viernes, 5 de abril de 2013

Mildiu (Plasmopara vitícola Berl. y de Toni) en el viñedo



MILDIU (PLASMOPARA VITÍCOLA BERL. Y DE TONI) EN EL VIÑEDO

Fuente: José Luis Pérez Marín (Plagas y enfermedades del viñedo en La Rioja) www.larioja.org

El mildiu de la vid es una enfermedad muy conocida por los viticultores riojanos debido a que se manifiesta todos los años (endémica) durante el período vegetativo de la vid, con mayor o menor virulencia dependiendo de las condiciones climáticas, pero principalmente durante el período floración-cuajado si se producen lluvias.

En La Rioja también se le conoce por mildeo o mildeu.

Todas las variedades son más o menos sensibles, sin haberse observado ninguna resistente a este hongo. Dentro de las variedades cultivadas en La Rioja se muestra como más sensible la Tempranillo y la menos sensible, la Viura.

El hongo se conserva durante el invierno únicamente en las hojas muertas de la vid en forma de huevos de invierno (oosporas). Cuando están maduros (generalmente a últimos de abril) y los brotes de la vid tienen más de 10 cm, la temperatura media es superior a 10 °C y la lluvia superior a los 10 mm pueden producirse las primeras contaminaciones (contaminaciones primarias), que se localizan frecuentemente en las hojas más próximas al suelo. Lluvias posteriores pueden producir sucesivas contaminaciones, denominadas secundarias.

Entre las condiciones necesarias para que se produzca una contaminación y la aparición de los síntomas externos de la enfermedad en hoja suelen transcurrir un número de días, variable con la temperatura media diaria (Tm), según se indica en la tabla siguiente a través de las observaciones realizadas en campo durante varios años.

Tm(ºC) - Aparición de síntomas en hoja (días)
20-21(ºC) - 7 días
10-20(ºC) - 8 días
18-19(ºC) - 9 días
17-18(ºC) - 10 días
16-17(ºC) - 11 días
15-16(ºC) - 12 días
14-15(ºC) - 14 días

Los síntomas en racimo suelen manifestarse unos 3-4 días mas tarde que en hoja.

Síntomas y daños

El mildiu puede afectar a todos los órganos verdes de la cepa, causando los mayores daños en hoja y racimo.

- En hoja, los síntomas se manifiestan por la típica «mancha de aceite» en el haz, que se corresponde en el envés con una pelusilla blanquecina. La pelusilla blanquecina aparece, como mínimo, al día siguiente, si el tiempo es húmedo. Al final de la vegetación estas manchas adquieren la forma de mosaico. Los ataques fuertes pueden producir una desecación parcial o total de las hojas e incluso una defoliación prematura, que repercute en la cantidad y calidad de la cosecha, así como en el buen acostamiento de los sarmientos.

- En racimo, se manifiestan en las proximidades del período floración-cuajado por deformaciones, generalmente en forma de S, y un oscurecimiento del raquis de color achocolatado y posterior recubrimiento de una pelusilla blanquecina, si el tiempo es húmedo. Cuando los granos superan el tamaño de un guisante, ni se oscurecen ni aparece la pelusilla blanquecina, sino que se arrugan tomando un color violáceo y finalmente se desecan, conociéndose por «mildiu larvado». Los ataques durante el periodo floración-cuajado pueden ocasionar la pérdida total del racimo, mientras que los más tardíos suelen afectar solamente a una parte del mismo. A partir del envero el hongo no ataca al racimo.



No confundir con:

Existen otros parásitos o alteraciones no parasitarias que pueden confundirse con los ocasionados por el mildiu, tal es el
caso de:

- El oídio, que recubre los órganos atacados con una pelusilla blanquecina que desaparece al pasar un dedo y, sin embargo, la pelusilla del mildiu, no. En hoja, el oídio provoca manchas similares a las del mildiu, pero son más pequeñas y nunca muestran la típica pelusilla blanca en el envés, apreciándose en cambio puntos pardos.

- La podredumbre gris, que produce una pelusilla grisácea en los granos, un oscurecimiento achocolatado blando en el raquis y no deforma el raquis del racimo en el período floración-cuajado; a diferencia del mildiu, que la pelusilla es blanquecina, el oscurecimiento es duro y deforma siempre el racimo, generalmente en forma de S. En hoja, la podredumbre gris provoca manchas en forma de amplias necrosis que tienen el aspecto de quemaduras, generalmente en el borde de la hoja.

- Las quemaduras por azufre en polvo con temperaturas superiores a 30 °C, que produce en la epidermis de los granos manchas de color marrón claro, pero sin deformar el grano, como ocurre en el mildiu larvado.

- El golpe de sol, en los racimos más expuestos al sol los granos toman un color marrón claro llegándose a desecar totalmente, pero no adquieren el color violáceo como el mildiu larvado.

- Las roturas de vasos en hojas, ocasionados por las partículas de tierra que lleva el viento o picaduras de insectos que provocan manchas amarillas en el haz, pero que no se recubren en ef envés de pelusilla blanquecina. Es muy frecuente observarlas en hojas jóvenes antes de la floración.

Estrategia de lucha y medios de control:

El único medio de control eficaz actualmente es el químico. Existen diversos productos con características diferentes que condicionan la estrategia a seguir. A continuación se indican las materias activas recomendadas (G. T. Vid, 2012).

