martes, 10 de febrero de 2015

La Nieve y las Heladas en el Viñedo



LA NIEVE Y LAS HELADAS EN EL VIÑEDO - AÑO DE NIEVES AÑO DE BIENES

Siempre se ha dicho que “año de nieves año de bienes”, se trata de un refrán que asegura que el año con mucha nieve será un año favorable para las buenas cosechas. Esto es debido a que las nevadas mantienen la planta libre de larvas y esporas producidas por insectos y hongos, la exime de problemas de insectos y parásitos dañinos, además de dotarla de una buena reserva de agua, que ha ido penetrando en el suelo muy homogéneamente y lentamente. Dicho esto y si la dicha es buna, el tiempo nos puede regalar algunos bellos paisajes de viñedos nevados durante los meses de Diciembre, Enero, e incluso en Febrero.

La estación de invierno es importantes para el futuro desarrollo de la vid, ya que el frío y especialmente la nieve, pueden ser beneficiosas para el viñedo:

1. Dormancia: Ocurre una parada vegetativa,  la savia deja de circular y la planta se repone. Esto garantiza un buen inicio de ciclo cuando llegue la primavera. Es decir, desde el punto de vista vegetativo el invierno para la vid es una especie de periodo de hibernación, descanso o adormecimiento durante el cual se frena el flujo de savia en la planta, y donde todo se retira a las raíces de la misma.

2. Insecticida: Algunos hongos e insectos que podrían haberse quedado instalados sobre la corteza de las cepas mueren por el frío, esto es muy bueno ya que sino estos quizás originarían enfermedades y daños físicos en la planta en primavera o verano.

3. Aporte hídrico: Es una buena forma de aprovechar toda la precipitación que haya caído, ya que la tierra va absorbiendo el agua a medida que se derrite.

4. Antiséptico: La nieve tiene un efecto desinfectante y limpia la madera.


LAS HELADAS EN EL VIÑEDO Y EL FRIO EXTREMO

La helada es un fenómeno climático que consiste en un estado de frío intenso y descenso de la temperatura ambiente a niveles inferiores al punto de congelación del agua (por debajo de 0 °C) pudiendo congelarse el agua de la planta o incluso haciendo que el agua que está en el aire se congele depositándose en forma de hielo en las superficies. Según el momento del ciclo en el que atacaquen a la viña, puede distinguirse entre heladas de primavera, heladas de otoño y heladas de invierno.

Anque agronómicamente se considera que se está produciendo una helada en el campo, o en un viñedo, cuando la temperatura del aire, registrada en el abrigo meteorológico (es decir a 1,50 metros sobre el nivel del suelo), es de 0°C. Aunque la temperatura de la superficie del suelo puede llegar a ser 3 a 4°C menor que la registrada en el abrigo meteorológico. Desde este punto de vista de la sensibilidad de las plantas, no se puede considerar helada a la temperatura de 0 °C, ya que existen cultivos que sufren las consecuencias de las bajas temperaturas sin que ésta llegue a cero grados.

Algunas heladas pueden representar un problema grave para los viticultores pues pueden matar los tejidos de la planta y por tanto perjudicar a los brotes y a la formación del fruto, con el consiguiente impacto en el rendimiento y calidad del producto final. Los daños por heladas más severos son cuando ocurren tras el desborre (crecimiento de la yema). En cualquier caso, prolongadas temperaturas por debajo de los 0°C no tienen por qué provocar deposiciones en el tronco, brazos o varas de la vid, si bien pueden causar la muerte de los tejidos de la planta.


EFECTOS Y POSIBLES DAÑOS DE LAS BAJAS TEMPERATURAS

Hay que tener en cuenta que la sensibilidad que un vegetal tiene al frío depende de su estado de desarrollo. Los estados fenológicos más vulnerables al frío en la viña son: la brotación, floración y el cuajado (transformación del ovario en fruto) de bayas.

Los métodos de protección fisiológicos de los vegetales, y en especial la vid frente al frío, son los siguientes:
- Mediante la concentración de los jugos celulares: De esta manera desciende el punto de congelación.
- Mediante el agostamiento: cuando el descenso de las temperaturas se realiza progresivamente el vegetal va adaptándose a la nueva situación mediante cambios fisiológicos celulares.

La Vitis vinifera es más sensible al frío en ciertos estadios de su desarrollo y de su ciclo vegetativo:
- En invierno: Durante su reposo, la planta adulta resiste hasta -15 °C, pero algo menos (-13 °C) si es joven.
- En primavera: En plena floración y cuajado, bastan temperaturas de -0,5 °C durante media hora para producir daños.

Efectos de las bajas temperaturas en la vid:
- A -0,5ºC durante media hora en el estado de plena floración y fruto recién cuajado.
- A -1,1ºC durante media hora pueden helarse las yemas en estado de punta verde.
- A -2,5ºC de temperatura del aire se hielan los órganos herbáceos en una hora, en cualquier estación.
- De -8ºC a -12ºC en otoño son limitantes para los órganos vivaces y sufren daños a partir de -51C.
- De -16ºC a -20ºC en invierno son limitantes, según la posición de órganos.
- A partir de -15ºC sufren daños en reposo vegetativo, pudiendo aparecer a partir de -13ºC en vides jóvenes. En el caso de Vitis amurensis estas temperaturas deben ser inferiores a -25ºC y -30ºC.

Posibles Daños Producidos por Heladas: La viña, como consecuencia de las temperaturas bajas, especialmente en primavera, entre los estados fenológicos B a F, sufre una serie de síntomas (brotes quemados, los pétalos secos, frutos que caen), sucediéndose las siguientes consecuencias:

- Se produce un debilitamiento de la actividad funcional disminuyendo la cinética de las reacciones enzimáticas, la intensidad respiratoria, la actividad fotosintética y la velocidad de absorción del agua.
- Existe un desplazamiento de los equilibrios biológicos frenándose la respiración, fotosíntesis, transpiración, absorción de agua y circulación ascendente.
- Finalmente se produce la muerte celular y la destrucción de los tejidos.


DIFERENTES TIPOS DE HELADAS

- Heladas de advención: El aire frío, que es más denso, descendiendo o desplazándose por acción del viento a niveles inferiores. Se originan en una región cuando este invadida por una masa de aire frío, cuya temperatura es inferior a 0°C, normalmente por la llegada de viento polar. Este tipo de heladas se caracterizan por la presencia de vientos con velocidades iguales o superiores a los 15 km/h y el gradiente de temperatura (variación de la temperatura con la altura) es negativo, sin inversión térmica. Las áreas afectadas son extensas y la nubosidad no influye sobre la temperatura, que experimenta variaciones con la marcha horaria. Las plantas se enfrían por contacto.

- Heladas de radiación: En ausencia de nubes, el calor se escapa con celeridad del terreno y el aire helado quedanda atrapado en los alrededores y dentro de la copa de la vid. Se producen por el enfriamiento de las capas bajas de la atmósfera y de los vegetales que en ellas se encuentran debido a la pérdida de calor terrestre por irradiación durante la noche. Se produce en las noches no muy frías, en las que el aire caliente se sube a 10 o 12 metros de altura y en el suelo queda el aire con la temperatura más baja. Entonces se produce una estratificación del aire en donde las capas más bajas son más frías y las capas más altas son más cálidas (inversión térmica). Este tipo de heladas se produce en condiciones de cielo raso y viento calro o escaso, ya que la ausencia de viento impide mezclar estas capas; entonces además, el cielo despejado permite una mayor pérdida de calor desde la superficie terrestre.

La pérdida de calor es mayor cuando las noches comienzan a ser más largas y el contenido de humedad del aire es bajo. En los suelos cubiertos de vegetación y en el fondo de los valles es más probable que se den este tipo de heladas. En el caso de disponer de una cubierta vegetal, esta actúa como aislante entre el suelo y la atmósfera, evitando que el calor del suelo se trasmita con rapidez al aire. Además disminuye la acumulación de calor en el suelo al impedir el ingreso de la radiación solar. El relieve del suelo, por sus diversos accidentes, determina la dirección e intensidad del flujo de aire frío nocturno. Si el suelo tiene pendiente, el aire frío (más denso) buscará niveles más bajos, donde se estacionará y continuará enfriándose. Por todo esto es debido, que en el fondo de los valles, sea un lugar propicio para la formación de heladas.

- Heladas de evaporación: Se deben a la evaporación de agua líquida desde la superficie vegetal. Suele ocurrir cuando, debido a la disminución de la humedad relativa atmosférica, el rocío formado sobre las plantas se evapora. El paso de agua líquida a su estado gaseoso requiere calor. Ese calor lo aporta la planta con su consiguiente enfriamiento.

- Heladas mixtas: Se denominan de esta manera a las heladas que se producen simultáneamente por el vuelco de aire frío y la pérdida de calor del suelo por irradiación.

Las heladas que son más frecuentes son la de advección y la de inversión térmica o heladas de radiación. Pero no todas las heladas producen las mismas consecuencias en los cultivos, de acuerdo a los efectos visuales que este fenómeno causa en los vegetales podemos tener:

- Heladas blancas: Se producen cuando la temperatura desciende por debajo de 0° C y se forma hielo sobre la superficie de las plantas. De esta manera se observa una capa de pequeños cristales blancos recubriendo los tejidos vegetales, pero que a su vez, forma una capa impermeable para las bajas temperaturas. Este tipo de heladas se produce con masas de aire húmedo, con el viento en calma y los cielos despejados favorecen su formación.

- Heladas negras: Su nomenclatura corresponde a la visualización de la coloración oscura, causada por el frío, que provoca en algunos órganos vegetales su muerte, y adquieren tonos oscuros (de ahí su nombre). En la helada negra el descenso por debajo de 0°C no va acompañado de formación de hielo, en la superficie de los vegetales. Este tipo de heladas se produce cuando la masa de aire es seca, el cielo está cubierto o semicubierto y la turbulencia en capas bajas de la atmósfera favorece la formación de este tipo de heladas, por lo tanto están favorecidas por la existencia de nubosidad y de viento en la zona. En los cultivos afectados hay una destrucción de los tejidos vegetales, que produce ese color oscuro típico.


LAS HELADAS DURANTE LAS DIFERENTES ESTACIONES DEL AÑO

Las heladas son frecuentes en el invierno, como es lógico, pero pueden ocurrir también en otoño y primavera, denominando a las otoñales como heladas tempranas y a las primaverales como heladas tardías. En estas dos estaciones las plantas tienen una gran sensibilidad a los descensos bruscos de temperatura, y la viña padece especialmente las primaverales. Cuando los viñedos están en sus primeros estados de desarrollo, se pueden destruir las yemas jóvenes, lo que puede mermar en gran manera su cosecha.

