martes, 7 de mayo de 2013

Cata de Vinos del Nuevo Mundo



CATA DE VINOS DEL NUEVO MUNDO

- Cimarosa - Valle central - Cabernet Sauvignon 2011 - Chile - - 2,70 €
- Gato Negro - San Pedro - Cabernet Sauvignon 2012 - Valle Central Chile  - 4,00 €
- Nelson - Bio Shiraz 2011 - W.O. Western Cape - South Africa - 10 €
- Santa Julia - Tempranillo 2010 - Mendoza - Argentina - 8,50 €
- Penfolds Koonungu Hill - Shiraz - Cabernet Sauvignon 2008 - South Australia  - 11,00 €
- Robert Mondavi Private Selection - Pinot Noir 2001 - California - 8,50 €

En la viticultura, se denominan «Vinos del Nuevo Mundo» a los vinos procedentes de áreas fuera de los viñedos de Europa, como son Argentina, Chile, Estados Unidos, México, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica. Es un concepto que se contrapone a la clasificación de los «Vinos del Viejo Mundo».

Europa «Viejo Mundo» es la cuna de todas las regiones clásicas del vino, productora de más de la mitad del vino del planetay donde se han estado haciendo vinos durante cientos de años. En qué laderas se debe plantar, qué uvas deben cultivarse y en qué lugares, cuánto de seco o dulce debe tener un vino en particular, etc., estas decisiones las tomaron hace mucho tiempo los abuelos y los tatarabuelos de los productores de vino actuales.

En «Nuevo Mundo» el cultivo de la uva y de la producción del vino está ampliamente abierto; todo productor llega a decidir por sí mismo dónde cultiva las uvas, qué variedad siembra y qué estilo de vino produce. Los vinos del Nuevo Mundo tienen eso en común. Es decir el Nuevo Mundo es una entidad productora de vino cuya realidad legislativa, espíritu y estilo de producción son totalmente diferentes de los del Viejo Mundo, hasta donde permite la generalización.


En términos de vino, el Nuevo Mundo no es sólo una geografía sino una actitud. Pero tampoco se puede generalicar ya que, algunos productores europeos miran el vino desde la perspectiva liberal del Nuevo Mundo, mientras que algunos productores del Nuevo Mundo son, ciertamente, tradicionalistas dedicados al estilo del Viejo Mundo.

- Nuevo Mundo: Innovación; Vinos designados por sus variedades; La meta: la expresión de la fruta; Se reverencia la tecnología; Vinos frutales llenos de sabor; Regiones amplias y flexibles; Producción de vino como una ciencia; Si el proceso es controlable, contrólalo; El productor recibe el mérito por el vino.

- Viejo Mundo:
Tradición; Vinos designados por su región; La meta: la expresión del terroir; Se prefieren los viejos métodos; Vinos sutiles, menos frutales; Regiones pequeñas y estrictas; Producción de vino como un arte; Intervén lo menos posible; El viñedo recibe el mérito.


EE.UU

Aunque a lo largo de todo el siglo XX se produjo vino comercialmente en Estados Unidos, la industria del vino de ese país no llegó a alcanzar grandes dimensiones hasta la generación pasada. La prohibición, de 1920 a 1933, la gran depresión y la segunda guerra mundial fueron golpes muy duros para el negocio del vino, y la recuperación fue lenta.

Desde el decenio de 1930 hasta el de 1960, los vinos que se producían en Estados Unidos eran, sobre todo, vinos dulces, fortificados y a granel (vinos baratos que tomaban sus nombres de los genéricos europeos, muchos de ellos en el cálido valle central de California y en la gigantesca bodega Gallo. Esos vinos a granel y sus parientes actuales, los populares bag-in-box y tetra brik, son todavía una parte importante de las ventas de vino en Estados Unidos, pero en los últimos 25 o 30 años se ha producido un cambio. Y una vez que uno supera los vinos a granel, no hay marcha atrás.

En 1970, empezó la fiebre del vino en California. Antes de ese año, sólo había unas pocas bodegas en el estado; hoy en día, California tiene más de 800 bodegas productoras de vino (fundamentalmente, pequeñas empresas familiares) y las cifras crecen.

