lunes, 18 de febrero de 2013

Bodegas Campobiejo: El arte de conjugar cantidad y calidad



BODEGAS CAMPOBIEJO: EL ARTE DE CONJUGAR CANTIDAD Y CALIDAD

Fuente: Javier Pascual (www.laprensadelrioja.com)

Elena Adell se dedica a la elaboración de vinos desde 1985, liderando en la actualidad el equipo enológico de Domecq Bodegas. Su máxima, según sus propias palabras, es elaborar "vinos singulares con personalidad propia, que piden otra copa durante una comida o una conversación entre amigos”. Elena forma parte de esa nueva generación de enólogos-comunicadores, profesionales polivalentes que han entendido su función en el ámbito del negocio vitivinícola de acuerdo con las nuevas exigencias de unos consumidores ávidos de conocimiento. Junto a su alto nivel de competencia en la ciencia enológica e inquietud Innovadora, ha desarrollado unas habilidades para la comunicación que le han convertido en pieza esencial de la actual Imagen de Campo Viejo.


Desde su etapa de estudiante centró su Interés en la viticultura, lo que le llevó a hacerse Ingeniero agrónomo en la Universidad de Córdoba y a especializarse después en Viticultura y Enología en Madrid, en una época en la que los estudios enológlcos no eran habituales. Su primer trabajo le llevó a ocuparse de la sección de viñedo en la Consejería de Agricultura de La Rloja, Incorporándose a Bodegas AGE en 1985 como responsable de Control de Calidad (enología, bodega, producción y laboratorio) y logrando que en 1994 AGE fuera la primera bodega de España en implantar las normas ISO y certificar su sistema de calidad. Ese mismo año AGE entra a formar parte de Bodegas y Bebidas y dos años después Elena se convierte en directora de Calidad del grupo. En 1998 asume la dirección de Enología, realizando su primera vendimia en Campo Viejo, así como en todas las bodegas con denominación de origen del grupo. Tras la puesta en marcha de la nueva bodega en la vendimia 2001, centra sus responsabilidades de dirección enológica exclusivamente en las bodegas de Rloja, fundamentalmente en Campo Viejo.


"Cada vendimia es una aventura nueva", afirma Elena Adell, que mantiene su ilusión tan viva como en la primera de las 27 vendimias que tiene en su haber, aunque reconoce que "esta fabulosa bodega es el sueño de cualquier enólogo, nos ofrece una plataforma ideal para seguir construyendo los valores que han convertido a Campo Viejo en uno de los riojas preferidos en el mundo”. Las herramientas tecnológicas con que cuenta le permiten afrontar con mayor tranquilidad y seguridad los múltiples avatares que no dejan de sorprenderle en cada cosecha y que le obligan a seguir convirtiendo la bodega en su hogar durante los dos meses que dura la vendimia. "Enfrentarte a cada cosecha es un desafío que debes conocer, mirar de frente y resolver, todo ello para vencer el desafío final y en definitiva el más importante, que es hacer vinos que gusten cada vez más al consumidor al que van dirigidos".


De la calidad 'tecnológica' a la calidad 'percibida'

Elena Adell considera que la principal evolución que ha experimentado la enología y el estilo de los vinos ha sido el ir desde una búsqueda de la calidad ‘tecnológica' a la calidad ‘percibida’. "Antes nos obsesionaba la estabilidad del producto, que el vino fuese bueno, correcto, que no nos diera problemas, pero a partir de mediados de los años noventa evolucionamos hacia el objetivo de dar una calidad que guste al consumidor al que va dirigido el producto, es decir, no una calidad abstracta, sino ‘percibida’. Ante la gran oferta de vinos que hay en el mercado, tenemos que jugar con ese plus de calidad sensorial, organoléptica, para que el consumidor compre nuestro vino, en vez del de nuestra competencia".


Los cambios que se van produciendo desde principios de los años noventa en el perfil organoléptico de los vinos de Rioja discurren al compás de la evolución que tiene lugar en los gustos de los consumidores y las nuevas tendencias que se van imponiendo en el mundo del vino, cada vez más globallzado y sujeto al intercambio de conocimiento. “Cuando yo comencé -afirma Elena Adell-, los vinos que gustaban eran mucho más abiertos de color, más ácidos, menos estructurados y con un peso Importante de la madera. Por principio se consideraba que 'la añada, cuanto más vieja, mejor. En estos últimos quince años se ha evolucionado hacia unos vinos más Joviales, más alegres, donde el porcentaje de fruta es un factor importante, sin por ello menospreciar el papel de la madera. Nuestro reto ha sido ir evolucionando para elaborar los vinos que actualmente gustan, con más fruta, más color, más estructura, pero sin perder la amabilidad siempre ha tenido el sabor Rioja, es decir, sin Perder su tipicidad".