- Heladas de Primavera: Las heladas de primavera por lo general son producidas por vientos polares que producen un descenso brusco de la temperatura.
Los daños se deben principalmente a la formación de hielo en los tejidos ricos en agua, pudiéndose observar roturas y necrosis en el cambium, parénquima cortical y vasos; pudiendo destruir totalmente la vegetación herbácea: hojas, brotes, inflorescencias, etc.

Cuando se trata de heladas precoces, pueden afectar a las yemas que han iniciado su activida y devastar la futura cosecha. Devido a esto los viticultores pueden efectúar una limpieza de las partes dañadas y una segunda poda, intentando favorecer el desarrollo de yemas secundarias y de la corona.

La congelación puede ser extracelular, haciéndose irreversible cuando las células son dañadas; intracelular irreversible cuando afecta a las estructuras coloidales, o intravascular semejante a la primera.

- Heladas Otoñales: En el caso de las heladas otoñales, si la temperatura baja a -2 o -3 °C, las hojas se desecan parcialmente, pero los racimos permanecen intactos.

Cuando la temperatura disminuye a más de -6 °C, no sólo se produce el secado de las hojas sino que, en caso de que las uvas estén maduras se produce la pérdida de agua de éstas por alteración de las membranas, alimentando la concentración de azúcares, solamente sirviendo éste para vinos licorosos. Si, por el contrario, las uvas están maduras en forma incompleta al momento de la helada, se produce un color tinte rojizo en estas alterándose el sabor de los vinos elaborados.

De esta forma y en el caso de variedades tardías plantadas en zonas de otoños fríos podría producirse la pérdida de la vendimia. Por eso los viticultores eligen sus variedades de acuerdo con el clima, evitando plantar variedades de recolección demasiado tardía en climas muy fríos.

- Heladas de Invierno: Las heladas de invierno no son tan preocupantes, ya que la planta resiste hasta -12 °C. A partir de este límite las heladas pueden ser muy graves, afectando a las yemas, a las zonas vasculares y liberianas y a las raíces superficiales. En circunstancias aún más extremas (por debajo de -20 °C) o continuadas (varios días por debajo de -15 °C) el frío destruye a las cepas.

La resistencia de los cepajes a las bajas temperaturas pude ir de entre -15 a -20 grados centígrados, depende de distintos factores: las cepas, la etapa de crecimiento en que se encuentre la planta en el momento de producirse la helada, y las condiciones que acompañan a la helada, con o sin nieve. Los daños podrían ocurrir en brotes, sarmientos y tronco.


LA SENSIBILIDAD DEL VIÑEDO A LAS TEMPERATURAS MUY BAJAS O
CRÍTICAS

El daño que provocan las heladas a la viña y en general en el resto de cultivos, no se debe a las temperaturas frías, sino principalmente a la formación de hielo extracelular dentro del tejido de la planta, provocando la salida de agua y dañando las células por deshidratación. Después de periodos fríos, las plantas tienden a endurecerse contra el daño por congelación y pierden su dureza tras una temporada cálida.

Una combinación de estos y otros factores determina la temperatura a la cual se forma el hielo dentro del tejido de las plantas y en qué momento se produce el daño. La cantidad de daño por helada aumenta con la caída de temperatura; a la temperatura correspondiente a un nivel específico de daño se denomina "temperatura crítica" o "temperatura critica de daño", y se expresa por el símbolo TC. En general, la mayor parte de temperaturas críticas se determinan en estudios realizados en cámaras de crecimiento que se van enfriando a un ritmo predeterminado que se mantiene durante 30 minutos. Después se registra el porcentaje de daño.

A pesar de que los valores de Tc proporcionan alguna información sobre cuándo poner en marcha y detener los métodos activos de protección contra heladas. Generalmente, los valores de Tc representan la temperatura de las yemas, de las flores y de los frutos pequeños donde se ha observado un nivel conocido de daño.

Sin embargo, es difícil medir los tejidos sensibles de las plantas, y estas temperaturas es probable que difieran de la temperatura del aire, que es la que normalmente miden los agricultores.

MÉTODOS DE PROTECCIÓN CONTRA LAS HELADAS EN EL VIÑEDO

- Protección fisiológica de la vid frente al frío:

. Mediante concentración de los jugos celulares. De esta forma la vid frente al frío desciende el punto de congelación.

. Mediante el agostamiento: cuando el descenso de las temperaturas se realiza progresivamente el vegetal va adaptándose a la nueva situación mediante cambios fisiológicos celulares.

- Protección Pasiva de los Viñedos Contra las Heladas: Esta protección indirecta o pasiva, incluye los métodos que se deben tener en cuenta, cuando se proyectó la plantación de la viña, antes de que aparezca helada, lo que puede evitar la necesidad de una protección activa. Los principales métodos pasivos son: la selección del emplazamiento; facilitar el drenaje de aire frío; seleccionar variedades resistentes; la cobertura con árboles; la adecuada gestión de la nutrición de las plantas; una poda adecuada; evitar el laboreo del suelo; utilizar bien el riego; adecuar las cubiertas vegetales del suelo.

