martes, 22 de abril de 2014

Bar de Pinchos y Tapas Cantina de San Agustín en Logroño



BAR DE PINCHOS Y  TAPAS CANTINA DE SAN AGUSTÍN EN LOGROÑO

Pedro Cañas, conocido promotor hostelero de Logroño ha transformado el Restaurante La Chatilla de San Agustín (San Agustín, 6) en un llamativo establecimiento que aporta un nuevo atractivo.

Se trata de un bar muy amplio con amplias posibilidades ya que cuenta con una barra donde poder tomar de pie una amplia lista de vinos por copas y una lista interesante de tapas que no encontraremos en ningún otro bar de la Calle Laurel y alrededores.

Recomendaciones: Hamburguesa de Careta de Cerdo; Bacalao; Calabacín y rabo de Buey; Croquetas.

Cantina de San Agustín
San Agustín, 6 (Logroño) 26001


¿QUE ES UN PINCHO?

Se llama pincho (pintxo en su grafía en euskera) a una pequeña rebanada de pan sobre la que se coloca una pequeña porción de comida. Recibe dicho nombre porque tradicionalmente se sujetaba la comida al pan con un palillo (aunque esta no sea una característica obligatoria). Es muy similar a una tapa.

A diferencia de la tapa, que suele incluirse en algunos bares al pedir la bebida, el pincho se debe pedir por separado, y suele ser más grande. Los pinchos fríos son aquellos que generalmente están dispuestos sobre la barra del bar y el cliente los coge a voluntad o pide al camarero y luego, al terminar de comer, los paga. Los pinchos calientes deben ser pedidos al camarero, quien los solicita a cocina para ser preparados o calentados al momento.


El uso de palillos más largos o más cortos, o de palillos con capuchones de diferentes colores se da en algunos bares, aunque no es la norma general. De hecho hay una gran variedad de pinchos que, al no haber nada que sujetar, no llevan palillo. Además, en Vitoria-Gasteiz, San Sebastián y en Bilbao, los palillos suelen tirarse al suelo, cobrando el camarero en función de lo que el cliente dice que ha consumido.

El pincho está especialmente asociado a la gastronomía vasca, en la que se suele tomar como aperitivo acompañado normalmente de un vaso de vino tinto (llamado txikito) o un zurito, nombre por el que se conoce al pequeño vaso de cerveza de media caña, aproximadamente; este mismo vaso es conocido en Aragón como penalti, en La Rioja corto, y en otras zonas de España mini. Esta costumbre es muy común en los bares del País Vasco, Cantabria, Navarra, La Rioja, Asturias y en zonas de la provincia de Burgos como Miranda de Ebro. Dada la fama que está adquiriendo esta forma de comer, cada vez son más las personas que deciden realizar su comida o cena a base de pinchos, alternando de bar en bar.


Originalmente los ingredientes a colocar sobre el pan pueden ser prácticamente cualesquiera, pero muchas veces son los más habituales en la cocina vasca: pescados (especialmente merluza, bacalao, anchoas, gulas...), tortilla de patata, pimientos rellenos, croquetas, etc. Sin embargo, la abundancia de jóvenes cocineros en el País Vasco y en San Sebastián en particular, fruto de las escuelas de alta cocina y los restaurantes, está propiciando que muchos de ellos se dediquen a elaborar y crear nuevos y cada vez más complejos pinchos, lo que resulta en una constante innovación y aparición de nuevas recetas. Se da cada vez más una coexistencia entre los pinchos tradicionales y la cocina en miniatura.

Lo más habitual suele ser coger uno mismo el pincho, que se sitúa en bandejas sobre la barra del bar, y comerlo de pie mientras se charla con los amigos y se toma la bebida.

En el Perú, a esta preparación se le llama anticucho o brocheta. Se evita totalmente la palabra pincho porque en el lenguaje popular del Perú significa miembro viril.


¿QUE ES UNA TAPA?

Una tapa en España es esencialmente un aperitivo que se sirve en la mayoría de los bares o restaurantes acompañando a la bebida (alcohólica o no). A este consumo itinerante (local, consumición y nuevo local) se le llama tapeo, o ir de tapas. En muchas regiones de España es bastante habitual salir a cenar o a comer los fines de semana a base de tapeo, forma de comer referida habitualmente como picar o picoteo.

Las tapas han llegado a convertirse en una seña de identidad española y son ofrecidas en los banquetes de recepción a los más altos dignatarios (en los denominados tapas meeting). Así, durante la Conferencia de Paz de Madrid la Reina Sofía y el alcalde de Madrid José María Álvarez del Manzano invitaron a Raísa Gorbachova a una bebida con tapa durante su visita a la capital española. En la modernidad existen bares que ofrecen especialidades de tapas y a este fenómeno se le ha denominado cocina en miniatura. No obstante el concepto de tapa ha sido llevado a la alta cocina por el cocinero Ferran Adrià que los emplea como entradas.


Se suele argumentar que el origen etimológico de la palabra tapa viene de la costumbre antigua de tapar las copas y vasos de vino en las tabernas y mesones con un trozo de pan o con una rebanada de jamón, para impedir que entrasen moscas y mosquitos, o que se depositase polvo en el interior. Existen otras denominaciones de la tapa a lo largo del territorio español, de esta forma en el País Vasco se suele decir "poteo" al acto de ir de "tapas", en Aragón y Navarra se denominan "Alifara". A lo largo de la historia también se ha referido a las actuales tapas como avisillos o llamativos, por ser consumidos habitualmente antes de una comida principal.

Un viaje por los diccionarios como el Diccionario de autoridades publicado entre los años 1726 y 1739, y que fue el primer diccionario de la lengua castellana editado por la Real Academia Española no menciona la entrada "tapa" en su sentido culinario. La primera aparición de la palabra 'tapa' es en la edición del Diccionario de la RAE de 1939 (16ª), y en la de 1956 (18ª) asigna la palabra 'tapa' como un andalucismo. Es en la edición del diccionario de 1970 (19ª) donde desaparece la asignación como andalucista y la coloca como apta en todo el territorio español. Tampoco aparece el concepto culinario de la 'tapa' mencionado en las obras y recetarios españoles de antes de los años treinta.

3 comentarios:

  1. Estupendos pinchos, en especial La Martina y el calabacion con rabo de buey, un lugar amplio tanto para tapear como para comer, íbamos con cochecitos de niños y estuvimos muy bien
    Por cierto que había mucha gente comiendo, miramos las cartas y como los precios eran muy asequibles comimos allí. NOS ENCANTÓ Y UN PRECIO ESTUPENDO.

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  2. yo estuve con mi familia y el menú genial las tapitas y el vino estupendo pero el servicio en la barra dejo mucho que desear la camarera nos atendio tardísimo y un tanto borde por decirlo.por lo demás genial espacio y demás.

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  3. Es verdad que La Martina esta extraordinaria. Si teneis ocasión probar los tigres son del estilo de conocidísimos 5 Pesos. Por cierto fuimos a comer y había conejo con caracoles, no digo nada de ello, MEJOR PROBARLO

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