El crecimiento de California ha estimulado el interés por el vino en todo el país. Hoy existen compañías elaboradoras de vino en 43 de los 50 estados de la Unión. Pero la producción de vino tan sólo constituye una industria importante en cuatro de ellas: California (el mayor productor, con mucho), Washington, Oregón y Nueva York. Estados Unidos ocupa ahora el cuarto lugar en la producción mundial de vino, aunque a buena distancia de Italia, Francia y España.


CHILE

La industria del vino en Chile se acomoda mal a la designación de Nuevo Mundo. Los viñedos se establecieron por primera vez en Chile a mediados del siglo XVI, cuando los llevaron los españoles, y el país ha mantenido una industria vinícola próspera durante varios siglos. Lo que es nuevo de Chile, sin embargo, es el crecimiento de su industria vinícola desde mediados de la década de 1980; lo que es conocido por todos es el súbito desarrollo de un fuerte mercado de exportación, y el vigoroso cambio de su viticultura hacia variedades de uvas francesas como cabernet sauvignon, merlot, syrah, carmenere, sauvignon blanc y chardonnay.

Con el océano Pacífico a un lado y los Andes al otro, Chile ha sido un país aislado. Para su viticultura, este aislamiento tiene sus ventajas: la filoxera no existe en Chile, y las viñas de Vitis vinifera pueden, por lo tanto, crecer en sus propias raíces. Las otras bendiciones vitícolas de Chile incluyen una cadena montañosa que impide el paso  del aire húmedo y las lluvias hacia la mayoría de los viñedos, y la influencia general refrescante del océano, que modera lo que podría ser un clima caluroso (si se considera la latitud de Chile bastante al norte en el hemisferio sur).

La mayoría de los viñedos chilenos están en el valle central, situado entre la cordillera de la Costa y la cordillera de los Andes. Los viñedos se especializan en función de la latitud. En el norte más cálido crecen uvas de mesa (no para vino), lo mismo que las uvas para el licor chileno, el pisco, elaborado generalmente a partir de moscatel. En el área intermedia, desde unos 50 km al norte de Santiago, hasta 50 km al sur de la ciudad, crecen las mejores uvas (aunque se ha sumado en los últimos años a su prestigio el valle sureño de Colchagua, a 200 km de Santiago, donde se ubica la prestigiosa zona de Apalta). En la parte más al sur, húmeda, se producen uvas de mesa con algunas incursiones también recientes en las variedades del norte de Europa. Las condiciones para el cultivo varían de oriente a occidente en todas las zonas; el área oriental, cercana a los Andes, es más soleada y más seca, y el área occidental más húmeda.

De sur a norte, dentro del valle central, las regiones del vino son:
- Aconcagua. Al norte de Santiago, el área más cálida para uvas ñnas
- Maipo. Una pequeña región en donde están situadas varias de las principales bodegas
- Rapel. Donde está el distrito de Colchagua, una región más fresca que Maipú que produce grandes vinos
- Maulé. En donde está Curicó, más fresca y menos seca que Rapel.

En la región sureña de Bió Bió se planta principalmente país y moscatel.

Otra región vinícola en Chile, Casablanca, está un poco al noroeste de Santiago, cerca de la costa y fuera del valle central, en el camino que separa la capital de la maravillosa ciudad de Valparaíso. Esta fresca región tiene viñedos nuevos, sobre todo de chardonnay y sauvignon blanc, pero también pinot. Destaca por ser la mejor re¬gión del país para la elaboración de vinos blancos.

En Chile, la mitad del área plantada con uvas para vino todavía conserva la uva país, y la moscatel también es significativa. Pero los recursos naturales de Chile y la popularidad de sus vinos en los mercados de exportación han estimulado la inversión extranjera en nuevos viñedos. Éstos son, sobre todo, de cabernet sauvignon, merlot y chardonnay.

Algunas de estas variedades se han producido en Chile durante más de cien años, pero su plantación ha aumentado espectacularmente en las últimas décadas. Dos variedades blancas, mal llamadas sauvignon y sémillon, están también bien establecidas en los viñedos chilenos, pero su verdadera identidad es incierta y su retroceso en superficie plantada se hace más evidente cada año.