Los métodos pasivos son normalmente menos costosos que los métodos activos, y a menudo, los beneficios son suficientes para evitar la necesidad de la protección activa.

- Protección Activa Contra las Heladas: Los métodos de protección activa o sistemas directos contra las heladas en viñedos incluyen diferentes sistemas, como la utilización de calor seco (estufas, quemadores, etc.); grandes ventiladores; calor húmedo (riego por micro aspersión con agua caliente); riego por aspersión, nebulizadores o de superficie; aislamiento con espumas; métodos bioquímicos; y combinaciones de varios métodos.

Todos estos métodos se pueden utilizar cuando las previsiones meteorológicas predigan una bajada grave de temperatura durante la noche, con la finalidad de mitigar los efectos de las temperaturas bajo cero. El coste de cada método varía dependiendo de la disponibilidad local y de su gasto energético.

Algunos métodos de protección contra heladas tienen más de un uso (los aspersores también pueden utilizarse para el riego); este multiuso debe descontarse del coste total, para evaluar de forma más justa los beneficios en términos de la protección contra heladas.


PREVENCIÓN Y PROTECCIÓN PASIVA

- Selección de Variedades de Vinifera Resistentes: Es importante escoger plantas con brotación tardía para reducir la probabilidad de daño debido a la congelación, y seleccionar plantas más tolerantes a la congelación.

Las viñas normalmente no sufren daño por helada en el tronco, las ramas o en las yemas dormidas, pero experimentan daños conforme se desarrollan los brotes, las flores y los frutos. Seleccionar plantas que tienen una brotación tardía, proporciona una buena protección, ya que la probabilidad y el riesgo de daño por helada, disminuyen paulatinamente según avanza la primavera.

- Podas tardías: Lo que contribuye también a retardar el desborre o primera manifestación del crecimiento de la yema. Estas podas tardías resultan buenas para proteger a las cepas de las heladas que pueden producirse hasta abril y de las escarchas primaverales. Al posponer el desarrollo vegetativo de las viñas, si sucede una helada, el daño que sufren es mucho menor porque la helada encuentra a las vides con una evolución poco desarrollada.

La poda de invierno se realiza en seco, cuando las vides han perdido las hojas y antes de que vuelva a brotar, aprovechando que las plantas se encuentran en estado de reposo invernal, con una escasa circulación de la savia, tiene como objetivo la eliminación de los sarmientos de la temporada anterior y favorecer la regeneración, para obtener un buen desarrollo en el año. No se debe hacer con temperaturas demasiado bajas, ya que las heladas vuelven la madera dura y quebradiza, pudiéndose astillar con los cortes, además con esas bajas temperaturas la madera cicatriza mal y existen más riesgos de sufrir enfermedades fúngicas, producidas por hongos patógenos (yesca y eutipiosis).

- La correcta selección del emplazamiento donde cultivar el viñedo: Hay que tener en cuenta que algunas zonas son más propensas que otras al daño por heladas. El primer paso para seleccionar un emplazamiento para una nueva plantación es hablar con la gente del lugar sobre qué cultivos y variedades son apropiadas para el área. Los viticultores y técnicos de la zona a menudo tienen más idea sobre qué emplazamientos pueden ser más problemáticos.

Normalmente, las zonas topográficas bajas tienen temperaturas más frías y por tanto pueden sufrir más daño. Hay que tener en cuenta que el daño a veces puede ocurrir en una parte del área cultivada y no en otra, sin que se aprecien diferencias topográficas. En algunos casos puede ser debido a las diferencias en el tipo de suelo, que puede afectar a la conducción y al almacenamiento del calor.

Los suelos arenosos y secos transfieren mejor el calor, que los suelos arcillosos pesados y secos, y ambos transfieren el calor mejor que los suelos orgánicos (turbas). Cuando el contenido de agua está cerca de la capacidad de campo (un día o dos después de una buena humectación del suelo, por efecto de una lluvia copiosa), muchos suelos presentan las condiciones más favorables para la transferencia y almacenamiento del calor. No obstante, los suelos orgánicos tienen una pobre transferencia y almacenamiento de calor, independientemente del contenido de agua. Cuando se selecciona un emplazamiento en una región propensa a las heladas, hay que evitar plantar en los suelos demasiado orgánicos.

Es importante no instalar el viñedo en hondonadas, puesto que el frió pesa más que el calor concentrándose en hondonadas o lugares bajos. Allí donde fuese posible, se plantara en zonas inclinadas, facilitando el drenaje de aire frío, es decir permitiendo que el aire frío sea rápidamente reemplazado por el más caliente de las capas superiores.

Los fondos de valle cercanos a los ríos son normalmente más fríos que las pendientes situadas más arriba. Estas zonas pueden identificarse a partir de mapas topográficos, recogiendo datos de temperatura, y localizando las áreas donde se forman primero las nieblas a nivel del suelo. Las zonas bajas tienen consistentemente las noches más frías, cuando el cielo está despejado y el viento es débil, durante todo el año. Por esto, las medidas de temperatura para identificar las zonas frías pueden realizarse en cualquier momento del año. La plantación de viñedos en las pendientes cara norte retrasan la floración en primavera y, a menudo, proporcionan protección.

