lunes, 22 de abril de 2013

Comportamiento de los Precios del Vino en Argentina



COMPORTAMIENTO DE LOS PRECIOS DEL VINO EN ARGENTINA

Fuente: Javier Merino (http://www.areadelvino.com) 17/04/2013

Poco margen para negociar aumentos con los importadores:

Lejos están esos años en los cuales los vinos argentinos mostraban una relación calidad/precio imbatible. La necesidad de acomodar márgenes de ganancias degradados por la inflación subiendo precios en el exterior parece llegar a su fin, a riesgo de salirse del mercado.

En la última década el precio de exportación promedio de los principales competidores de Argentina se ha ubicado por encima del precio argentino. Debidamente corregido por inflación mundial el precio de 2012 fue de 36,9 u$s/caja para el promedio mientras que alcanzó una cifra de 33,8 u$s por caja para los vinos argentinos. Sin embargo, hace una década, y particularmente en 2004 esa diferencia era muy notable, más de dos a uno.

El comportamiento de los precios de los competidores del Nuevo Mundo se observa en el gráfico y es posible ver dos tendencias muy claras, mientras Estados Unidos y Argentina suben sus precios; Australia, Nueva Zelanda y Chile tienden a disminuirlos. Diferentes causas explican cada uno de los comportamientos, entre ellas cuestiones cambiarias, que pueden ser objeto de una nota en el futuro. Aquí queremos hacer referencia a un aspecto muy especial: el incremento de los precios de los vinos argentinos y su actual posición competitiva.

A lo largo de estos años de expansión pueden identificarse tres períodos muy claramente. El primero de ellos, cuando los vinos argentinos irrumpían en el escenario mundial y sus precios estaban a un 70% del promedio de los principales competidores. En esa etapa, las exportaciones rondaban los 110 millones de dólares anuales. Fue justo ahí que la economía argentina sale de la convertibilidad y se devalúa el peso argentino. Rápidamente la ventaja cambiaria se trasmite a los mercados mundiales y los precios de los vinos argentinos se reducen drásticamente para comenzar un segundo período en 2003 que finaliza en 2007.

La relación calidad/precio entra en escena por la sustancial reducción de precios que permite promocionar la entrada de los vinos argentinos en las góndolas mundiales. La misma calidad se podía ahora vender mucho más barata o complementariamente destinar fondos para promocionar que los consumidores probaran los vinos argentinos. El éxito fue claro: en 2003 se exportó por 140 millones de dólares y en 2007 la cifra había trepado a casi 420 millones de dólares. Fue ahí cuando retorna la inflación a nuestro país, luego de más de 15 años de estabilidad y, como el tipo de cambio no sigue el ritmo general de los precios, la merma en rentabilidad se hace presente en el negocio vitivinícola. En paralelo, los vinos argentinos y en especial el Malbec ya tenían reputación como para aumentar sus precios. A esto se suma que la mayoría de los exportadores estaban migrando sus operaciones a Estados Unidos con precios más remunerativos que los se obtenían en Reino Unido. Comienza una etapa de incremento de precios argentinos cuando el promedio mundial estaba cayendo. Entre 2007 y 2012 las exportaciones siguieron creciendo pero a una tasa algo menor y alcanzaron los 760 millones de dólares en 2012.

¿Cuál es el punto?

Los precios de los vinos argentinos están hoy a un 92% del precio promedio de los competidores. Es cierto que han ganado prestigio y reputación como para exigir esos valores en los mercados mundiales pero difícilmente puedan seguir creciendo a una tasa que ha sido superior a la inflación de los principales mercados a riesgo de salirse de mercado. En los próximos años es posible pensar en incrementos del precio del vino en los principales mercados pero sólo cercanos a la inflación de esos países, digamos entre 2% y 5% según el país. Y no mucho más, pues los competidores mantienen sus precios y algunos los bajan.

Los vinos argentinos usaron la ventaja cambiaria de la primera parte de la década para penetrar los mercados mundiales mientras que en la segunda mitad la usaron para mantener la rentabilidad interna. A pesar del aumento no alcanzó pues la inflación interna fue superior. Hoy, parece complejo mantener rentabilidad negociando con los importadores aumentos de precios.

BODEGUEROS ARGENTIONS RECLAMAN AYUDA DEL GOBIERNO PARA ENFRENTAR LA SUBIDA DE COSTOS

Advierten que el precio que reciben por litro no compesa los aumentos de los insumos que estiman en hasta 35%. Aseguran que la situación les hace perder competitividad.

