jueves, 7 de marzo de 2013

El vino y sus impuestos


EL VINO Y SUS IMPUESTOS

Escrito por: Antonio Egido (La Prensa del Rioja)

Porque en ‘lugardelvino.com/PROFESIONES-DEL-VINO/IVA-DEL-VINO’ desarrollan este tema indicando que “la legislación en España no es nada clara en el gravamen del vino. Como alimento que es, podría ir al 10%, al igual que otros que se consideran básicos. Sin embargo, cuando compras una botella en cualquier establecimiento, estás pagando un 21% de IVA. Si se trata de un destilado o vino de alta graduación, deberás pagar además un impuesto especial que depende del grado alcohólico de la bebida en cuestión.

Sin embargo, hay una excepción a este galimatías, y es la compra de vino en restauración, ya que al ir incluido en la cuenta, se aplica un 10% al total, incluido el vino.

En Europa esto no se ve con buenos ojos, es decir, que un mismo producto aplique impuestos diferentes según donde se venda. La UE acaba de dictar una norma que establece una reducción del IVA para restaurantes para dinamizar el sector, sin embargo, en España es sensiblemente inferior al resto de países de la UE.

Sin embargo, en otros países europeos, la cosa es diferente. En realidad son 11 los países que aplican un IVA reducido en los restaurantes y 16 los que cargan el tipo regular, que en Dinamarca es del 25%.

Alemania subió el año pasado su tipo general del 16% al 19% para hacer frente a la precariedad de las cuentas públicas y no quiere alegrías en otras latitudes".

Pero, al mismo tiempo, no podemos obviar que hay otros tipos de  impuestos o aranceles que gravan la comercialización de productos en el exterior que elevan el precio del vino, en algunos casos hasta el 70% como en Corea del Sur o un 56% en China.

En ‘granelwine.com’ nos indican que “el mercado exterior se está convirtiendo para muchos productores en una eficaz forma de incrementar sus ventas. Algunos de los mercados más atractivos, aunque también más complejos desde el punto de vista administrativo, son los asiáticos, con China a la cabeza. También Estados Unidos ofrece grandes posibilidades de crecimiento a los vinos españoles, así como Rusia, que está incrementando a pasos agigantados sus importaciones de vino de nuestro país.

Además de los diversos trámites burocráticos, uno de los factores a tener en cuenta a la hora de lanzarse a la aventura exportadora son los impuestos que gravarán cada uno de los productos, que son distintos en cada país o, incluso, como ocurre en EEUU, difieren según el Estado al que vaya destinado el artículo comercializado.

Como norma general, los ya curtidos en esta materia aconsejan alguna suerte de asociación o acuerdo con importadores o distribuidores locales, es decir, que ya estén operando dentro del país en cuestión, especialmente en las diversas naciones orientales.

Y seguidamente proponen un análisis de diferentes mercados, uno a uno de los que entresacamos lo que nos parece más importante. Sobre EE.UU. que “existen tres tipos de impuestos básicos que gravan el vino importado, según aclara un informe elaborado desde la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Nueva York. En primer lugar, los aranceles de importación, junto con la tasa aduanera, que van desde 0,06 dólares por litro para vinos de grado alcohólico no superior al 14% envasado en recipientes de menos de dos litros a 0,22 dólares para vinos exportados en recipientes de más de 4 litros, pasando por 0,19 dólares por litro de vino espumoso. A estos gravámenes hay que sumar los impuestos federales (Federal Alcohol Excise Tax) y los impuestos estatales (State Excise Tax y Sales Tax) que, como ya se ha mencionado, difieren en cada Estado”.

De Rusia que “en la Federación Rusa existen cuatro exacciones a las que está sometida la importación de vino: Aranceles de importación, que se aplican a todos los bienes; tasa de formalización aduanera, que se aplica a las mercancías que se introducen en territorio ruso; IVA, para los productos que se comercializan en Rusia y las accisas, que son un impuesto que grava la importación y exportación de determinados productos, entre ellos el vino. En cuanto a la tasa de formalización aduanera aplicable, es del 0,15% sobre el valor aduanero de la mercancía. El IVA será del 18% sobre la base imponible, que se calcula sumando el CIF, el arancel e importación y, en el caso del vino, se añaden también los impuestos especiales o accisas. Estas últimas se han ido incrementando en los últimos años, pasando de 3,5 rublos por litro en 2010 a 4,8 rublos en 2011 para los vinos tranquilos y de 14 en 2010 a 18 rublos en 2011 para los vinos espumosos”.

Sobre Taiwán, indican que se trata de un mercado que ha cobrado gran interés para los exportadores por “las recientes reducciones de los impuestos que gravan el alcohol, tras una modificación aprobada por el Parlamento taiwanés. Además, el IVA es de tan sólo el 5% en ese país para la mayoría de los bienes de consumo, incluido el vino, con lo que el precio final que paga el consumidor por una botella es muy competitivo. El resto de gravámenes que hay que añadir al IVA son el impuesto sobre el alcohol, que desde abril de 2009 ha pasado de suponer 0,17 a 0,06 euros por grado alcohólico y por litro. Y también los aranceles de importación, que suponen el 10% sobre el valor del CIF para los vinos tranquilos y del 20% para algunos espumosos.

Y así podríamos seguir aunque son tantos los mercados que se pueden trabajar con vistas al futuro, el artículo n tendría fin, por ello lo esencial es que nos quedemos con la idea de que no hay nada como la información para no tener problemas en el futuro.

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