados de la Bodega Paternina “Conde de los Andes” se encuentran a 40 metros de profundidad, con unas condiciones de temperatura y humedad idóneas para la evolución del vino. Con más de 600 metros de pasadizos en los que evolucionan centenares de miles de los mejores reservas y grandes reservas de Rioja. Una sobria arquitectura y una de las más bellas bodegas subterráneas de Europa. Esta exquisita rehabilitación integral recibió el Premio Best Of de Turismo Enológico.

Principales Marcas: Conde de los Andes, Graciela
Zona vitivinícola: Rioja Alta
Localidad: Ollauri (La Rioja)
Dirección: C/ Sol de la Cabra, s/n - CP: 26220
Teléfono: (34) 941 310 550
E-mail: visitas@paternina.com
Página web: www.paternina.com

Paternina posee dos bodegas en La Rioja: una de elaboración y crianza en barrica, creada en Haro en el año 1922, y la bodega original fundada por Federico Paternina en 1896, que se encuentra en Ollauri y hoy se dedica exclusivamente al envejecimiento de vinos en botella. El grupo ha dado a esta bodega la denominación de "Conde de los Andes" porque en ella conserva las reservas y grandes reservas que comercializa con dicha marca, además de otros vinos como la Graciela, un blanco crianza.

Conde de los Andes se ubica en el antiguo barrio de bodegas de Ollauri, que ocupa la ladera de un cerro en la parte alta del pueblo. La práctica de excavar bodegas en cerros o colinas es común a otras localidades riojanas, ya que permitía realizar la excavación de manera parcial o totalmente horizontal, aprovechando el desnivel. En parte es el caso de Paternina, cuyas cuevas subterráneas comienzan en la parte del pueblo que linda con el núcleo de viviendas y se van adentrando en la montaña. En la superficie se suceden tres construcciones de piedra, muy sobrias, edificadas a distintas alturas sobre la ladera. Estos edificios acogieron las naves de elaboración de la bodega hasta que fue creada la planta de Haro.

Aparte de varias prensas antiguas y una docena de tinas centenarias, el principal reclamo de la bodega son sus calados, cuya restauración fue reconocida con el premio internacional Best Of Wine Tourism en 2006. Situados a una profundidad de entre 18 y 40 metros, mantienen una temperatura constante de 12 grados y presentan una notable variedad. Los más antiguos fueron excavados a pico y podrían datar de finales del siglo XVI o comienzos del XVII. Se encontraban allí, por tanto, mucho antes de la fundación de la bodega.

Destaca por su belleza y singularidad una cueva con arcos de ladrillo macizo que se cruzan en el vértice superior, formando una especie de bóveda de crucería irregular, de aspecto primitivo. También hay calados con muros y arcos de sillería que se prolongan formando pasillos, y una espaciosa sala abovedada que se diferencia de los anteriores por su amplitud. En algunos puntos se han conservado las lámparas de aceite originales, hoy herrumbrosas, que preservan el sabor añejo del conjunto.

A lo largo de todas estas cuevas se suceden los jaulones en los que reposan las botellas, colocadas a mano, que posteriormente se limpian y etiquetan en las instalaciones de Haro. La capacidad total de la bodega es de cerca de cuatro millones de unidades. Las galerías más recientes son reconocibles por la existencia de columnas y de líneas más rectas en los techos. En una de ellas se encuentra el botellero histórico de Paternina, que conserva vinos de las principales añadas desde su fundación. La empresa comercializa todavía un blanco de 1918 y un tinto de 1924.

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