lunes, 4 de marzo de 2013

Hablando de vino y niños



HABLANDO DE VINO Y NIÑOS

Texto: Antonio Egido (laprensadelrioja)

Más que nada porque como toda cultura, y el vino tiene la suya, lo mejor es que ésta pueda ser trasmitida a los pequeños desde su más tierna infancia, lo que supondrá, sin duda, que todo lo relacionado con el  vino vaya formando parte de su aprendizaje y con el paso del tiempo de sus costumbres.

Los mayores que han vivido en el campo, nos dicen que sus padres les daban la rebanada de vino con azúcar para merendar, lo que hoy no es del uso de muchas familias. Pero en aquel pan untado, había algo más que unas gotas de  un líquido, sus mayores les estaban trasmitiendo toda una filosofía de vida cerca de la viña.

Y buscando en Internet hemos dado con ‘planetajoy.com’ en donde bajo el título de ‘El boom de la cerveza y el vino para niños’ nos dicen que: “Los expertos en marketing saben olfatear desde muy lejos un nuevo fenómeno de consumo. Desde hace unos años se comenta que existen bebidas alcohólicas que tienen una versión “infantil”; es decir: cervezas, vinos y champañas que conservan su sabor y su packaging original pero no tienen ni un rastro de alcohol.

Hoy día, las empresas que apostaron a estos productos están aumentando sus ventas en el segmento de los “más bajitos” y no se descarta que, en los próximos años, lancen refrescos para niños con sabor a whisky, vodka y gin. En esta nota les contamos cómo es que esta tendencia avanza a paso firme en países como España, Estados Unidos y Japón.

Por más maquiavélico que suene, es sabido que no hay consumidor más fiel que un niño. Puede adorar una Barbie o un muñequito de Ben 10 de la misma forma que un adulto ama su Mercedes Benz. Las marcas, para los chicos, son ley, aunque ellos todavía no lo sepan.

Las empresas alimenticias, que no son justamente bebés de pecho, entendieron esto a la perfección. En el rubro de las bebidas, los lanzamientos de cervezas para niños sorprendieron a más de uno hace algunos años pero actualmente son aceptadas y consumidas en varios países.

En Japón, por ejemplo, la firma Sangaria introdujo una línea de bebidas sin alcohol para satisfacer el mercado infantil. La “cerveza” es, en verdad, una suerte de jugo de manzana que saca espuma cuando se lo sirve (el efecto es muy real). Lo que sí generó polémica fue que la estética de las botellas de Sangaria resulta idéntica a las botellas de cerveza que consumen los mayores, e inclusive se venden como six pack (el tradicional formato de venta de seis unidades). La empresa también tiene una línea de vinos y champagne para los niños más refinados, con sabor a limón y uva.

También en el país del sol naciente es todo un éxito la Kidsbeer, de color dorado, con gusto a guaraná y envasada como la verdadera cerveza. El lanzamiento de esta bebida, en 2007, fue acompañado de una fuerte polémica, ya que algunas organizaciones de padres entendieron que, al ser tan parecido el packaging a las botellas de marcas como Heineken o Budweiser, se incentivaba el consumo de bebidas alcohólicas (aún si no había alcohol en el producto). Es cierto que el slogan de Kidsbeer es un poco provocador, ya que en la etiqueta del producto figura la siguiente frase: Even kids cannot stand life unless they have a drink (“Ni siquiera los niños pueden soportar la vida si no beben un trago”).

Pero además encontramos en ‘lariojaturismo.com/La_Rioja_con_ninos’ toda una programación de enoturismo para niños. Sí, aquí podemos leer que: “Los más peques disfrutan aprendiendo cómo se elaboran los vinos de Rioja, pisando las uvas para hacer mosto o corriendo entre los viñedos. La Rioja es el sitio ideal para todo este tipo de actividades. Los abuelos riojanos llevan cientos de años enseñando a sus nietos cómo se cultiva la vid y cómo se hace el vino. Aprovecha tu estancia en La Rioja y pregunta a los mayores. Son los mejores profesores.

Además existen lugares en los que los niños pueden aprender a la vez que disfrutan de experiencias únicas en torno al vino y las viñas: Museo de la Cultura del Vino Dinastía Vivanco. Centro de Intepretación del Vino. Paseos interpretativos. Lagares rupestres, viñedos, antiguas prensas... Deportes entre viñedos. Montar a caballo, paseos en globo, senderismo o bicicleta, piraguas... Visitar una bodega. Visitar el taller de un artesano del vino: boteros, toneleros, alfareros... Meterse en la piel de un viticultorCentro Sensorial del Vino. Servicio de ludoteca en Bodegas CVNE”.

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