Los productores vitivinícolas reclaman al Estado mayores reintegros y devolución de impuestos para compensar la escasa rentabilidad del negocio, afectado porque los aumentos de los costos son mucho más fuertes que los del precio por litro de vino obtenido.

Según un comunicado de la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (Acovi), el aumento del valor del vino no alcanza para hacer frente a la mayor suba de los insumos, lo que lleva a una fuerte pérdida de competitividad, que afecta a los productores.

Por ese motivo, reclaman al Estado “mayores reintegros y la devolución de impuestos a un 15%”, ya que sus costos aumentan del 30% al 35%, en tanto que el dólar solo se incrementa un 12%, por lo que necesitan “un tipo de cambio diferencial”. Proponen, además, la amortización de los costos logísticos. Así, esperan aliviar su “preocupante situación”, ya que el alza de los costos por encima del precio del vino básico les hizo quedar, aseguran, casi sin rentabilidad.

Según las conclusiones de la asamblea de la entidad, realizada el mes pasado, el precio del vino blanco se mantuvo relativamente estable entre 2004 y 2008, en torno a $ 0,56 por litro. El año siguiente, en 2009, se advirtió un cambio en la tendencia, con un alza creciente que continúa. Hoy, el precio del litro de vino blanco supera los $ 2.

En tanto, el valor del vino tinto tuvo un desempeño similar, aunque creció más en 2009. Esto llevó a ampliar la brecha entre el precio de ambos desde ese año, informó Sitio Andino. Pero en 2012, la brecha comenzó a achicarse. Entre marzo del año pasado y de 2013, la diferencia entre tinto y blanco se redujo de $ 0,82 a $ 0,75, evidenciando un alza del poder adquisitivo del elaborador del vino blanco frente al de vino tinto.

El estudio también comparó con otros sectores productivos: el poder adquisitivo del productor de vino blanco creció entre 1997 y 2013 con respecto al productor de leche y de carne (novillo kilo vivo, Mercado de Liniers). Según el informe ‘Gestión de Costos Vitícolas: Escenarios 2013’, en 1997 se necesitaban 2,5 litros de vino blanco a cambio de 1 litro de leche (mayorista, sin IVA) y, en 2013, 1,1 litro. Para un kilo vivo de novillo, en 1997 se requerían 4,8 litros de vino blanco, frente a 4,6 litros actuales. En tanto, el poder adquisitivo de un día de salario viña (sin antigüedad), se mantuvo estable de 2005 a 2013, en 58 litros diarios, aseguraron.

Pero, pese a todo, el vino blanco perdió terreno frente a varios insumos. En 1997, para comprar un litro de combustible, eran necesarios 2,2 litros de vino, y hoy se requieren 3,2 litros.

El estudio advierte que, pese al fuerte aumento en términos nominales del precio del vino blanco pagado por Fecovita (Federación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas, integrada por 31 cooperativas con más de 5.000 productores), que entre 2005 y 2013 fue de 300%, y el transado en los contratos registrados en la Bolsa de Comercio, de 290%, no alcanza a cubrir el alza de varios costos del sector.

Sobre los insumos, Acovi dijo que, con lo que recibe el productor por un litro de vino blanco, se pueden comprar 65 gr. de sulfato de cobre; 810 gr. de fosfato diamónico, 1kg de urea o 1kg de cloruro de potasio.


LAS BODEGAS ARGENTINAS BUSCAN MEJORAR RENDIMIENTOS PARA FAVORECER COMPETITIVIDAD

Fuente: María Soledad González (www.losandes.com.ar)

Importantes firmas han invertido y afirman que a través de distintos factores, podrán hacer que los viñedos de esa región vitivinícola sean más rentables. Además, pretenden potenciar las exportaciones de fraccionados que se ubican por debajo de los U$S 30.

Los bajos precios pagados por los varietales este año han terminado desatando una discusión sobre el rinde promedio que deberían alcanzar los viñedos. Mientras que desde 2008 el malbec fue mostrando precios en alza, este año la situación fue diferente y la rentabilidad de estas parcelas ha ido en franca caída.

A este cóctel hay que sumarle la suba en los costos internos, que junto con el dólar planchado han erosionado las exportaciones de embotellados en los segmentos de menos de 32 dólares la caja. Sin embargo, una mejora en la matriz productiva en diferentes regiones, en donde la zona Este podría ser un interesante motor, podría convertirse en una alternativa viable.

