jueves, 21 de febrero de 2013

Tuberías y Grifos en la Elaboración de Vino



TUBERÍAS Y GRIFOS EN LA ELABORACIÓN DE VINO

En la elaboración de un vino el proceso completo es bastante largo, ya que tiene muchos pasos: recepción de la uva, estrujado, prensado, desfangado, fermentación, remontados, trasiegos, clarificación y filtrado. Cada una de estas fases supone un movimiento de todo el volumen con el que estemos trabajando y ara el traslado de  los líquidos (o de pasta de vendimia) de un envase a otro, se necesitan tuberías y, para gobernar los trasiegos, es indispensable un sistema de válvulas (grifos).

TUBERÍAS

Las tuberías deben ser de uso alimentario, las más comunes son las plásticas, reforzadas y sin reforzar, las de PVC y las de acero inoxidable.

- Tuberías plásticas sin reforzar:
Se utilizan cuando hacemos trasiegos por diferencia de altura. En elaboraciones artesanales, son las más utilizadas e imprescindibles. Las hay de diferentes diámetros, desde 5 mm hasta 30 mm. Conviene tener varios tramos de 3 a 10 m de este tipo de tuberías: las más gruesas son utilizadas para trasiegos y trasvases en general de depósitos medianos, y las delgadas para llenar envases con bocas pequeñas (garrafas) o para el embotellado. Son flexibles, muy manejables y fáciles de utilizar, y se les pueden acoplar muy fácilmente pequeños grifos, con una simple abrazadera metálica, que nos facilitán todas esas operaciones. Las más prácticas son las transparentes de uso alimentario, que dejan ver con nitidez el líquido que se está trasvasando.

En conexión con bombas, no es recomendable utilizar las tuberías, ya que no soportan la presión, se rompen si la bomba envía líquido con fuerza o se arrugan si la bomba intenta aspirar por ellas. Para facilitar los trasiegos del líquido sin remover las lías del fondo, se corta en bisel el extremo de la manguera que se introduce en la tina o se gira hacia arriba en forma de U.

- Tuberías plásticas reforzadas (de presión):
Su uso es prácticamente el mismo que el de las tuberías anteriores, pero además soportan las presiones ejercidas por las bombas, tanto en aspiración como en compresión. Por lo tanto, resultan ideales para transportar líquidos de un envase a otro con volúmenes de tamaño medio. El diámetro y las características de estas tuberías dependen del caudal a trasvasar y de la presión que tienen que soportar. Existe una gama muy grande de diámetros  que va desde 0,5 hasta 5 pulgadas o más. También encontramos gran variedad de gruesos según las presiones máximas que resistan. Las más utilizadas son las acostilladas, de plástico translúcido. Son flexibles y manejables, aunque menos que las anteriores. Los circuitos que se forman con ellas son generalmente móviles y temporales, es decir, que se instalan cuando son necesarios en un zona de la bodega y se desmontan y trasladan cuando hacen falta y son precisas en otra.

- Tuberías de PVC y acero inoxidable: Cuando necesitamos que la canalización sea fija, como por ejemplo la mayoría de las tuberías que realizan trayectos fijos en las bodegas industriales, y además que soporte bastante presión, se utiliza o este tipo de plástico, el PVC, o el acero inoxidable. Su uso se restringe a las bodegas industriales.

GRIFOS

El mando de cualquier circuito hidráulico, por simple que sea, se ha de realizar mediante válvulas. los grifos permiten de una forma manual y rápida el cierre hermético, la apertura de los circuitos y la regulación del caudal que necesitemos en cada momento.

La valvulería actual es muy extensa. En el mercado, existe una gama enorme de grifos de varios materiales (plásticos, metálicos), de muy diversos diámetros y con una multitud de accesorios como codos, tes, etc.

Antes, los grifos en las bodegas eran de madera. Las espitas tienen el inconveniente de que no permiten con facilidad una limpieza y desinfección a fondo. Luego, se usaron los de bronce y cierre de tornillo, que tienen como desventajas serias ceder cobre al vino, lo que provoca ciertas alteraciones (quiebra cúprica), y ser dificultosos para desatascarlos. Hoy en día, se han impuesto los grifos de bola: un tubo en el que gira, en un solo sentido, una bola perforada que se apoya en un cojinete de teflón.

Se construyen en acero inoxidable, cromados o PVC. Los más recomendables son los metálicos (de acero inoxidable o cromados) y con cierre de bola. Cuentan con ventajas claras sobre el resto: Son muy robustos, tienen una apertura y cierre muy rápidos, permiten una buena regulación del caudal, no suponen un cambio brusco para la sección de tubería que haría que se perdiera presión, sobre todo si trasegamos con la poca presión que puede dar la diferencia de altura entre dos depósitos y permiten un fácil y rápido desatascamiento al ser de sección y trayecto continuo, sin requiebros, por lo que se pueden atravesar, una vez abiertos, con un palo o una vara.

Los podemos instalar al final de las tuberías enroscados ó con unas abrazaderas metálicas. También se pueden acoplar fácilmente a los depósitos de plástico, un poco levantados sobre el fondo, con una pieza de prolongación enroscada al grifo. Para ello, se hace un agujero en la pared del mismo diámetro que la pieza, con dos tuercas y dos juntas de plástico, colocando una tuerca y una junta por fuera y de la misma forma por dentro.

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