sábado, 9 de marzo de 2013

Entrevista Pedro Benito Urbina (Ex-director de la Estación Enológica de Haro)



ENTREVISTA PEDRO BENITO URBINA (EX-DIRECTOR DE LA ESTACIÓN ENOLÓGICA DE HARO)

Escrito por Laprensadelrioja [Nº 58 Enero-Febrero 1992]

"Esta actividad no la cambio por ninguna otra". Así de rotundo y serio, como él mismo, es su comentario. No en vano Pedro Benito confiesa haber "vivido desde la niñez el proceso de cultivo de la vid, cuando aún se hacía con caballerías, o esas elaboraciones a la antigua usanza, que aún perduran". Nacido el 9 Septiembre 1.947 en Cuzcurrita de Río Tirón, la trayectoria profesional de Pedro Benito desde que obtuviera los títulos de Ingeniero Agrónomo y Espedalista Superior en Viticultura y Enología se ha desarrollado en el campo de la investigación, realizando un gran número de estudios cuyas conclusiones ha venido divulgando en diversas publicaciones. En 1977 se responsabiliza del Equipo de Enología de la Estación Rioja Navarra del INIA, en 1979 es designado coordinador del Subprograma Tecnología Enológica del Programa Nacional de Viticultura y Enología, en 1987 es nombrado director del Centro de Investigaciones Agrarias de La Rioja y, finalmente, desde el 21 de Diciembre de 1990 dirige la Estación Enológica de Haro.

Prensa del Rioja: ¿Significa para Vd. la culminación de su carrera profesional su nombramiento como responsable de la Estación Enológica de Haro?
Pedro Benito: Sí. Es un puesto que satisface todas mis ambiciones profesionales y en el que me encuentro plenamente realizado. Para mi es un privilegio estar aquí, precisamente cuando se cumple el centenario de esta institución, que tanto ha hecho por La Rioja en el aspecto vitivinícola Al igual que algunos directores que me han precedido, yo espero también alcanzar en este cargo los veinte años que me quedan de actividad profesional.

Continuar el proyecto fundacional
P. R.: A lo largo de la historia de la Enológica, la figura de los directores aparece con un peso específico importante, no solo por su larga estancia, sino por su influencia en el dinamismo del Centro. ¿Cuales son sus proyectos al respecto?
P. Benito: Creo que toda actividad profesional, incluida la de este tipo de institución, se caracteriza por el trabajo de un equipo, aunque la dirección sea fundamental para definir criterios. En cuanto a mis proyectos para la Estación, consisten básicamente en seguir en la línea de los objetivos con que se fundó. Primero, el estudio de la problemática del sector vinícola, que no solamente se nos plantea desde la propia Rioja, sino también desde otras zonas vinícolas de España como Navarra, Castilla-León o Galicia.
En segundo lugar, la enseñanza es una de las funciones que más se han cuidado en la Estación durante toda su historia y que nosotros tratamos de intensificar al máximo. Realizamos cursos de análisis, de cata, de perfeccionamiento para personal de bodega, de elaboración para cosecheros e incluso, próximamente, de reciclaje para técnicos de bodega. Todo ello con el objetivo de mejorar la calidad de los vinos en todos los niveles de la producción, desde cosecheros a bodegueros.
Otro aspecto en el que la Estación puede contribuir de forma importante es en el promocional, haciendo llegar a las personas que consumen vino y viven su problemática los máximos conocimientos técnicos sobre este producto, ya que sin duda esta es la mejor forma de combatir esas campañas antialcohólicas que consideran al vino como un producto nocivo para la salud. Sobre todo entre la juventud deberíamos hacer ver que el vino estáintegrado en nuestra cultura y que, tomado con moderación, sabiéndolo apreciar, no solo no es nocivo, sino incluso beneficioso para la salud. En esta y otras cuestiones, la Estación debe manifestarse y divulgar unas opiniones respaldadas por su prestigio técnico-científico.

P. R.: La ubicación del Museo del Vino en las instalaciones de la Estación Enológica constituye un instrumento promocional de primer orden...
P. Benito: Sin lugar a dudas es un elemento de proyección muy importante, a través del cual se realiza un tipo de promoción diferente a la de otros organismos, que se apoyan básicamente en el marketing. Nosotros lo desconocemos, pero sí podemos colaborar en esos aspectos técnicos y de divulgación comentados. El Museo del Vino muestra todo el proceso de producción del vino, desde el cultivo hasta el embotellado, creando un ambiente propicio para que las personas que lo visitan se integren en ese mundo.