Los vinos de Chile reciben sus nombres de sus variedades de uva y, en general, llevan también una indicación regional (o a veces la de una zona). Como estilo, los vinos chilenos carecen de la frutosidad exuberante de los californianos y los australianos. Los blancos pueden ser muy diluidos y acuosos, probablemente como resultado del alto rendimiento de las viñas o tal vez de un pedigrí dudoso. Los tintos son mejores y ofrecen excelentes compras a precios razonables. Pero los tintos chilenos tienen aún que probar su calidad en la parte más alta del espectro.

Empresas y productores de Francia, España y Estados Unidos se han involucrado en la producción. Château Lafite-Rothschild, por ejemplo, es uno de los dueños de la empresa Los Vascos. Otros dos productores prominentes de Burdeos, Bruno Prats y Château Cos d’Estournel, con Paul Pontallier, el brillante productor de Château Margaux, han colaborado en la firma chilena llamada Viña Aquitania. La empresa Miguel Torres, en Curicó, pertenece al prestigioso elaborador del Penedés, en España. Y Augustin Huneeus, de los Franciscan Vineyards de California, desarrolla su propiedad en la región de Casablanca.


ARGENTINA

Argentina produce cerca de cuatro veces más vino que Chile, lo que es más o menos lo mismo que Estados Unidos. Se enorgullece de poseer la mayor producción de vino de Sudamérica, la quinta del mundo, y disfrutar de uno de los niveles de consumo per cápita más altos del planeta. Si se piensa en el importante lugar que estas estadísticas dan a Argentina en la escena mundial, su industria del vino parece anticuada y sus vinos resultan poco conocidos en los mercados de exportación.

Los viñedos han crecido en Argentina desde mediados del siglo XVI, como en Chile. Pero la fuente de viñedos de Argentina ha sido más variada. Por ejemplo, los inmigrantes italianos llevaron algunas variedades.

La producción argentina se centra en la uva criolla, una versión rosada de la país de Chile, y en otra uva rosada llamada cereza. Entre las dos suman la mitad de las plantaciones del país. La mayor parte del vino hecho de estas uvas es una bebida sencilla para el mercado interno.

Entre las uvas blancas están pedro ximénez, moscatel, torrontés, chenin blanc, sémillon, riesling, chardonnay y otras. La uva tinta más importante ha sido tradicionalmente malbec, una variedad francesa acreditada por hacer los mejores vinos argentinos, pero la bonarda italiana es ahora un poco más común. Entre otras uvas tintas están tempranillo, barbera, lambrusco, cabernet sauvignon, pinot noir y Syrah, entre otras.

Las regiones vinícolas argentinas están sobre todo en el interior del país, donde los Andes la separan de Chile. La altitud atempera el clima, pero los viñedos reciben mucho calor durante el día, se enfrían de noche, y se resecan. Los ríos que nacen en los Andes atraviesan el área y suministran agua para el riego.

La gran mayoría de los viñedos argentinos están en el estado de Mendoza, más o menos a la misma latitud de Santiago de Chile.(Una de las zonas vinícolas de Mendoza es Maipú, que no debe confundirse con el Maipo, en Chile.) San Juan, un estado más caluroso y más seco, al norte, es el que sigue en importancia como zona de viñedos, con un área aproximada a un tercio de la de Mendoza. Al norte de San Juan está La Rioja.

La enorme productora Peñaflor (una de las mayores del mundo) domina la producción de vino en el país y lidera el movimiento por la modernización de la industria. Peñaflor gestiona ahora una productora más pequeña, Trapiche, cuyos vinos se encuentran con facilidad en el extranjero. Otras empresas exportadoras son Santa Ana, Winert, Catena, Etchart, Finca Flichman, Pasquale Toso, Navarro Correas, Bianchi y Canale. Los vinos argentinos son, por lo general, más baratos que los chilenos.


AUSTRALIA

Australia es una de las potencias mundiales del vino. En el curso de unas pocas décadas, la industria del vino australiana ha pasado de ser un proveedor sobre todo de vinos dulces y fortificados a convertirse tal vez en la nación más avanzada, en cuanto a pensamiento y tecnología vinícola, de la tierra.