Datos de Wines of Argentina, elaborados por Caucasia Wine Thinking, indican que en 2012 se exportaron en el segmento de precio conformado por ventas de hasta 18 dólares, más de 1,8 millones de cajas (9 litros), 698 mil cajas menos que en 2011. Esto supuso una caída en volumen del 27,4%.

En tanto, en el segmento de precios que va desde los 18 a 29 dólares FOB la caja, el desempeño estuvo 8,2% por debajo de lo que se registró en 2011. Esto significó 642 mil cajas menos que el año anterior, cuando se lograron ventas por 7,8 millones de cajas.

En estos segmentos es en donde se encuentra la base de la pirámide de las exportaciones. De hecho, el 80% del vino que se comercializa en el mundo se hace en las franjas de precios que se ubican por debajo de los 30 dólares.

Ante esta situación, desde algunas empresas afirman que la zona Este podría convertirse en un proveedor muy rentable para uvas con destino a vinos embotellados por debajo de 30 dólares la caja.

"Estamos invirtiendo en la zona Este, los últimos años fuertemente en bodega, así la modernizamos con la incorporación de tecnologías de última generación. Comenzamos con un plan de renovación de viñedos en Rivadavia, que en esta primera etapa está cercano a 300 hectáreas pero que podría incluir una segunda y tercera etapa", señaló Alejandro Vigil, chief winemaker de la empresa Catena Zapata.

Vigil asegura que la decisión se basa en numerosos trabajos de investigación que vienen realizando desde el año 2003, con la idea de tener líneas de vino competitivas, tanto en el mercado por su calidad, como por su nivel de precio para la base de la pirámide de exportación.

Otra empresa que desde hace un tiempo está apostando a la zona Este es Bodegas Zuccardi, que concentra 400 hectáreas de viñedos en Santa Rosa. Consultado sobre este tema, José Zuccardi sostuvo que "nosotros cultivamos productos de una excelente relación costo-beneficio. Sin dejar de lado la calidad, hay que mejorar la productividad para lograr encaminar la competitividad".

El empresario aseguró que es indudable que hay mejores condiciones de productividad en determinadas zonas y que ello, con un manejo correcto de la calidad, puede trasladarse a una mejora en la competitividad en ciertos segmentos de precios en el exterior.

"Cuando uno viaja a zonas como el sur de Francia, California o Australia se encuentra con una gran cantidad de regiones muy parecidas a la zona Este de Mendoza, en donde se logran vinos de excelente relación precio-calidad. Aquí contamos con la ventaja de que no tenemos lluvias importantes durante la maduración. En la zona Este no sólo se puede obtener esta calidad, sino además ser sustentables mejorando los rendimientos y la mecanización para bajar los costos de producción", sostiene Vigil.

El chief winemaker de Catena Zapata asegura que la zona necesita algunos cambios tecnológicos para hacer los viñedos más eficientes, como: mayor densidad de plantas por hectárea, cambio de poda, sistemas de riego por goteo, tela antigranizo, manejo de tecnologías de fertirriego y de la salinidad, entre otros.

Aunque sabe que son inversiones importantes, el técnico se muestra confiado en que "mejoraría la competitividad, sin lugar a duda, para los vinos premium (25 a 35 dólares la caja). La mejora tecnológica para la obtención de mayores rendimientos y la mecanización puede volver a los viñedos de la zona Este sumamente rentables".

En la actualidad, el malbec en la zona Este tiene un rendimiento promedio, según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura que se encuentra en 101 quintales por hectárea, aunque alcanzó un rendimiento superior en 2011 logrando 132 quintales por hectárea.

Vigil asegura que además del malbec, varietales como syrah y bonarda son muy buenas promesas en la zona y también sostuvo que variedades como garnacha, de alto éxito en el mercado de Estados Unidos provista por España, podrían funcionar.

Más kilos por hectárea

Frente a los magros resultados en los precios de las uvas varietales, este año se observa una tendencia de reposición por plantas de mayor rendimiento. "El 80% de los plantines que comercializamos son de alto rendimiento. Como el productor no puede manejar el precio, trata de aumentar la relación kilos/hectárea", sostuvo Gabriel Allende, de Vivero Las Delicias.

Horacio Meli, presidente de la Cámara de Agricultura e Industria de Tupungato y vicepresidente de la Federación Vitícola Argentina se mostró preocupado ante la situación que está atravesando la zona del Valle de Uco. "En 2012 el piso para pagar un malbec de esta zona se ubicó en los $ 4, este año llega a los $ 3", dijo. 

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