P. R.: Suponemos que la renovación total de las instalaciones de la Estación, llevada a cabo en los últimos cinco años, habrá sido decisiva para sus posibilidades de actuación presentes y futuras, tanto en el aspecto de servicio como en el de enseñanza.
P. Benito: Sin esa renovación sería difícil poder dar los servicios que hoy estamos prestando. Ha sido un paso muy importante, con un costo cercano a los quinientos millones de pesetas, que ha asumido la Comunidad Autónoma de La Rioja y que reportará un gran beneficio para toda la región, especialmente para el sector vitivinícola.

Servicio e investigación
P. R.: Hasta 1977 la Estación Enológica tenía también competencias en materia de investigación vitivinicola, que hoy se realizan en el Centro de Investigaciones Agrarias de La Rioja. ¿Considera oportuna esta subdivisión entre laboratorios y personal dedicado a la investigación y el dedicado a prestar servicio al sector? A fin de cuentas, Vd. ha vivido las tres etapas, primero como investigador en la Enológica y en la Estación Rioja-Navarra del INIA y ahora de nuevo en la Enológica como responsable del servicio.
P. Benito: Son dos mundos diferentes que requieren distintas formas de llevar las cosas. La investigación trabaja a largo plazo y, una vez que se plantea un objetivo, se piensa más en el objetivo que en la forma de alcanzarlo y el tiempo necesario. Sin embargo, para resolver los problemas que se presentan a diario es precisa una mayor agilidad. Un proyecto de investigación requiere muchos años para obtener conclusiones firmes y, muy a menudo, nosotros no podemos esperar a esas soluciones definitivas. Nos fundamentamos en estudios rápidos que después pueden servir de base para trabajos de investigación a largo plazo, cuyas conclusiones nos servirán en el futuro. Por ejemplo, el problema de los residuos de pesticidas: Inglaterra y Estados Unidos están demandando unas determinaciones específicas. Mientras investigación está trabajando profundamente en ello, nosotros ya tenemos resuelto el problema, porque si no nuestras exportaciones corren el grave riesgo de no poder entrar en esos países.
En definitiva, nosotros tenemos un cometido muy específico de servicio al sector vitivinícola, mientras que la investigación necesita una mayor tranquilidad, sin olvidarse de la realidad. Ambos aspectos, servicio e investigación, deben ir sincronizados y tramar en estrecha colaboración, independientemente de su ubicación.

P. R.: Como profesional que ha estado dedicado a la investigación enológica los últimos quince años, ¿a qué nivel situaría la investigación vitivinícola que se realiza en La Rioja?
P. Benito: Al máximo nivel de España, tanto en investigación vitícola como enológica. Sin con ello menospreciar a otras regiones, ninguna está por delante de nosotros en esta materia. El trabajo actual se centra en las últimas novedades y en los temas más avanzados que puedan abordarse con los medios existentes.

Enología de vanguardia
P. R.: ¿Ayuda verdaderamente esta investigación a la mejora de los vinos?
P. Benito: Podría aplicarse aquella frase popular, "el saber no ocupa lugar", en el sentido de que cuanto más conocimiento tengamos del producto, mucho mejor podremos tratarlo y conducir su proceso de elaboración y crianza. Hoy podemos aplicar las técnicas más tradicionales, las que se practicaban hace cien años, pero con un mayor control sobre el proceso, que nos permite obtener un mejor rendimiento del producto evitando los problemas que antes existían. El vino es un producto natural con numerosos componentes cuyo mejor conocimiento nos ayudará a resolver las dificultades que se presenten a la hora de alcanzar el objetivo de obtener la máxima calidad. Ahí está la clave de las tecnologías modernas, que bien aplicadas nos dan vinos de una mayor calidad que los de nuestros antepasados. Otra cosa es que apliquemos esas técnicas a degradar el producto, forzando la producción del viñedo o el proceso de envejecimiento en perjuicio de la calidad.

P. R.: Hay una idea bastante extendida de que en La Rioja se hace lo mismo que se hacía hace cien años, quizás fruto del empeño de defender la imagen de tradición y artesania. ¿Cree Vd. que en La Rioja se practica una enología dinámica y avanzada?
P. Benito: Sí, aunque se mantenga a grandes rasgos dentro de una línea muy tradicional. En el proceso de elaboración y envejecimiento se van incorporando las nuevas tecnologías que surgen, con mejoras en la mecanización y tratamiento de la uva y el vino. En Rioja no tiene ningún sentido decir que todo está inventado: ni lo está ni lo estará nunca, puesto que al igual que en otras vertientes de la ciencia, cuando se resuelve un problema surgen diez al menos. El vino es un mundo físico, químico y biológico muy complejo en el que todos los conocimientos que se van obteniendo remiten a nuevos problemas.

