viernes, 15 de noviembre de 2013

Cata Vinos Históricos Marqués de Riscal



CATA VINOS HISTÓRICOS MARQUÉS DE RISCAL

Una de las catas más esperadas del primer Encuentro de Sumilleres Degusta La Rioja fue la que dirigió Javier Salamero, director técnico de Bodegas Marqués de Riscal, con cuatro de las joyas de la centenaria bodega, vinos correspondientes a las añadas de 1949,1952,1958 y 1964, verdaderas obras dé arte enológicas sin parangón en el mundo.

Javier Salamero nos trasladó todas las nuevas y antiguas inquietudes en cuanto a los procesos de viticultura y elaboración. Además destaco que, "estamos ante una representación de una viticultura esencial, nacida de viñedos de muy bajo rendimiento y de suelos muy pobres; nos encontramos con crianzas que en ocasiones superaban los 48 meses en barricas con transferencias muy lentas de la madera al vino; algo realmente excepcional".


A partir de ahí iniciamos un recorrido al pasado a través de sus vinos históricos:

- La cata comenzó con un vino de la cosecha de 1949, año en el que en Madrid el público se deleitaba con los conciertos de Ataulfo Argenta, como se señala en la ficha dé este vino, "el caramelo, la resina, la miel y la canela son matices entendibles en su complejidad aromática. Con el paso de los años, el color ha pasado a tonos amarillos que soportan el rojo-rubí característico del tempranillo de Rioja".

- El segundo vino fue de 1952 (tempranillo 50%, Cabernet Sauvignon 40% y graciano y mazuelo 10%), un vino con 46 meses de barrica que en boca "recibe una suave difusión por el paladar, mientras retorna bordeando la lengua un sutil tanino".

- La tercera de las joyas enológicas de la catedral de Marqués de Riscal correspondió a la añada de 1958 y vivió cincuenta meses en barrica. Manuel Ruiz Hernández lo describe así: "En la boca una extrema suavidad asociada a una frescura que cubre la zona anterior mientras se expande en el paladar la misma impresión, tomando gradualmente y en su recorrido hacia atrás, matiz de caramelo".

- La cata culmino con una añada mítica, la de 1964: grande en volumen y en calidad: "El consumidor puede rememorar las sensaciones venturosas de hombres que asistieron de cerca al alumbramiento de esta maravilla".

Además de la sutileza, complejidad y elegancia de los vino, lo más destacable fue el proceso de degüelle y los colores morrones, iodados que presentan los vinos. Los corchos de las botellas antiguas están en buenas condiciones ya que los corchos de estas botellas se revisan cada 25 años y sólo se cambian cuando se considera necesario, indicando en dicho corcho el momento de la renovación, pudiéndonos encontrar con corchos cambiados y en algunos casos los todavía originales. Igualmente, se rellenan las botellas con vinos de la misma añada cuando la merma lo hace expresamente necesario. Todas estas operaciones se realizan bajo el control y la atenta mirada de un veedor del Consejo Regulador.


HISTORIA DE BODEGAS MARQUES DE RISCAL

La Historia de los vinos de Rioja lleva grabado el nombre del Marqués de Riscal. Don Camilo Hurtado de Amézaga, Marqués de Riscal, residía en Burdeos desde 1836. Diplomático, periodista, librepensador y propietario de viñas y bodega en la finca de Torrea, en la localidad de Elciego, recibió en 1858 el encargo de la Diputación Foral de Alava de contratar a un enólogo que viniera a Rioja a iniciar a los cosecheros en las técnicas francesas utilizadas en el Médoc.

Se contrató a Jean Pineau, bodeguero del Château Lanessan, y gracias a su asesoramiento diversos cosecheros riojanos obtuvieron vinos de mayor consistencia y finura, que adquirían una gran capacidad para el envejecimiento debido a su crianza en barricas bordelesas, que fue realmente la mayor innovación importada de Francia. Pero la elaboración de estos vinos alzaba los precios más allá de lo que estaban dispuestos a pagar los consumidores de la época, así que pronto los cosecheros desistieron del proyecto. Sin embargo, el Marqués de Riscal tenía fe ciega en las técnicas de elaboración francesas, así que contrató a Jean Pineau y en 1860 edificó una nueva bodega íntegramente en piedra de sillería, con enormes galerías para la crianza, reproducción exacta del modelo francés, incluido un taller de tonelería donde se fabricaron las primeras barricas bordelesas que conocerá Rioja.

En 1862 se embotellaron los primeros caldos y sólo 5 años después se obtuvo la Medalla de Primera Clase en la Exposition de Bordeaux de 1865, Bayona 1865, Dublín 1866, París 1872, Viena 1873 y de nuevo París, Medalla de Oro en 1878, culminando con el Diploma de Honor en la XIII Exposition de Bordeaux en 1895, máximo galardón concedido a un vino. Era la primera bodega no francesa en conseguir este galardón, que hoy figura con orgullo en la parte inferior de la etiqueta de sus botellas.

Tras diversas ampliaciones, la Bodega se mantiene fiel a sus orígenes, apostando por la continua mejora de la calidad gracias a su sistema de Investigación y Desarrollo. La bodega alberga dos grandes botelleros enterrados con una capacidad de 4 millones y 3,6 millones de botellas, respectivamente. Desde el año 2000, la bodega cuenta con una nueva zona de vinificación, con 157 depósitos de acero inoxidable para la fermentación alcohólica y 76 depósitos de acero inoxidable para la fermentación maloláctica, con regulación de la temperatura de fermentación y la frecuencia de los remontados controlados por un sistema informático.

Además se han instalado 10 prensas hidráulicas verticales, un área de crianza con capacidad para 29.000 barricas y un tren de lavado para las barricas, factores todos ellos fundamentales para la obtención de un vino de alta calidad.

Bodega Marques de Riscal
Torrea, 1  01340 Elciego, Álava, España
+34 945 60 60 00

Fuentes consultadas y fotografías: www.larioja.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario