martes, 26 de marzo de 2013

Piral (Sparganothis pilleriana Schiff.) en el viñedo



PIRAL (SPARGANOTHIS PILLERIANA SCHIFF.) EN EL VIÑEDO

Fuente: José Luis Pérez Marín (Plagas y enfermedades del viñedo en La Rioja) www.larioja.org

También se le conoce a esta plaga en La Rioja por sapo, arañuelo o bicho.

Es una plaga cíclica que aparece de vez en cuando influenciada por las condiciones climáticas y otros factores. Durante la década de los años setenta su presión fue muy importante en los viñedos ríojanos, para ser sólo presencial en los años siguientes. Pero durante estos últimos años han aumentado sus poblaciones y actualmente es necesario realizar tratamientos para controlar sus daños.

Esta plaga está ocasionada por un lepidóptero y son solamente las larvas las que causan los daños, tanto en hojas como en racimos; normalmente están presentes desde la brotación del viñedo hasta el cuajado. Todas las variedades cultivadas en La Rioja son sensibles.

Pasa parte del verano, el otoño y el invierno en forma de larva en diapausia refugiada en el tronco de las cepas. En primavera (estado fenológico D), las larvas comienzan a abandonar sus refugios y se dirigen a los brotes. Esta salida es escalonada durante 50-70 días dependiendo de la climatología. Una vez alcanzado su desarrollo máximo se transforman en crisálidas, de donde saldrán los adultos que realizarán las puestas agrupadas en 40-70 huevos (ooplacas) en las hojas más viejas situadas cerca del tronco de las cepas, y de éstas saldrán las larvas que buscarán sus refugios invernales en el tronco. Solamente tiene una generación al año.

Las larvas recién salidas de los refugios invernales son muy pequeñas (unos 2 mm de longitud), pero en su máximo desarrollo pue¬den alcanzar los 25 mm. Son muy móviles y con cabeza negra.

Síntomas y daños

La piral puede atacar a hojas o racimos, causando diferente síntomatología y daños.

En hojas, aparecen roídas y agujereadas las más viejas, y dobladas y unidas por hilos de seda las más jóvenes, que al hacer más visible el envés le da un aspecto plateado a los viñedos. Los daños en hojas pueden ser importantes, sobre todo en hojas jóvenes.

En racimos, forman los típicos glomérulos (racimillos unidos con sedas) y dentro de ellos las larvas se alimentan de los botones florales o de los granos recién formados. Los daños en racimo afectan directamente a la producción.

De acuerdo con las observaciones realizadas durante varios años, se estima un umbral de tratamiento de 10-12 larvas/cepa.

No confundir con...

Los síntomas ocasionados por la piral pueden confundirse con los producidos por la polilla del racimo, que, en el racimo, las larvas de la 1ª generación forman también glomérulos, aunque de menor tamaño. Además, la larva de polilla es más pequeña y de cabeza marrón clara, mientras que la de piral es de color negro.

Estrategia de lucha y medios de control

Lo recomendable para controlar la plaga son tratamientos con productos químicos a la salida de larvas invernantes, pues los factores climáticos, así como los parásitos y depredadores existentes no suelen ser suficientes. A continuación se indican las materias activas recomendadas actualmente (G. T. Vid, 2012): clorpirifos, emamectina, flufenoxuron, indoxacarb, metoxifenocida, spinosad o tebufenocide. El clorpirifos en los primeros estados fenológicos de la vid puede provocar fitotoxicidad, aunque no suele tener mayor importancia.

Según las observaciones realizadas durante los últimos años en diferentes zonas de La Rioja, se recomienda la siguiente estrategia, aunque va a variar en función de la población existente y de las condiciones climáticas del año (la evolución de los estados fenológicos del viñedo):
• Si la población no ha superado el umbral de 10-12 larvas por cepa este año, no será necesario tratar al año siguiente.
• Si la población supera el umbral de 10-12 larvas por cepa el año anterior, pero no es muy alta (inferior a unas 30 larvas/cepa), puede ser suficiente para controlar la plaga un único tratamiento al año siguiente, realizando éste aproximadamente al mes de la salida de larvas invernantes (es decir, transcurrido un mes desde el estado fenologico D, hojas incipientes).
• Si la población es muy alta (superior a 30 larvas/cepa el año anterior), es conveniente la aplicación de dos tratamientos al año siguiente. El primero hacia los 22 días de salida de larvas invernantes (estado fenologico D) y el segundo, 14 días después del primero.

No hay que esperar a tratar cuando se observen las hojas dobladas o los glomérulos en racimo, pues entonces las larvas están muy desarrolladas y es difícil eliminarlas.

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