- Drenaje de Aire Frío: Para controlar el flujo de aire (especialmente el frío), alrededor de las plantaciones de viñedo, a veces se utilizan: árboles, arbustos, terraplenes, pilas de heno, y los cortavientos en general. Elegir un adecuado emplazamiento del viñedo, puede afectar el potencial de daño por las heladas. El estudio cuidadoso de los mapas topográficos puede, a menudo, prevenir los problemas de estos efectos dañinos, por heladas. También puede proporcionar información el uso de bombas de humo u otros dispositivos que generen humo para estudiar el flujo de aire frío durante la noche pendiente abajo. Estos estudios se deben realizar en noches con heladas de radiación típicas, pero no necesariamente cuando la temperatura está bajo cero. Una vez se conoce el patrón del drenaje de aire, entonces la correcta colocación de obstáculos para su desviación puede proporcionar un elevado grado de protección.Cualquier obstáculo que impida el drenaje de aire frío pendiente abajo, como cualquier tipo de cultivo, debe eliminarse.

Estos obstáculos pueden ser los setos, las verjas, las pacas de heno o la vegetación densa situada en la parte baja de la pendiente del campo. La nivelación de tierras a veces puede mejorar el drenaje de aire frío a través del cultivo y en consecuencia al aire frío que llega continua el paso a su través. Las hileras de las plantaciones de los viñedos deberían orientarse a favor del drenaje natural del aire frío hacia fuera del cultivo. Sin embargo, la ventaja de orientar las hileras de los cultivos tiene que equilibrarse frente a la desventaja de una mayor erosión y de otros inconvenientes. Las hierbas y los rastrojos de las plantas en las zonas superiores de las pendientes donde está situado el cultivo pueden enfriar más el aire y favorecer el drenaje de aire en el cultivo. La temperatura del aire medida dentro de los viñedos con residuos de plantas o cubierta de hierba normalmente varía entre 0 y 0,5 °C más fría que los viñedos con suelo desnudo, dependiendo de las condiciones del suelo y de la meteorología. Si el cultivo no está presente, las diferencias serían probablemente más grandes. Por ello, tener un suelo desnudo pendiente arriba de un cultivo, generalmente conducirá a temperaturas del aire más altas en el suelo de la parte superior de la pendiente y menor probabilidad de drenaje de aire frío hacia el cultivo.

- Conducción del Viñedo: Incrementar la altura de producción de vides para que el fruto esté más alto sobre el suelo proporciona protección, ya que, durante las noches de helada, las temperaturas aumentan normalmente con la altura.

La poda tardía está recomendada en las vides para retrasar la brotación, el crecimiento y la floración. La poda larga es a menudo beneficiosa porque supone que todavía se dispone de madera para la producción tras una helada dañina.

- Cobertura de las Plantas: Las plantas protegidas están más calientes que el cielo despejado y, en consecuencia, aumentan la radiación de onda larga descendente durante la noche, además de reducir las pérdidas de calor por convección hacia el aire.

Para esta finalidad, normalmente se utilizan las cubiertas con paja o materiales sintéticos. Debido a los costes de mano de obra, este método se utiliza principalmente en pequeñas plantaciones de plantas bajas que no requieren de una estructura sólida. Algunas veces se dan problemas de enfermedades debido a una ventilación deficiente. Los plásticos de polipropileno tejido, se utilizan a veces para proteger cultivos de alto valor. El grado de protección varía de 1 ºC a 5 ºC, dependiendo del grosor del plástico.

El plástico blanco se utiliza a veces en viveros pero no para cultivos de intemperie. Se ha observado que la cobertura parcial de las vides, con polietileno negro, aumenta la temperatura del aire cerca del follaje hasta 1,5° C. Sin embargo, el plástico blanco es generalmente más efectivo.

Algunas veces se utilizan coberturas vegetales durante el periodo de dormición de las vides para ayudar a prevenir el daño a las raíces por congelación y evitar el empuje del suelo hacia arriba cuando se congela; no obstante, las coberturas vegetales reducen la transferencia del calor en el suelo, haciendo las plantaciones más sensibles a las heladas, una vez que se han abierto las yemas. En general, las coberturas vegetales sólo se recomiendan para localidades donde hay problemas de heladas que provocan una elevación de la superficie del suelo debido a su congelación.

Se ha comprobado que dan buenos resultados, colocar sustancias aislantes protectoras alrededor de las cepas, como: cartón, residuos de madera (serrín) compost, paja, turba, etc.

En algunas partes del mundo donde la climatología del viñedo es extrema, se ha llegado al extremo de enterrar las cepas en otoño tanto con tierra cómo con una capa de piedras y guijarros, para volver a desenterrarlas cuando llega la primavera.

- Gestión Adecuada de la Nutrición de las Plantas:  Las plantas que no están sanas son más susceptibles al daño por heladas y la fertilización mejora la fortaleza y vigor de las plantas. Las viñas que no están adecuadamente fertilizadas, tienden a perder sus hojas antes en otoño y la floración es más temprana en primavera, lo que aumenta la sensibilidad al daño por helada, en esa época. Sin embargo, se desconoce la relación entre determinados nutrientes, con el aumento de resistencia, y la literatura contiene muchas contradicciones e interpretaciones parciales. En general, la fertilización con nitrógeno y fósforo antes de una helada favorece el crecimiento y aumenta la susceptibilidad al daño por la misma. Para favorecer el endurecimiento de las plantas, hay que evitar las aplicaciones de fertilizante nitrogenado al final del verano o al inicio del otoño. No obstante, el fósforo también es importante para la división celular y por ello es importante para recuperar los tejidos después de la congelación. El potasio tiene un efecto favorable en las plantas sobre la regulación hídrica y la fotosíntesis. Sin embargo, los investigadores están divididos sobre los beneficios del potasio en la protección contra heladas.

