jueves, 4 de abril de 2013

Cigarrero (Byctiscus betulae L.) en el viñedo



CIGARRERO (BYCTISCUS BETULAE L.) EN EL VIÑEDO

Fuente: José Luis Pérez Marín (Plagas y enfermedades del viñedo en La Rioja) www.larioja.org

Se la conoce comúnmente por el nombre de cigarrero debido a la forma de cigarro en que queda la hoja atacada.

Su incidencia en los viñedos riojanos es puntual, sin ocasionar mayores daños, que son causados por un coleóptero de coloración brillante verde-púrpura-azul presente en el viñedo desde el estado fenológico F hasta la floración.

Sintomas y daños:

Los síntomas se localizan preferentemente en las hojas, que son enrolladas por el adulto en forma típica de un cigarro. Ocasionalmente, también pueden producir mordeduras en la base de los brotes que pueden confundirse con los síntomas de excoríosis.

Los daños no suelen tener importancia económica.

Estrategia de lucha y medios de control:

El único medio de control es el empleo de insecticidas autorizados, realizando un tratamiento al observar los primeros síntomas, generalmente en el estado fenológico F.

CIGARRERO (BYCTISCUS BETULAE L.)

Fuente: José Luis Pérez Marín (Los parásitos de la vid) Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

Distribución en España, nombres comunes e importancia económica:

Esta plaga, ocasionada por un coleóptero curculiónido, se la conoce con el nombre común de «cigarrero», debido a que enrolla las hojas de la vid en forma de cigarro.

Es un parásito de importancia secundaria en la actualidad, siendo los viñedos más afectados los de La Rioja, Navarra y Aragón.

Descripción de los distintos estados de desarrollo:

- Adultos. Miden 4-7 mm, su coloración es variable según los individuos: verde-cobrizo, púrpura-cobrizo o azul, con reflejos metálicos, siendo más frecuentes en España los dos primeros. Las antenas son rectas y un poco acodadas en su extremo. El insecto macho se distingue de la hembra porque ésta no lleva en el protórax, a cada lado, una especie de cono dirigido hacia adelante.

- Huevos. Son de color blanco claro, opaco, que luego vira al amarillo. Ligeramente oval, de unos 0.5 mm de diámetro.

- Larvas. Miden 5-6 mm de longitud completamente desarrolladas, son ápodas, blandas, con cuerpo de color blanco y cabeza oscura quitinizada.

- Crisálidas. Son redondas y de color terroso. Miden de 5-6 mm de longitud.

Ciclo anual:

El insecto pasa el invierno en estado adulto, introducido generalmente en la tierra a una profundidad de 8 a 10 cm.

Inicia su salida escalonada con el desborre de la vid y alcanza el máximo cuando los brotes tienen unos 5 cm. Los adultos, que son de costumbres diurnas, se alimentan de las partes verdes de la vid. siendo la hembra la encargada de enrollar la hoja en forma de cigarro, para allí realizar la puesta, con preferencia en las más próximas a los racimos. La hembra pone de 30 a 40 huevos repartidos en varios cigarros, con una media de 5 ó 6 en cada uno. La incubación dura unos 10 días. Las larvas recién nacidas se alimentan dentro del cigarro durante unas 3-4 semanas, al cabo de las cuales abandonan su refugio y se introducen en la tierra donde crisalidan.

Los nuevos adultos permanecen en la tierra hasta la próxima primavera, cerrando así el ciclo. No obstante, si el mes de agosto y septiembre es muy lluvioso y de temperaturas agradables algunos adultos pueden salir al exterior, introduciéndose posteriormente en la tierra a esconderse en la corteza de la cepa, hojas secas.... al llegar los primeros fríos del otoño.

Sólo tiene una generación al año.

Influencia de los factores externos:

Durante su vida aérea los adultos son molestados por las temperaturas altas y por la presencia de agua sobre las hojas (lluvia, rocío, tratamiento...), y las larvas por las temperaturas altas y humedades relativas bajas, que ocasionan una desecación prematura del cigarro dificultando su alimentación.

En su vida subterránea el contenido en agua y la estructura del suelo condicionan fuertemente la supervivencia de la plaga.

Síntomas y daños:

A partir del estado fenológico F (racimos visibles) aparecen los primeros «síntomas» del ataque sobre las hojas, en las cuales se observan unas picaduras, frecuentemente en línea recta; posteriormente el adulto macho corta parcialmente el pecíolo y la hembra enrolla el limbo en forma de cigarro. Durante la alimentación de las larvas el cigarro se deseca progresivamente y termina por caer al suelo.

Aunque de forma esporádica, los adultos también pueden morder el sarmiento herbáceo superficialmente, provocando una costra similar a la producida por «caracoles», «babosas», o «excoriosis» (Phomopsis viticola Sacc.).

Aunque los «daños» que causa el «cigarrero» en los viñedos españoles no suelen tener mucha importancia, en algunos casos se han llegado a producir defoliaciones superiores al 75%, lo que provoca además un mal cuajado de los racimos.

Estrategia y medios de protección:

El «momento oportuno» para realizar un tratamiento, que suele ser suficiente para controlar la plaga, es a la aparición de los primeros síntomas del ataque, que suelen coincidir con el estado fenológico F (racimos visibles).

El único «medio de protección» eficaz actualmente es el químico, empleando productos organofosforados autorizados (triclorfon).

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