martes, 2 de abril de 2013

Castañeta del Viñedo (Vesperus xatarti Duf.)


CASTAÑETA DEL VIÑEDO (VESPERUS XATARTI DUF.)

Fuente: José Luis Pérez Marín (Plagas y enfermedades del viñedo en La Rioja) www.larioja.org

Se la conoce comúnmente por el nombre de castañeta. Actualmente tiene poca importancia, excepto en algunas plantaciones jóvenes situadas en terrenos arenosos.

Los daños los causan las larvas en la madera del portainjertos o patrón, que son de color blanco, al principio de forma cilindrica y luego tronco-piramidal. Todo el período de vida larvaria (dos años) se produce en el suelo, luego los adultos salen al exterior y realizan la puesta debajo de las cortezas de las cepas.

Síntomas y daños:

Los síntomas se localizan en la madera del patrón y de las raíces donde se pueden observar las mordeduras de las larvas que provocan en la planta un desarrollo raquítico. Los daños suelen ser elevados, pues pueden ocasionar la muerte de la planta. Generalmente se presentan en forma de rodales.

Estrategia de lucha y medios de control:

El medio de lucha más eficaz actualmente es el químico. Las materias activas recomendadas (G. T. Vid. 2012) son clorpirifos y metil dorpirifos.

La estrategia de lucha debe ser dirigida a las larvas recién nacidas antes de que penetren en la tierra. Esta eclosión de huevos suele producirse al inicio de la primavera y debe seguirse en campo su evolución para determinar el momento oportuno de tratamiento.

CASTAÑETA DEL VIÑEDO (Vesperus xatarti Duf.)

Fuente: R. Coscollá Ramón (Los parásitos de la vid) Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

Distribución en España, nombres comunes e importancia económica:

Es un coleóptero cerambícido, típicamente mediterráneo y polífago. Aunque presente en casi todas las regiones de la España peninsular, prácticamente carece, en la actualidad, de importancia económica, excepto en algunos puntos, muy localizados, de los viñedos mediterráneos.

Se le conoce con muy diversos nombres: «castañeta» y «mongeta» en Valencia y Cataluña, «gusano blanco» en Almería, «castañuela» en La Mancha y «vilda» en Aragón.

Descripción de los distintos estados de desarrollo:

- Adultos. Existe un marcado dimorfismo sexual. El macho mide 2 cm de longitud, es de color pardo-oscuro. Sus antenas son tan largas como el cuerpo. Sus élitros recubren todo el abdomen y protegen al otro par de alas que les sirven para el vuelo.

La hembra mide unos 3 cm y es de color marrón-oscuro. Sus antenas son más cortas que el cuerpo. Sus élitros están parcialmente atrofiados, dejando al descubierto gran parte del abdomen, y además sus alas no son aptas para el vuelo.

- Huevos. Son blancos, ovales y de 2-3 mm de longitud. Aparecen agrupados yuxtapuestos, formando placas y unidos por una sustancia viscosa.

- Larvas. Al principio son cilindricas, de 2-3 mm de longitud, recubiertas de numerosos pelos oscuros y largos que les ayudan en sus desplazamientos. Luego cambian completamente de forma, pues se vuelven rechonchas y tronco-piramidales con cuatro caras. El cuerpo es carnoso y blanco, recubierto de cortos pelos rojizos, y en su máximo desarrollo alcanza 25 mm de longitud.

Ciclo anual:

Los adultos aparecen, de manera escalonada, en otoño, siendo activos en las horas crepusculares. Como únicamente los machos pueden volar, buscan a las hembras para fecundarlas. Los huevos se depositan agrupados en número de 50 a 250 ó más en forma de plastones bajo la corteza de la cepa, tanto en el tronco como en los brazos, con mayor tendencia en estos últimos. Pueden depositarlos en lugares de difícil acceso debido al largo oviscapto retráctil de las hembras que puede alcanzar 22 mm. Esto ocurre normalmente en invierno y una sola hembra puede poner más de 1.000 huevos en varias puestas.

Las larvas neonatas, que aparecen al final del invierno o en primavera, se dejan caer al suelo e inmediatamente se introducen en el terreno. Allí se alimentan de las raíces durante los 2-3 años que dura su fase larvaria. Al final de esta fase se refugian más profundamente en el terreno para ninfosar. Los adultos emergen en otoño, completándose así el ciclo.

