sábado, 27 de junio de 2015

¿Cuándo y cómo predecir el rendimiento de un viñedo?



¿CUÁNDO Y CÓMO PREDECIR EL RENDIMIENTO DE UN VIÑEDO?

Fuente: Universidad Politécnica de Madrid (UPM) (24/6/2015)

Reajustar la carga de racimos que se deja en la planta para conseguir una mejor maduración de la baya, así como optimizar la gestión de los recursos en la bodega, son algunos de los beneficios que se conseguirían si se pudiera predecir con cierta exactitud una cosecha. Investigadores del Grupo de Viticultura de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) han estudiado y comparado diferentes modelos de predicción de cosecha para estimar el rendimiento en diferentes momentos durante el ciclo de la vid en viñedos bajo condiciones de clima mediterráneo.

Actualmente, existen pocos modelos validados estadísticamente capaces de predecir el rendimiento de un viñedo. Esto se debe principalmente a las dificultades que entraña, ya que las predicciones se ven afectadas frecuentemente por múltiples factores, tales como: región, clima, condiciones de suelo, variedad, patrón, heterogeneidad de la plantación, dimensión, etcétera. Por tanto, es muy común que se registren variaciones significativas en la producción de un viñedo a lo largo de los años e, incluso, entre plantas del mismo viñedo en el mismo periodo de tiempo, haciendo que su rendimiento sea difícil de predecir.

El objetivo del trabajo llevado a cabo por los investigadores de la UPM ha sido comparar seis métodos diferentes de predicción del rendimiento de un viñedo (producción total de uva en vendimia) — durante cuatro campañas consecutivas (2004-2007) — con el fin de determinar cuándo es el mejor momento y cómo se debe hacer la predicción para obtener los mejores resultados en términos de precocidad, exactitud y precisión.

Para ello, seleccionaron 14 parcelas de un viñedo de más de 700 hectáreas de superficie total en Malpica del Tajo (Toledo).
La predicción se realizó en tres momentos diferentes del ciclo de la baya: en el cuajado, al inicio de envero y en la fase de meseta de la baya. El interés de estos métodos se basa en su temprana aplicación y en su sencillez, ya que utilizan únicamente el conteo de racimos o el conteo y la pesada de los mismos. Con los datos de rendimiento obtenidos de cada parcela experimental, se elaboraron las ecuaciones de predicción (regresiones) correspondientes.

Los resultados se compararon con los datos reales obtenidos de la vendimiadora en línea de la empresa. La predicción al principio del envero resultó más fiable y precisa que las realizadas en la fase de meseta (algo más tardías), llegando a predecir el rendimiento con un error menor a 0,5 kilogramo por línea de cultivo para el 95% de los casos. La predicción en la fase más temprana, cuajado, fue menos precisa que la de envero (0,8 kilogramo por metro de línea de cultivo; mayor error y menor eficiencia); no obstante, dado que los resultados fueron similares a los obtenidos en las predicciones tardías de meseta (0,6-0,9 kilogramo) o, incluso mejores, puede resultar interesante utilizarla al hacerse en un momento muy temprano del ciclo.

En resumen, las conclusiones de este estudio representan un avance importante para los viticultores, ya que ofrecen modelos matemáticos de predicción que pueden ser utilizados en diferentes momentos del ciclo de la vid para predecir el rendimiento con mayor o menor precisión y antelación en bodega, lo que mejorará su gestión.

M. DE LA FUENTE, R. LINARES, P. BAEZA, C. MIRANDA AND J.R. LISSARRAGUE.“Comparison of different methods of grapevine yield prediction in the time window between fruitset and veraison”. Journal International des Sciences de la Vigne et du Vin, Vol. 49, 27-35. (2015).

M. DE LA FUENTE. “The relevance of the yield prediction methods in vineyard management”.Le Bulletin de l’OIV, Vol. 87, 387-394 (2015).


ESTUDIO DE LA FERTILIDAD DEL VIÑEDO EN RIOJA

El estudio anual de la fertilidad del viñedo, clave para la determinación de rendimientos Consejo Regulador DOCa Rioja (24/6/2015)

El Servicio Habilitado de Veedores del Consejo Regulador desarrolla una importante misión de seguimiento del estado fenológico de las vides, accidentes meteorológicos, plagas y enfermedades que puedan afectar al desarrollo vegetativo y al rendimiento de la cosecha, elaborando con los datos obtenidos informes que permitirán adoptar las decisiones más adecuadas para alcanzar el objetivo final de ofrecer las máximas garantías de calidad de los vinos producidos en la Denominación. Así por ejemplo, las conclusiones del estudio de fertilidaddel viñedo que el Consejo lleva a cabo a partir de mediados de mayo permiten valorar las expectativas productivas y sirven de base para fijar los criterios a seguir en materia de fijación de rendimientos en las normas de campaña. Como señala el jefe del Servicio Habilitado de Veedores, Domingo Rodrigo, "las conclusiones obtenidas resultan especialmente valiosas y fiables gracias a la experiencia acumulada tras muchos años de seguimiento de la evolución del viñedo".

Para estudiar dicha evolución en cada campaña y compararla con las anteriores, el Consejo ha seleccionado 180 parcelas distribuidas por toda la Denominación, que sirven de referencia para valorar la evolución de distintos parámetros del estado fenológico: la brotación, la fertilidad, el cuajado, el envero y la maduración. Se trata de parcelas representativas del área geográfica en que se encuentran, para lo que se realiza un estudio edafológico previo, y que incluyen tanto las variedades tradicionales de la D.O. como las más recientemente autorizadas. Para realizar el trabajo de campo, que exige la inspección periódica de los viñedos, el Consejo refuerza sus recursos humanos con la contratación de técnicos especialistas en cada campaña en función de las necesidades.

El estudio de fertilidad del viñedo comienza a mediados de mayo con la toma de datos sobre el estado fenológico de las vides, número de brotes, fertilidad y número de racimos, así como el tamaño de los mismos. Los datos se desglosan por variedades de uva (tempranillo, garnacha, mazuelo y graciano en tintas, y viura en blancas) y por sistema de conducción (cordón, guyot y vaso), elaborándose a mediados de junio un informe de situación para cada una de las tres subzonas de la Denominación en el que se índica el índice de fertilidad y número de racimos comparativamente con la cosecha anterior.

Tomando como ejemplo la cosecha del pasado año 2014, con los datos tomados hasta el 16 de junio se constató que tanto la fertilidad como el número de racimos se podían considerar normales. En esas fechas de mitad del mes de junio el cuajado estaba adelantado, habiéndose completado en las zonas más tempranas de Rioja Baja.

Unos días después todo el viñedo de la Denominación había completado el cuajado satisfactoriamente. Al final de la primera quincena de julio el Servicio Habilitado de Veedores del Consejo consideraba que tanto la fertilidad como el cuajado habían sido satisfactorios y todas las variedades y viñedos presentaban una producción uniforme al no haberse producido circunstancias negativas que limitaran los rendimientos. En consecuencia, el balance era positivo tanto en expectativas productivas como respecto al estado vegetativo y sanitario del viñedo.

Como resumen sobre el estado productivo de la cosecha 2014, el Servicio Habilitado de Veedores destacaba en su informe "la regularidad en la cosecha de la mayor parte de los viñedos, que volvían así a las producciones habituales, previendo rendimientos en el entorno de los fijados por el Consejo Regulador y algo más elevados en zonas de riego habitual".

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