Grupos de productos - Materias activas

- Sistémicos, de contacto o penetrantes: benalaxil+cimoxanilo+folpet; benalaxil+cimoxanilo+mancozeb; benalaxil+oxicloruro de cobre; benalaxil+folpet; benalaxil+mancozeb; benalaxil M+folpet; benalaxil M+mancozeb; fosetil-al; fosetil-al+cimoxanilo+folpet; fosetil-al+iprovalicarb+folpet; fosetil-al+mancozeb;; fosetil-al+mancozeb+cimoxanilo; iprovalicarb+folpet; metalaxil; metalaxil+folpet; métalaxil+rtiahcozeb; metalaxil+oxidoruro de cobre; metalaxil+oxidoruro de cobre+folpet; metalaxil+oxidoruro de cobre+folpet+sulfato cuprocálcico;; metalaxil M+folpet; metalaxil M+mancozeb; metalaxil M+oxidoruro de cobre.

- Penetrantes y de contacto: azoxistrobin; azoxistrobin+folpet; bentiavalicarb+mancozeb; cimoxanilo+folpet; cimoxanilo+folpet+mancozeb; cimoxanílo+folpet+oxidoruro de cobre; cimoxanilo+mancozeb; cimoxanilo+metiram; cimoxanilo+oxidoruro de cobre+mancozeb; cimoxanilo+sulfato cuprocálcíco; cimoxanilo+sulfato cuprocálcio+oxicloruro de cobre; dimetoforf dimetomorf+folpet; dimetomorf+mancozeb; dimetomorf+oxidoruro de cobre; piradostrobim+dimetomorf; piraclostrobim+metiram.

- Fijación a las ceras cuticulares, penetrantes o de contacto: ciazofamida; famoxadona+cimoxanilo; mandipropamid+folpet; zoxamida+mancozeb.

- Sólo de contacto: folpet; hidróxido cúprico; mancozeb; maneb; metiram; oxidoruro de cobre; oxidoruro de cobre+folpet; oxidoruro de cobre+mancozeb;
oxidoruro de cobre+sulfato cuprocálcico; óxido cuproso sulfato cuprocálcico; sulfato cuprocáldco+folpet; sulfato cuprocálcico+mancozeb.

Para realizar una estrategia de lucha adecuada es necesario:

- Tener en cuenta las características del producto a utilizar.
- Para realizar el primer tratamiento podrá esperarse a la aparición de los primeros síntomas, siempre que se vigilen los viñedos, ya que éstos se presentan generalmente en manchas aisladas sin causar daños. Sin embargo, en años de invierno e inicio de primavera con humedad alta en el suelo, deben iniciarse los tratamientos en cuanto existan condiciones para la primera contaminación. Además, al inicio de la floración debe realizarse siempre un tratamiento con un producto sistémico preferentemente, ya que el período floración-cuajado es el más sensible y, si se produce un ataque, las consecuencias pueden ser graves, pues el hongo afectará directamente al racimo.
- Aunque los productos sistémicos, penetrantes y alguno de fijación a las ceras cuticulares tienen acción de parada o de stop, su mejor comportamiento se obtiene utilizándolos preventivamente, pero es conveniente aprovechar esta acción stopante en algunas ocasiones (una tormenta que se haya producido sin estar tratado el viñedo y ha podido causar una contaminación del hongo).
- Los productos sistémicos y penetrantes indicados tienen buena eficacia, pero el hongo tiene gran facilidad a crear cepas resistentes frente a la mayoría de ellos. Por lo que no debe abusarse de su empleo (limitándolo a tres tratamientos al año como máximo).
- Con independencia del tipo de producto utilizado, es de suma importancia mojar bien todos los órganos de la cepa, aunque se usen productos sistémicos, empleando maquinaria adecuada, a la dosis que indique la etiqueta.
- En caso de presión elevada del hongo y un crecimiento rápido de la vegetación, deberá disminuirse la persistencia de los productos en dos días.
- Durante el período floración-cuajado no es recomendable labrar, pues estamos creando condiciones de humedad favorables para el desarrollo del hongo, además de favorecer la dispersión de esporas contenidas en los huevos de invierno formadas en las hojas enterradas del año anterior.
- Guiarse por las indicaciones que proporcione la Sección de Protección de Cultivos a través de la red antimildiu que tiene establecida desde 1974, formada por estaciones agrometeorológicas que proporcionan datos de temperatura, lluvia, humedad, etc. y que permiten informar puntualmente del desarrollo de la enfermedad.
- Existen modelos predictivos del desarrollo de la enfermedad cuya previsión de riesgos es bastante fiable, pero es necesario validarlos para cada zona vitícola.
- Después del envero, los ataques revisten poca importancia, aunque en algún año excepcional podrá ser necesario controlar los ataques tardíos en las hojas terminales de los brotes.
- Una buena técnica cultural es desnietar o deshojar a nivel de te racimos para facilitar su aireación y que sean cubiertos por te productos.
- Debido a los conocimientos que se tienen sobre esta enfermedad y a la existencia de productos muy eficaces, si son aplicados de acuerdo con sus características, hoy en día podríamos decir que es una enfermedad que hay que respetar pero no temer.

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