P. R.: En este sentido, ¿considera adecuada la actual normativa de la Denominación de Origen Calificada en materia de variedades viníferas?
P. Benito: La normativa es muy clara: hay unas variedades que tradicionalmente se han venido cultivando en Rioja y de ellas se deriva un producto muy característico y de una gran calidad. Por ello, aunque nunca nos debemos conformar con nada y hemos de estar abiertos a nuevas posibilidades, tenemos que admitir que la naturaleza es sabia y no resulta correcto abogar por variedades foráneas, como el cabernet-sauvignon, simplemente porque esté de moda. Tampoco quiero decir que haya que eliminarla, pero los estudios realizados han demostrado que esta variedad no ha alcanzado en La Rioja el desarrollo que hace unos años se auguraba.

Experiencia bodeguera
P. R.: Además de su dedicación profesional a la técnica, participa Vd. activamente en el pequeño negocio bodeguero familiar, que incluye el cultivo de unas treinta hectáreas de viñedo y la comercialización de unos mil hectolitros de vino embotellado. ¿Le proporciona esta doble experiencia una perspectiva diferente de la situación?
P. Benito: El hecho de pertenecer a una familia tradicionalmente ligada al proceso de producción vitivinícola quizás sea lo que fundamentalmente ha marcado mi vocación. Mantener el contacto directo con la realidad de lo que es el proceso de producción es un hobby que me produce gran satisfacción y me permite poner en práctica algunas de mis ideas.

P. R.: ¿Cambiaría sus viñedos de Cuzcurrita por otros de alguna localidad con más renombre?
P. Benito: En absoluto. Como hemos dicho, cada lugar tiene sus peculiaridades y hay que saber sacarles el máximo provecho. Cuzcurrita es una zona con unas posibilidades de envejecimiento muy grandes que en otros lugares no tienen. En definitiva, procuramos aplicar un proceso de elaboración en pequeña escala para conseguir un producto más o menos peculiar y diferenciado.

P. R.: En los últimos cinco años venimos asistiendo a una gran proliferación de pequeñas bodegas como la suya que comercializan directamente su producción con marcas propias. ¿Se puede valorar esto positivamente para la Denominación o cree que está provocando una saturación de marcas en el mercado?
P. Benito: Considero que es positivo puesto que el tipo de productores que surgen ahora elaboran unos vinos muy característicos, propios de una localidad determinada, que enriquecen el mercado y que para nada interfieren en el terreno de las grandes bodegas. Estas cuentan con una gran tradición y prestigio, unos niveles de producción importantes y un mercado mucho más amplio, lo cual permite coexistir perfectamente a ambos estilos.

P. R.: ¿Es Vd. optimista respecto al futuro de la comercialización del Rioja?
P. Benito: Soy optimista siempre y cuendo ese futuro se base en la calidad. El volumen de producción de vino de Rioja es muy pequeño si lo consideramos en el contexto mundial, de modo que aquellos productores que se inclinen por mantener los niveles de calidad que nos han caracterizado siempre no tendrán ningún problema. De hecho, los vinos buenos se venderán todos, mientras que los malos no solo no se venderán sino que además causarán un perjuicio importante al conjunto de la Denominación. Quien no quiera atenerse a unas normas estrictas de calidad en la producción debería tener la opción de salir de la Denominación de Origen Calificada y poder hacer un vino genérico de Rioja que no esté incluido en el mismo cajón de sastre que los más prestigiosos. De otra forma corremos el riesgo de convertir nuestra Denominación en una más, lo cual es un riesgo para todos. Si el proceso productivo se encamina inequívocamente hacia unos objetivos de calidad, posiblemente se suavizarán esos dientes de sierra que implacablemente se vienen sucediendo en el mercado del vino de Rioja.

P. Benito dió sus primeros pasos como profesional en la Estación Enológica a mediados de los años setenta. Ahora ha vuelto para desempeñar la dirección del Centro, cargo en el que según confiesa le gustaría jubilarse. Casado y con tres hijos, a este hombre vocacionalmente entregado al mundo del vino también le llenaría de satisfacción que alguno de sus hijos siguiera sus pasos.

Texto: Javier Pascual Fotos: Donezar

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