- Control de Algunas Plagas: La aplicación de aceites de invierno, como insecticidas o acaricidas, pueden llegar a reblandecer los tejidos leñosos y aumentar el daño por helada, por lo que su aplicación debería evitarse con anterioridad a la estación de estos riesgos por helada.

- Evitar el Laboreo del Suelo: El laboreo crea espacios de aire en el suelo y debería evitarse durante los periodos propensos a las heladas. El aire es un débil conductor de la temperatura y tiene un calor específico bajo, por ello los suelos, con más espacios de aire y más grandes, tienden a transferir y a almacenar menos el calor. Si se labra un suelo, para mejorar la transferencia y el almacenamiento del calor, hay que compactarlo y regarlo, para evitar los daños de las heladas primaverales. Este apartado está íntimamente ligado, con la eliminación o no, de las malas hierbas que puedan surgir.

- El Riego: Con este método de inundación del suelo, se consigue aumentar la capacidad calórica del terreno y su conductividad térmica. Cuando los suelos están secos, hay más espacios de aire que inhiben la transferencia y el almacenamiento del calor. Además, en los años secos, la protección contra heladas se mejora humedeciendo los suelos secos.

El objetivo es mantener el contenido de agua del suelo cercano a la capacidad de campo, que normalmente es el contenido de agua entre 1 y los 3 días que siguen a un riego o una lluvia copiosa. No es necesario humedecer el suelo en profundidad ya que la mayoría de las transferencias de calor diarias y el almacenamiento se produce en los 30 cm superiores. Humedecer el suelo lo hace más oscuro, y aumenta la absorción de la radiación solar. Sin embargo, cuando la superficie está húmeda, entonces también aumenta la evaporación y las pérdidas de energía por esa razón tienden a contrarrestar los beneficios de una mejor absorción de la radiación. Lo mejor es humedecer los suelos secos con antelación a la helada, de forma que acumule más energía solar en forma de calor.

- Eliminación de las Malas Hierbas: Para una protección pasiva de las heladas, es conveniente eliminar la vegetación (cultivos de cobertura) de las plantaciones de los viñedos, especialmente la que tiende a favorecer la superficie de eliminación de calor, como es la de las gramíneas o dicotiledóneas de porte elevado desde el principio de su desarrollo. Un suelo desnudo de vegetación y regado, es una buena solución contra las pequeñas heladas, según algunos autores. Pero frente a esta práctica, otros autores, han obtenido resultados satisfactorios de protección, sembrando plantas de porte rastrero (como leguminosas) o incluso plantas nematicidas.

- Pintar los Troncos y Envolturas: La corteza de los troncos de las vides, algunas veces, se separa cuando existen fluctuaciones grandes en la temperatura entre un día cálido y una noche helada.

Si se pintan los troncos con una pintura blanca de látex diluida al 50% con agua a finales de otoño, cuando la temperatura del aire está por encima de 10° C, reducirá este problema. La pintura blanca, el aislamiento y otras envolturas se sabe que mejoran los daños provocados por las heladas en las viñas viejas. La pintura o las envolturas disminuyen las altas temperaturas del cambium a finales de invierno, debido a la radiación durante el día, lo cual mejora su resistencia.

Se pueden envolver los troncos de las viñas con aislantes, para proteger las plantaciones jóvenes del daño por heladas y de su posible muerte. Los factores críticos son el uso de aislantes que no absorban agua y que los troncos deben envolverse desde la superficie del suelo hasta lo más alto posible.

Las envolturas aislantes que utilizan fibra de vidrio y de poliuretano con una resistencia más alta a la transferencia del calor proporcionan la mejor protección entre las envolturas comercialmente disponibles. Normalmente, las envolturas de troncos se quitan después de 3 a 4 años. El principal inconveniente de las envolturas de troncos es el aumento potencial de problemas de enfermedades, por ello, los puntos de injerto deberían estar por lo menos a 15 cm por encima del suelo. Para ayudar a reducir los problemas de enfermedades hay que aplicar fungicidas adecuados, antes de envolver el tronco.


PROTECCIÓN ACTIVA

- Las Estufas: El método basado en la calefacción es el sistema más sencillo para viñedos. Consiste en utilizar distintos tipos de calefactores alimentados con petróleo, gas, combustibles sólidos, etc., para calentar el aire frío, que rodea a las plantas.