Influencia de los factores externos:

Es poco conocida. El insecto prefiere suelos de zonas secas y pedregosas, aunque también lo hace en arcillosos y compactos. Una secuencia de años secos favorece la manifestación de sus daños.

La larva neonata es de gran vulnerabilidad por ser más sensible a los factores climáticos ambientales, así como por sufrir un fácil ataque de predadores. La práctica del no cultivo favorece los ataques de este parásito, ya que las labores destruyen las larvas.

También se han observado elevadas tasas de depredación y de falta de viabilidad de huevos (Lucas, 2001).

Síntomas y daños:

Los daños los causan las larvas al alimentarse de las raíces, especialmente en la zona del injerto. Los daños más graves los producen en plantas jóvenes, a las que pueden llegar a matar, al igual que en cepas más viejas. El ataque suele presentarse en rodales y se manifiesta en forma de raquitismo (marchitez y decoloración progresiva de las hojas, reducción del tamaño de los sarmientos, menor número y tamaño de racimos, etc.) y falta de producción e incluso la muerte de algunas plantas; si se arrancan éstas pueden observarse en las raíces los daños y las larvas de castañeta. Estos síntomas pueden confundirse con los de hongos de madera, de suelo, acariosis, etc.

Seguimiento del ciclo:

El vuelo de adultos puede seguirse bien mediante trampas luminosas. Para los machos pueden colocarse a altura normal, ya que pueden volar, mientras que para las hembras deben estar a ras de suelo. Recientemente se ha sintetizado la feromona sexual para la atracción de machos (vesperal), por lo que es previsible que pronto se dispondrá de trampas sexuales para el seguimiento de la curva de vuelo.

La curva de puesta puede determinarse por medio de trampas para huevos, que consiste en pequeñas ramas de castaño de unos 60 cm de altura, clavadas en el suelo y rodeadas de arpillera en su parte superior (las mismas cepas convenientemente observadas bajo las rugosidades de la corteza y marcadas pueden servir para este menester). Se colocan en el campo en otoño y las hembras van a depositar sus huevos en la arpillera para que estén protegidos; mediante observaciones periódicas (ej.; dos veces por semana) pueden construirse las curvas de ovoposición y de eclosión de huevos. También puede seguirse la curva de eclosión de huevos, que es la que más interesa, a partir del seguimiento por observación visual periódica de plastones, localizados y señalizados previamente en invierno, en los brazos y tronco de la cepa.

La presencia de larvas únicamente puede detectarse realizando catas en el suelo (hasta 30- 40 cm de profundidad) próximas al tronco de las vides supuestamente afectadas.

Estrategua de protección:

Normalmente no será necesaria una protección específica contra V. xatarti, dada la localización geográfica de sus daños. En todo caso, es difícil, dado el hábitat subterráneo de la mayor parte de su vida y su ciclo plurianual.

Caso de ser necesario, se recomienda un tratamiento localizado del suelo al inicio del avivamiento o eclosión de huevos, es decir, cuando las larvas neonatas se desprenden de la cepa y penetran en el terreno, pues además de ser más sensibles, todavía no han hecho el daño; de ahí que sea necesario disponer de las curvas de puesta y sobre todo de eclosión. Estas eclosiones se producen con gran simultaneidad, por lo que habrá que tratar inmediatamente antes o al iniciarse las eclosiones, pues si nos retrasamos unos días podemos llegar tarde.

Aunque el momento es variable según la comarca, el año (factores climáticos) y la exposición de la parcela, por lo que será necesario determinarlo en cada caso, suele situarse en febrero y/o marzo en los viñedos costeros mediterráneos, aunque en las comarcas más frías del interior puede situarse a fines de abril y primera quincena de mayo.

Pueden realizarse los tratamientos al suelo alrededor de la cepa, enterrando el insecticida granulado (clorpirifos) a unos 15-20 cm de profundidad. Es de especial interés la protección de las replantaciones (totales o parciales), ya que presentan un riesgo especial si la parcela tiene problemas de esta plaga.

Como métodos alternativos a la lucha química se están estudiando:
- Captura masiva de machos en trampas con feromonas «vesperal» para reducir la fecundación de las hembras y la proporción de huevos viables, completada con la colocación de «trampas de puestas» en otoño para, tras realizar las puestas, ser retiradas las trampas o arpilleras en enero eliminando así una importante cantidad de huevos antes de su eclosión.
- Lucha biológica con nematodos parásitos (género Steinemema), incorporados por inyección al suelo, que debe estar en adecuadas condiciones de humedad.

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