jueves, 21 de marzo de 2013

Sistemas de Conducción del Viñedo


SISTEMAS DE CONDUCCIÓN DEL VIÑEDO

Alternativas prácticas según los objetivos: vaso, espaldera y cordón vertical; sus ventajas e inconvenientes orientados hacia calidad y rendimientos.

Durante los últimos años la explotación de la vid en España presenta una marcada tendencia dirigida a la obtención de vinos de calidad. Esto implica la adaptación de las técnicas de cultivo del viñedo dirigiéndolas hacia este objetivo, aunque sin desviarse en exceso de las conducentes a lograr rendimientos óptimos.

Hasta hace sólo unas décadas, las plantaciones de vides se realizaban en terrenos de secano, generalmente poco fértiles, y en zonas de escasas lluvias; las formas de conducción eran casi siempre, libres y bajas con podas cortas.

Por el contrario, ahora se eligen variedades seleccionadas, terrenos mejores y más húmedos, y con marcos de plantación diferentes. Todo ello enfocado a facilitar la práctica de modernas técnicas de cultivo.

El sistema y sus fundamentos. Precisamente esta nueva situación empujó al SITA (Servicio de Investigación y Tecnología Agraria) de la Junta de Castilla y León, en Valladolid, a estudiar, durante años, las posibilidades, características y limitaciones, así como las ventajosas aplicaciones prácticas en cada caso. El Dr. ingeniero, y coordinador del área de Viticultura, Jesús Yuste, describe así el concepto y sus fundamentos: "El sistema de conducción de las plantas de un viñedo se configura mediante un conjunto de operaciones que contribuyen a definir en el espacio la distribución de la superficie foliar, así como la de los racimos”.

Es decir, el sistema es consecuencia de la síntesis, tanto del modo de conducción: altura del tronco, tipo de poda, nivel de carga, sistema de empalizamiento... como de las características de la plantación: marco y orientación de las hileras. Sin olvidar factores como iluminación, precipitaciones, riego, fertilización, suelo, variedad...

Consecuencias de la elección. El sistema de conducción de un viñedo resulta fundamental porque condiciona a su vez otros aspectos básicos mejorables. "Así, con respecto a la superficie foliar, el sistema habrá de exponerla bien para intensificar la actividad fotosintética, con densidades que favorezcan la aireación y temperaturas adecuadas - continúa explicando el ingeniero -. "En cuanto a los racimos, se deberá conseguir un buen microclima para ellos, ya que el color, la acidez y los aromas de los mostos resultantes dependen de la temperatura y luminosidad que incidió sobre la uva”.

También el manejo del viñedo y su mecanización serán consecuencia de la disposición del sistema y deberá considerarse incluso la disponibilidad de agua y su equilibrio con los rendimientos, así como el control del vigor: densidad de plantación, carga de poda...

- Sistema de conducción en vaso: Según describe Jesús Yuste, el sistema se estructura, esencialmente, sobre el tronco de la cepa en cuya parte superior se insertan los elementos vegetales en disposición libre, en forma radial y sin apoyos, con brazos cortos y poda en pulgares.

Tradicionalmente este sistema ha sido practicado en Espa¬ña porque tiene pocas exigencias medioambientales, respondiendo muy bien sobre los terrenos marginales y semiáridos en los que generalmente se ha venido implantando nuestro viñedo.

El sistema ha perdurado porque ofrece numerosas ventajas, tales como la posibilidad de interceptar gran cantidad de radiación con un número de hojas relativamente reducido y porque logra una buena maduración de los racimos, muy acorde con el nivel de producción. Por otra parte, requiere una inversión moderada para su implantación porque no necesita estructuras de apoyo y porque su mantenimiento es sencillo con podas adecuadas.

Su desventaja es notoria: deja poco espacio entre hileras, lo que dificulta los pases de maquinaria, exigiendo, por tanto, recolección manual. Además, si se pretende lograr calidad habrá que controlar los rendimientos.

- Espaldera: fácil mecanización. En este sistema se usa un empalizamiento para desarrollar tronco, brazos y vegetación de la cepa en un plano vertical bien alineado, manteniendo siempre las podas en este diseño. La inversión es aqui mayor que en otros sistemas.

Su característica principal es que permite el paso fácil de la maquinaria entre sus hileras, sobre todo la de vendimiar, también la de poda en verde y de invierno. Otras ventajas son que los tratamientos pesticidas resultan más efectivos y que se posibilita la realización de plantaciones con mayor densidad de cepas. Por otra parte, su rendimiento es mayor, pero se puede obtener calidad si se controlan bien la producción y las podas.

- Cordón vertical: más novedoso. Este sistema, cuya introducción propugna Jesús Yuste para ciertos viñedos españoles, es un método de vegetación libre, aunque con el apoyo de un poste vertical. Su estructura se compone de un tronco alto sobre el que se insertan los pulgares de poda escalonadamente, en distintos planos horizontales, más bien en los más altos.

"La ventaja es que se dispone de mayor espacio para la distribución de los racimos y, por tanto, mejor microclima y menos riesgos de podredumbre. Además, la aireación y luminosidad del fruto es máxima y se facilitan los tratamientos”.

La inversión es relativamente moderada, siendo un sistema muy adecuado para viñedos con denominación de origen y, por tanto, con rendimientos limitados. La mecanización de la vendimia sería factible mejorando la estructura, uniendo los postes mediante un alambre”.

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