Para Elena Adell, una de las claves de esta tipicidad radica en la variedad tempranillo, con una personalidad totalmente distinta a la que presenta cuando se cultiva en otras zonas. También considera fundamental el papel del enólogo a la hora de dirigir el vino en un sentido u otro en función del manejo de las herramientas de que dispone. Y la tercera clave que define la tipicidad de Rioja es para ella la crianza, la forma en que se utilizan los diferentes tipos de roble, su tostado, su edad y, por supuesto, el tiempo de estancia del vino en barrica. “Yo creo -afirma Elena Adell- que somos un buen ejemplo de lo que ha ocurrido en Rioja desde el punto de vista de la adaptación a los gustos del consumidor. Si pruebas los vinos de Campo Viejo de hace unos años y los comparas con los de ahora, te das cuenta de la gran evolución que ha habido, algo de lo que seguramente el consumidor no ha sido consciente, como no ha sido consciente, posiblemente, de que sus gustos han cambiado en estos años. El mejor piropo que me pueden decir es que el que bebía Campo Viejo hace diez años lo sigue haciendo porque le gusta la marca e Incluso le parece que mejora con cada añada".

Sobre la importancia que ha adquirido la viticultura en la enología actual, Elena Adell recuerda que cuando comenzó resultaba muy extraño encontrar a un ingeniero agrónomo entre las viñas, en primer lugar porque nadie las miraba y en segundo lugar porque era una mujer. "Ahora se habla mucho de que el enólogo ha fijado su mirada en la viticultura, pero yo he tenido muy claro desde un principio que el inicio del vino es el viñedo, son las uvas".


Pasión por la creatividad

"Esta bodega es un sueño, un sueño que compartimos todos los que trabajamos en la elaboración de Campo Viejo, asi como todos aquellos que disfrutan y aman el mundo del vino", Asi ve Elena Adell las actuales Instalaciones de Campo Viejo, estrenadas en 2001 con la primera cosecha excelente del nuevo siglo y en cuyo diseño participó muy activamente. "En esta bodega el vino fluye, el vino discurre pacifica, suavemente, sin sobresalto, sin estrés, sin presión". La descripción de Elena Adell refleja el resultado del criterio Inamovible que Inspiró el diseño de la nueva bodega, en el que tuvieron la oportunidad de Intervenir las personas que luego iban a trabajar en ella, algo poco habitual. "Manejando los volúmenes que manejamos, teníamos que conseguir una bodega capaz de darle un trato poco menos que exquisito a nuestra materia prima, la uva, y luego al vino, asi como a todo aquello que interviene en el proceso, incluso en las lineas de embotellado, donde apenas escuchas ruidos porque está todo sincronizado".


Las instalaciones de elaboración de Campo Viejo permiten a los técnicos jugar un papel mucho más creativo, como recalca Elena Adell: “Siempre hemos creído que las personas que trabajamos en la bodega no podíamos perder el tiempo en trabajos de rutina que puede hacer una máquina. Tenemos que dedicarnos a pensar. Lo que me apasiona de este trabajo es precisamente la posibilidad de crear, el saber que cuentas con una gran variabilidad, que ningún viñedo se comporta año tras año de la misma forma y en consecuencia cada añada obtienes de él un vino diferente, que además evoluciona de una forma única en la barrica, que puedes o no ensamblar. Tienes un millón de posibilidades cuando te enfrentas al reto de definir cada año los nuevos vinos".


La enóloga de Campo Viejo tiene claro que no hay que dejarse impresionar por el tamaño de la bodega y pensar que todo se hace por sistema, mecánicamente, ya que manejar volúmenes importantes no está reñido con practicar una filosofía de trabajo ‘artesanal' centrada en la calidad. Por ello, cuando le preguntan si se hace vino artesanal' en la bodega, se limita a exponer algunos detalles de su trabajo durante la vendimia, comenzando por el control exhaustivo del viñedo para que cada día se vendimien y elaboren las uvas que se haya decidido. Sigue con la recepción de la uva en bodega, donde se llega a separar en un día hasta 18 calidades de uvas en depósitos diferentes. Continúa con la cata y análisis diario de las muestras tomadas de todos los depósitos en fermentación, para concluir que nada se hace por sistema, que todo se ensaya y se prueba, pues cada depósito es un hijo único. Y cuando finaliza la explicación diciendo que todo esto es extrapolable a los procesos realizados durante el año. pregunta: ‘Dime si hay algo más artesanal que lo que hacemos nosotros aqui".


Frente a esta realidad, lo cierto es que las marcas con vocación de convertirse en favoritas de un amplio número de consumidores tienen más difícil proyectar una imagen de prestigio, sobre todo entre la crítica especializada. Elena Adell asegura encontrar “cada vez a más periodistas, consumidores y colegas enólogos sin prejuicios que prueban nuestros vinos y se quedan asombrados, no solo por la calidad de los mismos, sino porque seamos capaces de hacer esa cantidad de botellas con esa misma calidad, garantizando que tomas el mismo vino cuando pruebas la primera botella de una añada y cuando pruebas la última".

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