martes, 9 de abril de 2013

Podredumbre gris (Botrytis cinerea Pers.) en el viñedo



PODREDUMBRE GRIS (BOTRYTIS CINERA PERS.) EN EL VIÑEDO

 Fuente: José Luis Pérez Marín (Plagas y enfermedades del viñedo en La Rioja) www.larioja.org

Esta enfermedad también se la conoce en La Rioja por los nombres de podrido o botrytis, en referencia al hongo causante. Puede afectar a otros muchos cultivos (polífaga).

Su incidencia está muy condicionada a la existencia de condiciones favorables (lluvias) durante el período de maduración, por lo que no suele ser una enfermedad endémica. Pero puede afectar directamente a la cantidad y a la calidad de la cosecha.

Todas las variedades son sensibles durante el período de maduración, sobre todo las de racimos apretados y, en especial, la Viura. Las heridas producidas en los granos por polillas del racimo, oídio, pájaros, granizo... favorecen su desarrollo. Durante el período de floración, la más sensible es la variedad Garnacha, y difícilmente se observan daños en el resto de variedades.

El hongo se conserva durante el invierno en los sarmientos (esclerocios) en forma de manchas negruzcas alargadas, y ocasionalmente en las grietas de la madera y yemas (micelio). Cuando las condiciones son favorables, sobre todo lluvia, en floración o desde el inicio del envero hasta la recolección, se produce la penetración y la germinación de las conidias en los órganos atacados, sucediéndose nuevas contaminaciones si continúan las lluvias.

Síntomas y daños:

La podredumbre gris puede afectar a todos los órganos verdes de la cepa, pero principalmente a los racimos.

- En hojas, los síntomas se manifiestan generalmente en el borde del limbo en forma de amplias necrosis que presentan el aspecto de quemaduras; si el tiempo es húmedo aparece sobre el borde de las manchas un polvillo grisáceo. Los ataques en hojas no suelen tener importancia económica.

- En brotes jóvenes y sarmientos, los primeros síntomas se manifiestan por la presencia de manchas alargadas de color achocolatado, que se recubren de un polvillo grisáceo si el tiempo es húmedo. Al final de la vegetación aparecen unas manchas negruzcas y alargadas sobre un fondo blanquecino a lo largo del sarmiento y principalmente en su extremo, que agosta mal y tiene poca consistencia. Los ataques fuertes pueden ocasionar la pérdida de algunos brotes jóvenes, sobre todo en las proximidades de la floración, con la consiguiente disminución de cosecha y, posteriormente, la de algunas yemas de la base de los sarmientos, que no brotan al año siguiente.

- En racimos, los síntomas durante el período de floración-cuajado se manifiestan sobre las inflorescencias y el raspón del racimo en forma de manchas achocolatadas. Durante el período de maduración los granos presentan el aspecto característico de podridos y sobre su superficie se desarrolla un moho de color grisáceo típico que toma el aspecto de «pata de gallina»; también pueden manifestarse sobre el raspón del racimo y las inflorescencias los síntomas descritos anteriormente. Los ataques en ambos períodos pueden ocasionar una disminución importante de cosecha y de la calidad de los vinos a obtener. Incluso, al final de la maduración, los racimos pueden caer al suelo.

No confundir con:

Otros parásitos o alteraciones no parasitarias pueden confundirse con los síntomas ocasionados por la podredumbre gris, como:
- El mildiu, que durante el período floración-cuajado provoca un oscurecimiento duro del raquis del racimo, una deformación, generalmente en forma de S, y se recubre de una pelusilla blanquecina; a diferencia de la podredumbre gris, que produce un oscurecimiento blando del raquis del racimo, no lo deforma y la pelusilla que la recubre es de color grisáceo. En hoja, el mildiu produce la típica mancha de aceite en el haz, que se recubre en el envés de una pelusilla blanquecina; y la podredumbre gris provoca amplias necrosis en el haz con aspecto de quemaduras, generalmente en el borde de la hoja.
- Las podredumbres secundarias (poco frecuentes en La Rioja), que se recubren de un polvillo no grisáceo: Aspergillus níger (al principio blanco y luego negro), Alternaría (inicialmente verde oscuro y luego negro), Rhizopus nigricans (el principio blanco y posteriormente negro), Cladosporium herbarum (gris-verde oscuro), Penicillium (marrón claro al principio y luego verde azulado).
- El desecamiento del racimo, que seca el raspón del racimo durante el período de maduración sin afectar a los granos y sin recubrirse de ningún polvillo.
- El desecamiento de un racimillo, que al desprenderse del raquis principal, al engordar los granos, se seca, principalmente en variedades de racimos apretados.
- El corrimiento, si éste es muy importante (superior al 80%), puede provocar el desecamiento posterior del raquis, principalmente en la variedad Garnacha.
- El rayo, que afecta a los brotes herbáceos tomando los entrenudos una coloración marrón sin recubrirse de polvillo grisáceo, pero los nudos permanecen verdes.

Estrategia de lucha y medios de control:

El medio de control a utilizar actualmente es el químico de forma preventiva, pues los medios biológicos utilizados (Trichoderma sp., hongo antagonista de Botrytis cinerea) no han sido eficaces en su control. A continuación se indican las materias activas recomendadas actualmente (G. T. Vid, 2012).

Familia química →  Características →  Materia activa  

Imidas cíclicas →  Contacto →  iprodiona
Benzimidazoles →  Sistémicos →  metil-tiofanato
Anilfnopyrimidina/phenilpyrol →  Sistémicos (ciprodinil) →  Sistémico+contacto (ciprodinil+fludioxinil)
Hidroxyanilida →  Contacto →  fenhexamida
Phtalimida →  Contacto → folpet
Anilinopyrimidina →  Penetrante →  (boscalida, mepanipirim, pirimetanil)

Notas:
- Todos los productos se aplicarán de forma preventiva.
- Para evitar la aparición de cepas resistentes debe cambiarse de familia química en cada tratamiento.
- El ciprodinil+fludioxinil no debe mezclarse con productos formulados en EC (emulsión concentrada).

Aunque actualmente existen algunos modelos predictivos que indican la previsión del riesgo de ataque del hongo (EPI, 15-15...), su fiabilidad debe ser validada en cada zona vitícola antes de ponerlos en práctica. La estrategia de lucha más utilizada es el método estándar que indica tratar:
- cuajado,
- cerramiento del racimo,
- inicio de envero,
- 21 días antes de la recolección.

Ahora bien, de acuerdo con las condiciones climáticas, los ensayos realizados y las variedades de nuestra zona, sólo debe realizarse un tratamiento al inicio del envero en todas las variedades, sobre todo en la Viura, y solamente tratar en el período de floración en la Garnacha si las lluvias son persistentes. No obstante, la estrategia de lucha a seguir es diferente, para cada zona y cada variedad, y debe ser el propio viticultor el que la lleve a cabo.

Además, para realizar una estrategia de lucha adecuada y controlar bien la enfermedad se debe tener en cuenta:
- Las cepas deben estar equilibradas vegetativamente, mediante una poda adecuada, un desnietado en las proximidades de la floración o un deshojado antes del envero, con el fin de facilitar la aireación de los racimos y la penetración de los productos.
- No abusar de los abonos nitrogenados, con el fin de evitar una vegetación excesiva.
- No utilizar, sin causa justificada, portainjertos muy vigorosos, ni marcos de plantación demasiado estrechos.
- Evitar los ataques de oídio y polillas del racimo, sobre todo 2ª y 3ª generación, causantes de heridas en los granos.
- Utilizar maquinaría con presión suficiente que produzca gotas de pequeño tamaño y mojar bien los racimos por ambas caras.
- Las plantaciones formadas en espaldera son menos sensibles que las de vaso.
- Para evitar acciones no deseadas sobre la fermentación el último tratamiento debe ser 21 días antes de la vendimia, como mínimo.
- Los productos indicados no disminuyen el grado alcohólico si son aplicados en el momento oportuno y a la dosis indicada.

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