Las viñas viníferas llegaron a Australia procedentes del cabo de Buena Esperanza y de Europa a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX (el país no tiene variedades autóctonas). Hasta una fecha tan reciente como el año 1960, los vinos de Australia eran vinos dulces y generosos, muchos de ellos fortificados (estilos típicos del clima cálido), algo muy distinto de los frescos vinos tintos y blancos de hoy. En 1980, la producción de chardonnay era insignificante; ahora, la chardonnay es la uva blanca más importante. Los vinos frutales y de buen precio han ganado fanáticos rápidamente en lugares tan distantes como Estados Unidos, el Reino Unido y Suecia.

Australia, un país más o menos del tamaño de Estados Unidos, tiene unas 700 bodegas, pero produce menos del 30 % del vino que elabora California. (Sin embargo, el consumo de vino per cápita en Australia es el doble del de Estados Unidos.) Las regiones vinícolas australianas están, en su mayor parte, en la mitad más fría del país, en el sur; muchas de ellas en el estado de Victoria, en el extremo sur de Australia, y en las partes más frescas de Nueva Gales del Sur (tres estados a menudo agrupados como Australia del Sudeste).

La variedad número uno para el vino en Australia es la syrah, llamada allí shiraz (que es su nombre original, ya que lo toma de la ciudad homónima de Persia), seguida de cabernet sauvignon, chardonnay, riesling y sémillon. Los vinos en general llevan el nombre de la variedad de uva en la etiqueta, la cual debe constituir, por lo menos, el 85 % del vino. Una peculiaridad australiana es la de mezclar dos variedades y designar el vino por ambas, con la variedad dominante primero, como shiraz/cabernet sauvignon o viceversa.

Los shiraz son muy interesantes, porque pueden elaborarse en varios estilos, desde vinos muy ligeros, muy fáciles de tomar, con un sabor inmediato de fresa fresca (delicioso pero simple), hasta vinos serios y complejos que necesitan tiempo para evolucionar. Otra variedad muy interesante es la sémillon (que se pronuncia semilón en Australia, por oposición a la versión semiyón francesa en el resto del mundo), especialmente la de Hunter Valley. Algunos se envejecen en roble, como se hace con el chardonnay, mientras que unos pocos sémillon que son simples cuando jóvenes, con la edad toman un sabor fascinante de nueces y miel.

El éxito de los vinos de Australia procede de su clima cálido y seco (que suministra excelente materia prima a los productores) y de la adopción de una tecnología vanguardista para lograr conservar los intensos sabores de las uvas. Los vinos de Australia están diseñados para gustar, y lo consiguen.

El concepto europeo de que un vino debe reflejar su terroir parece tener poca importancia en Australia. El país aún está definiendo los límites de todas sus regiones del vino. Mientras tanto, los productores mezclan libremente las uvas de las distintas zonas, a menudo distantes más de 900 km una de otra, como si sugirieran que el sabor regional es algo secundario.

Los que están cerca del vino australiano pueden describir las regiones vinícolas del país en gran detalle, y diferenciar matices de estilo de un área a la otra, como lo hacen en los pueblos de la Cote de Nuits. Pero, para los aficionados al vino fuera de Australia, toda la cuestión de las regiones vinícolas es académica. La gran mayoría de los vinos australianos llevan en la etiqueta simplemente South Eastern Australia (Australia Suroriental), lo que significa que las uvas pudieron elaborarse en cualquiera de los tres estados, un territorio enorme.

El estado más importante del país por su producción de vino es South Australia, cuya capital es Adelaida. Este estado produce el 58 % del vino del país, y sus viñedos en la región de las Riverlands producen marcas de bajo precio para el sediento mercado interno (se vende en cajas de 4 litros y medio), mientras que los viñedos cercanos a Adelaida hacen vinos que se consideran entre los más finos del país. Entre estas regiones de vino están:

- Barossa Valley. Situada al norte de Adelaida, una de las regiones más experimentadas de Australia en la elaboración de vino; es una región cálida, especialmente famosa por su shiraz y su cabernet sauvignon.
- Clare Valley. Más al norte, una zona de clima distinto que hace de todo, desde riesling a vinos tintos corpóreos.
- McLaren Vale. Al sur de Adelaida, tiene un clima fresco influenciado por el mar, y admirado en particular por sus chardonnay y sauvignon blanc.
- Coonawarra. Situada a 350 km al sudeste de Adelaida, es una región fresca famosa por su suelo rojo y su cabernet sauvignon.
- Padthaway. Al norte de Coonawarra, un área fresca conocida por sus vinos blancos.

Adyacente a Australia del Sur está Victoria, un estado más pequeño, pero importante como zona vitícola, que hace el 14 % de los vinos de Australia. Mientras que en Australia del Sur están los productores más grandes, en Victoria hay más bodegas; la mayor parte son pequeñas. No obstante, Victoria elabora su cuota de vinos vulgares, sobre todo en el noroeste, a lo largo del río Murray. La producción de vinos de Victoria va desde vinos generosos y fortificados a delicados pinot noir.

- Rutherglen, Glenrowan y Milawa. En el nordeste de la región; son zonas de clima cálido, establecidas hace mucho tiempo, las avanzadas de la vinificación tradicional y la cuna de una especialidad australiana: moscateles y tokays fortificados.
- Goulburn Valley. En el centro del estado, conocido especial¬mente por su marsanne, al igual que por su shiraz.
- Great Western. Sede de la mayor producción de vino espumoso de Australia.
- Yarra Valley. Región cercana a Melbourne, la capital, con un clima fresco adecuado para pinot noir, chardonnay y cabernet.

El primer estado australiano donde se cultivaron vides fue Nueva Gales del Sur, que todavía produce el 27 % del vino de Australia. La producción de vinos corrientes de gran volumen viene de un área interior llamada la Riverina. El vino de calidad procede de otras tres áreas:

- Lower Hunter Valley. Una zona históricamente cultivadora de uvas a menos de 100 km al norte de Sydney, con un clima húmedo muy cálido y suelos pobres; la sémillon, la shiraz y la chardonnay son importantes.
- Upper Hunter Valley. Un clima más seco al norte del río Hun¬ter y más lejos de la costa, donde se producen buenos char¬donnay y sémillon.
- Mudgee. Un área interior cerca de las montañas, especializada en chardonnay, merlot y cabernet sauvignon.

El oeste de Australia elabora poco vino, en comparación con los tres estados mencionados. Swan Valley es el centro histórico de la producción de vino, pero las regiones de clima fresco como Margaret River se están haciendo cada vez más importantes. La región de Australia de clima verdaderamente frío es Tasmania, una isla al sur de Victoria, donde unos cuantos productores han empezado a pro¬bar qué potencial hay para las delicadas pinot noir y chardonnay.


SUDÁFRICA

Con la elección democrática del presidente Nelson Mandela en 1994, y la abolición del apartheid pocos años antes, Sudáfrica surgió con una nueva energía y una imagen positiva. El futuro de su industria del vino, en particular, mejoró muchísimo, especialmente para los vinos de calidad.

Las viñas llegaron a Sudáfrica alrededor de 1650, con los holandeses, los primeros pobladores europeos. Menos de 40 años después, los hugonotes franceses, expulsados de su patria, llegaron a Sudáfrica con un conocimiento de la producción de vino que hacía mucha falta. Para finales del siglo XVIII, Sudáfrica estaba produciendo un sabroso vino de licor famoso en todo el mundo, llamado Constantia, buscado en Europa por las cortes reales.

Pero, en el siglo XIX, la política, las guerras y la filoxera se cobraron su tributo en Sudáfrica. En 1918 la calidad del vino era tan pobre(debido al exceso de producción y la general falta de reglamentación) que el gobierno aprobó la formación de una entidad reguladora, la KWV —en realidad una gigantesca cooperativa seminacional del vino— que hoy en día sigue controlando la industria vinícola de Sudáfrica. Muchas personas en la industria del vino han acusado a la KWV de exceso de regulación. Hasta 1992 la KWV no suspendió su estricto sistema de cuotas; esa suspensión permitió a las bodegas independientes elaborar más vino (en Sudáfrica existen más de 80 propiedades productoras de esa clase). Sólo a partir de entonces, Sudáfrica empezó a enfocar su producción de vinos de calidad.

Tradicionalmente, la mayoría de los 5000 viticultores del país llevaban sus uvas a una de las 70 cooperativas manejadas por la KWV, en las que la mitad de la cosecha se convertiría en alcohol destilado o en concentrado de uva (todavía es así hoy); las uvas restantes se usaban sobre todo para jerez u oporto genéricos. Hoy, en respuesta a la demanda mundial de vinos tranquilos, la mayoría de esas uvas se utilizan para elaborar caldos de este tipo.

La industria vinícola sudafricana continúa bajo el dominio de las grandes firmas. Además de la KWV, el Stellenbosch Farmers’ Winery Group (SFW) lidera la producción de vinos de mesa en el país. El muy apreciado Nederburg Estate forma parte del SFW. Otra firma importante en vino de calidad es el Bergkelder Group; dieciocho bodegas elaboradoras, incluso algunas de las mejores de Sudáfrica, están afiliadas a este grupo.

Hoy, Sudáfrica es el octavo productor de vino del mundo. Exporta cerca del 20 %, sobre todo al Reino Unido.

Aunque hay algunos microclimas más frescos, especialmente alrededor de la costa sur (cerca del cabo de Buena Esperanza) y a mayores altitudes, el clima en la mayoría de las regiones vinícolas en Sudáfrica es cálido y seco. Generalmente se necesita control de riego.

La legislación sudafricana sobre el vino, de 1973, estableció diez distritos vinícolas (y algunos subdistritos). Casi todos los viñedos están cerca de la costa suroeste, en la provincia del Cabo (a menos  de 150 km de Ciudad del Cabo, la ciudad más fascinante y pintoresca del país). Se habla de estos viñedos como los del Coastal District.

Los cinco distritos principales, que albergan un subdistrito, son:
- Constantia. El área productora de vino más antigua del país (situada al sur de Ciudad del Cabo).
- Durbanville. Conocida por sus suaves colinas y sus suelos bien drenados; al norte de Ciudad del Cabo.
- Stellenbosch. Al este de Ciudad del Cabo; el distrito más importante en cantidad y calidad.
- Paarl. Al norte de Stellenbosch; sede de la KWV y de la bella Nederburg Estate.
- Franschhoeck Valley. Subdistrito de Paarl; tiene muchos productores innovadores.

Cerca del 10 % de los vinos de Sudáfrica tienen la calificación wine of origin (WO, que equivale a la denominación de origen). Las normas se basan en las leyes francesas de la appellation contrôlée. Estas leyes determinan estrictamente los viñedos, las variedades de uva permitidas, los años de cosecha, etc. Los vinos varietales deben contener por lo menos un 75 % de la variedad mencionada; los de exportación (en cumplimiento de las normas más estrictas de la Unión Europea) deben contener un 85 % de la variedad mencionada.

La variedad de uva dominante en Sudáfrica es la chenin blanc. A menudo llamada steen, esta uva ocupa cerca de un tercio de las plantaciones totales. La chenin blanc es muy versátil. Utilizada sobre todo para hacer vinos que van de semisecos a semidulces, también da lugar a vinos secos, vinos espumosos, de vendimia tardía, botritizados y rosados. La cinsault (la misma cinsault, variedad del Ródano), antiguamente llamada hermitage en Sudáfrica, es todavía la variedad líder.

Pero las cosas empiezan a cambiar. Las variedades cabemet sauvignon y merlot (y, en menor grado, pinot noir y syrah) están ganando importancia entre las tintas, mientras que sauvignon blanc y chardonnay se están convirtiendo en las variedades blancas más apreciadas. Cabernet sauvignon y sauvignon blanc crecen particularmente bien en Sudáfrica. Además, se produce una espléndida versión de sauvignon blanc.

Y también se encuentra pinotage. Exclusivamente sudafricana, la pinotage es una uva híbrida que nació del cruce de la pinot noir con la cinsault, en 1925. Sin embargo, la pinotage no apareció en el vino hasta 1959. Ese vino combina la cereza de un pinot noir con los recuerdos terrosos de un vino del Ródano. Puede ser un vino tinto verdaderamente delicioso, de cuerpo ligero a medio, que se presta para el trago fácil (especialmente adecuado como vino tinto para clima cálido). Se encuentran buenos ejemplos de pinotage entre 8 y 11 euros.

Referencias: Mary Ewing-Mulligan, Ed McCarthy / Miguel Á. Rincón e Isaac Fernández (Vino para Dummies)

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