Las estufas proporcionan calor suplementario (calor seco), para ayudar a reemplazar las pérdidas de energía. Generalmente, las estufas, o bien aumentan la temperatura de los objetos de metal (estufas con chimenea), o bien funcionan como fuegos abiertos. Si se suministra suficiente calor al volumen de cultivo, de forma que se reemplazan todas las pérdidas de energía, la temperatura no caerá a los niveles que provocan daños. Sin embargo, los sistemas son generalmente ineficientes, ya que una gran proporción de la energía producida se pierde hacia el cielo. Por ello es necesario un diseño y manejo apropiado. Si se proyecta un sistema para utilizar más estufas y más pequeñas, con una buena manipulación, se puede mejorar la eficiencia hasta el nivel que permite proteger el cultivo en las condiciones de la mayoría de las heladas de radiación. Sin embargo, cuando no hay inversión de temperatura, o es muy pequeña y hay viento, las estufas puede que no proporcionen la protección adecuada.

Para conseguir la mejor eficiencia, hay que aumentar el número de estufas y disminuir su temperatura. Sin embargo, esto es a menudo difícil de conseguir por los costes de los equipos y de la mano de obra.

Las estufas con combustible líquido y las de gas normalmente producen casi el doble de energía, que las estufas de combustible sólido.

En los bordes de las parcelas ocurre más daño por helada y para evitarlo se necesitan más estufas. Antes, se creía que el humo era beneficioso como protección contra las heladas, sin embargo, no ayuda a esta finalidad, y contamina el ambiente, por lo que debería evitarse.

La distribución de estufas debe ser uniforme, con más densidad en los bordes, especialmente contra el viento, y en las zonas bajas y frías.

- Grandes Ventiladores: Los ventiladores de gran envergadura. Estos mezclan de forma mecánica el aire frío con el caliente. Se logra poniendo en funcionamiento aparatos con grandes hélices que mezclan la capa de aire frío del suelo, con las capas más cálidas situadas por encima.

Tienen la ventaja de que su consumo energético es mucho menor, que el de las estufas de petróleo, sin embargo, la inversión inicial es alta.

Los ventiladores, en general, tienen unos requerimientos de mano de obra y unos costes de funcionamiento más bajos que otros métodos; especialmente los ventiladores eléctricos.

La mayoría de ventiladores empujan el aire casi horizontalmente para mezclar las masas más calientes de la parte superior con el aire más frío cercano a la superficie.

El ruido de los ventiladores puede ser un problema para las localidades cercanas.

Generalmente, se necesita un ventilador de 65 a 75 kW de potencia por cada 4 a 4,5 ha.

El efecto sobre la temperatura es inversamente proporcional a la distancia desde la torre, con lo que un solapamiento de las áreas de protección favorecerá la protección.

Los ventiladores, en general, están construidos por una torre de acero con una gran hélice de dos hojas giratorias (3 a 6 m diámetro), colocadas sobre un eje inclinado unos 7o hacia abajo desde la horizontal en la dirección de la torre. Normalmente, la altura de los ventiladores es de unos 10 a 11 m, y giran a unas 590 a 600 rpm.

Cada ventilador, extrae el aire de la parte superior y lo empuja con una ligera inclinación entre la torre y el suelo mezclando las diferentes capas.

También existen ventiladores que empujan el aire caliente (suministrado por torres calefactores), verticalmente hacia abajo, desde la parte superior; son generalmente efectivos, pero pueden causar daño a las plantas cercanas a la torre.

- Riego por Aspersión: El riego con aspersores por encima de las plantas se utiliza para proteger cultivos del daño causado por las bajas temperaturas, y consiste en equilibrar la pérdida de calor de las plantas, mediante la provisión del calor de fusión del agua que se suministra con el riego. Al congelarse el agua desprende un calor equivalente a 80 calorías por gramo de agua. De esta forma se consigue que la temperatura permanezca constante (muy próxima a 0 ºC), aunque es necesario mantener el riego mientras la temperatura del aire presente valores negativos. Además la capa de hielo que se forma alrededor de los órganos vegetales, paradójicamente, ofrecen un "abrigo" natural o capa aislante, para que las temperaturas por debajo de 0 ºC, no afecten al interior de esas partes del vegetal.

La protección contra las heladas de advención, mediante la colocación de aspersores por encima de la vegetación, proporcionan una excelente protección contra heladas de hasta casi -7 ºC.

Los inconvenientes de este método son: el daño severo que pude producirse si el sistema de aspersión falla; las elevadas necesidades de agua que tiene el método; la carga del hielo que puede causar daño a los pámpanos; y si los suelos están mal drenados pueden ser un problema por la proliferación de enfermedades de raíz.

. La puesta en marcha y parada de los aspersores: Los aspersores que actúan sobre las plantas deberían ponerse en marcha cuando la temperatura del bulbo húmedo sea más alta que la temperatura crítica (Tc) y se detendrán cuando la temperatura del bulbo húmedo, medida contra el viento en el viñedo, esté por encima de la temperatura crítica de daño.

. El caudal de los aspersores: Los requerimientos de caudal para la aspersión de cobertura sobre las plantas con aspersores convencionales dependen: de la velocidad de rotación; de la velocidad del viento; y de la temperatura mínima no protegida. Tanto para viñas en espaldera como para viñas conducidas en vaso, los caudales aumentarán con la velocidad del viento y serán más altos para rotaciones de los aspersores más lentas.

Caudal correcto: cuando hay una mezcla de hielo y líquido cubriendo las plantas y el agua gotea desde el hielo.

Caudal bajo: Si toda el agua se congela y tiene una apariencia blanca lechosa como la escarcha. Si el caudal es insuficiente para cubrir adecuadamente toda la vegetación, entonces puede producirse un daño sobre distintas partes de las plantas que no estén adecuadamente humedecidas.

Bajo condiciones de viento y alta evaporación, los caudales inadecuados pueden causar más daño que si no se utilizan los aspersores.

- Microaspersores Dirigidos Sobre las Plantas: El uso de microaspersores dirigidos sobre las plantas se emplea como método para reducir caudales en regiones donde la disponibilidad de agua no es abundante. Pero sus costes de instalación son altos.

Los aspersores dirigidos vaporizan directamente sobre las vides, con cantidades mínimas de agua que caen entre las filas de plantas. Una gran ventaja de utilizar los aspersores dirigidos es que los aspersores convencionales tienen tasas de aplicación de 3,8 a 4,6 mm h-1, mientras que los aspersores dirigidos normalmente tienen caudales, mucho menores, de 2,8 a 3,1 mm h-1.

- Empleo de Nebulizadores: Los sistemas de riego de bajo volumen (por goteo) se han utilizado a veces para la protección contra heladas con resultados diversos. La utilización de nebulizadores disminuye el gasto de agua, que puede ser un inconveniente en primavera. Cualquier beneficio de aplicar agua proviene principalmente de la congelación del agua sobre la superficie, lo cual libera calor latente (calor de congelación = 80 cal /g). Sin embargo, si las tasas de evaporación son altas, es posible que se pierda más energía en vaporizar el agua que la que se gana en el proceso de congelación. Debido a la amplia variedad de componentes del sistema y de caudales, es difícil generalizar sobre la eficacia de los sistemas de bajo volumen. Se debería tener en cuenta que el funcionamiento de sistemas de bajo volumen bajo condiciones de helada puede dañar el sistema de riego si la congelación es severa.

Calentar el agua reduciría las probabilidades de daño y proporcionaría una mayor protección. Sin embargo, el calentamiento puede que no sea rentable.

- Riego de Superficie o por Inundación: En este método, el agua se echa a la totalidad del campo y su calor se libera en el aire al enfriarse. Sin embargo, la eficacia decrece con el enfriamiento del agua con el tiempo, al formarse hielo.

La inmersión parcial o total de las plantas es sencilla; sin embargo, las enfermedades y la asfixia de las raíces son algunas veces un problema.

Los beneficios económicos que resultan de su uso son altos, y el método se utiliza normalmente en muchos países debido al coste relativamente bajo del riego por inundación, pero no siempre contamos con agua suficiente en esa época del año.

Si el riego se realiza con anterioridad, al período de producirse la helada, la protección que se puede alcanzar, garantiza una defensa entre 3 y 4 ºC. La altura o cantidad de agua a aplicar depende del balance energético durante la noche y de la temperatura del agua.

- Aislamiento con Espumas: La aplicación de aislantes a partir de espumas aumenta la temperatura mínima sobre la superficie de los brotes unos 10° C, más que en los cultivos sin proteger. Sin embargo, el método no ha sido adoptado por los viticultores debido al coste de los materiales y de la mano de obra, así como por el problema de cubrir áreas grandes en un periodo corto de tiempo debido a la poca precisión en la predicción de las heladas.

La espuma previene las pérdidas de radiación de las plantas y atrapa la energía que desprende el suelo. La protección es mejor durante la primera noche y decrece con el tiempo ya que la espuma también bloquea la energía que calienta las plantas y el suelo durante el día. Mezclar aire y materiales líquidos en la proporción correcta para crear pequeñas burbujas, es el secreto para generar espumas con una conductividad térmica baja.

- Métodos Combinados: Las principales combinaciones son las siguientes:

. Riego por superficie y ventiladores: La combinación de ventiladores y riego por superficie es una práctica extendida en California y otras localidades en los EE.UU.

Los agricultores normalmente empiezan con el agua de superficie y más tarde ponen en marcha los ventiladores para complementar la protección cuando se necesita. Igual que con los aspersores bajo planta, los ventiladores facilitan la transferencia al aire y a los árboles del calor y el vapor de agua liberado por el agua dentro de la capa mezclada.

. Combinación de estufas y de ventiladores: La combinación de ventiladores y estufas protege mejor contra las heladas que cualquiera de los dos métodos por separado (así, un ventilador con 50 estufas por hectárea, equivale aproximadamente a utilizar únicamente 133 estufas por hectárea).

Las estufas pueden espaciarse ampliamente por el área afectada por cada ventilador.

Los ventiladores deberían ponerse en marcha antes, y las estufas se encienden si la temperatura continua cayendo.

Una norma general es, mantener el suelo con una capa de tierra suelta, que actúe como aislante, y libre de malas hierbas, que no sean gramíneas, que aumenten el riesgo de heladas.

Fuentes consultadas:
- Decálogo del Viticultor Cuidados de la Viña para Obtener Grandes Vinos (José Carlos Álvarez Ramos y José Luis Villarías Moradillo)
- Viticultura Técnicas de Cultivo de la vid, calidad de la uva y atributos de los vinos (Domingo M. Salazar y Pablo Melgarejo)
- Cultivar la vid: Historia, difusión, morfología, variedades, poda, injertos y prevención y cura de enfermedades (Pieluigi Villa)
- Gran Diccionario del Vino (Mauricio Wiesenthal)
- Diccionario Profesional del Vino (Ernesto de Serio)

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