miércoles, 4 de mayo de 2016

Vinos de Bodegas Lecea en San Asensio (La Rioja)



BODEGAS LECEA EN SAN ASENSIO (D.O.Ca La Rioja)

- Historia: Bodega Lecea nace de la pasión de una familia de viticultores que ya desde generaciones se han dedicado al cultivo de la vid y la elaboración de sus propios vinos.

Desde los años 80, ya con Don Rufino Lecea Blanco comienza el embotellado y comercialización de los vinos.


A comienzos de los años 90, Luis Alberto Lecea Blanco comienza a elaborar importantes vinos de crianza y reserva. Y es por esa fecha también cuando empieza a incorporarse la tecnología a las bodegas.

A día de hoy importantes y reconocidos propósitos se encuentran en el frente de esta bodega cómo el enoturismo, la elaboración de su vino artesano Corazón de Lago y la construcción de su nuevo comedor.


- Localización: La Villa de San Asensio se encuentra en la Rioja Alta. El término municipal ocupa una extensión de 32,25 kilómetros cuadrados y está situado a 535 metros de altitud. Se articula en torno al valle del Ebro y al valle bajo del Najerilla. La Villa es llamada “La Cuna del Clarete” debido a que en San Asensio siempre se ha elaborado Clarete. La calidad que esta variedad de vino presenta, le ha proporcionado una fama y un nombre notorio al “Clarete de San Asensio”.


- Barrio de las Bodegas: Bodegas Lecea descansa  en el histórico Barrio de Las Cuevas en el Cerrillo de Verballe, compuesto por unas 350 bodegas todas con su calado excavado en la roca. Años atrás los agricultores de San Asensio elaboraban sus vinos en su bodega propia. Hoy en día Bodegas Lecea es uno de los pocos cosecheros que sigue con esa labor. Esta bodega se alza sobre caldos centenarios del siglo XVI, en los que guardan reposo sus vinos.


- Innovación y Tradición: Hoy, los más modernos métodos de prensado y vinificación se conjugan con la tradicional crianza en barrica de roble francés y el reposo del vino en los "calaos" subterráneos excavados trescientos años atrás.


- Elaboración con el Lago y el Trujal: En esta bodega han recuperado las formas de elaboración artesanal ya pérdidas en el mundo del vino de Rioja. De esta manera elaboran Corazón de Lago. Corazón de Lago es el fruto de la ilusión de una familia bodeguera por recuperar las antiguas tradiciones en el proceso de elaboración.


“Nuestros padres vendimiaban a mano las uvas que luego descargaban sin romper en el lago de piedra de la bodega. Dejaban fermentar la uva durante 15 días (proceso de maceración carbónica) y pasado este tiempo tres personas pisaban la uva escurriéndola casi en su totalidad, finalizando con el prensado en el trujal de mano.”


Este método se ha seguido para obtener Corazón de Lago. A partir de 15.000 kg. De uva se han seleccionado 5.000 litros procedentes del corazón del lago, obteniéndose un vino con características únicas, tanto en sabor, olor y agudeza visual que nos hace situarnos en el tiempo recordando el pasado.


- Calados Centenarios: La bodega en su interior da cobijo a calados subterráneos en piedra de sillería del siglo XVI, por los cuales los visitantes pueden hacer un recorrido con visita guiada. Alcanzan una profundidad de 14 metros y mantienen una temperatura constante de 13º durante todo el año para la óptima conservación del vino.


La combinación de sus cubas de madera y de hormigón hacen entender la evolución que ha tenido la historia del vino a lo largo del tiempo. Adentrarnos en ellos es regresar al pasado, entender la historia del vino y trasladarnos hasta las más curiosas costumbres vitivinícolas de nuestros antepasados.


- Viñedos Propios: En bodegas Lecea elaboran todos sus vinos de sus 25 hectáreas de viñedo propio, ya que creen que la forma de elaboración de calidad comienza en el campo. Los vinos más jóvenes y frescos provienen de viñas de unos 25 años de media. Para la elaboración de los vinos de Crianza, Reserva al igual que sus vinos especiales seleccionan las mejores unas de viñas con medio siglo y de poca producción para obtener la máxima calidad.


- Paseo en Carro de Caballos: Disponen de un carro de caballos de hasta 10 plazas y hasta 4 caballos para pasear entre los viñedos de la Villa de San Asensio. Ideal para disfrutar en familia, o con un grupo de amigos. Déjate envolver por los encantos de la Rioja.


- Comida Tradicional: En el nuevo comedor de bodegas Lecea podrás disfrutar de la mejor comida tradicional riojana y de todo el vino que desees a pie de cuba. También ofrecen la posibilidad de alquilar las instalaciones para que puedas disfrutarlas con tu cuadrilla y cocinar tu propia comida.


- Catas y Degustaciones: Ofrecen la posibilidad para grupos de una degustación de vinos y un pequeño lunch al finalizar la visita.


- Fecha de Inicio: Se abrió en 1550
- Dirección: Cerrillo de Verballe SN, 26340 San Asensio
- Descripción: Antigua bodega del siglo XVI. Vinos centenarios que nos reviven los aromas y sensaciones de los orígenes del vino de Rioja
- Teléfono: 941 45 74 44 - 628 32 70 50
- Correo Electrónico: info@bodegaslecea.com
- Sitio Web: www.bodegaslecea.com


VOCABULARIO BODEGAS DEL SIGLO XVI

- Clarete: El vino clarete es lo mismo que un vino rosado, pero mucho más pálido en color, muy típico de algunas regiones del norte de España y muy parecido al color rosado de los vinos Franceses. Ambos fermentan su mosto sin la piel u hollejos. Hay cuatro formas de producir vino rosado: 1. Por contacto con los hollejos; 2. Por sangrado (saignée); 3. Por mezcla de uvas blancas y tintas; 4. Por mezcla de vinos tintos y blancos.


Es un tipo de vino brillante, de color rosado y un poco pálido. También se dice a un vino tinto afrutado y ligero en cuya fermentación se han macerado muy levemente los hollejos y que debe consumirse joven. La mención proviene del nombre que los ingleses dieron siempre al Burdeos tinto "claret", en contraposición a otros vinos más oscuros del Mediterráneo o del Alto Duero. En algunos lugares llaman así a los rosados elaborados con mezclas de vinos tintos y blancos.


- Guardaviñas: Edificación circular con cúpula que sirve a los labradores de protección en el campo.

- Calado / Calao: Es una cava, cueva, bodega subterránea u oquedad excavada en el salagón o en el muro dentro de la bodega donde están las cubas de madera o los depósitos de cemento. También se dice del pellejo para transportar aceite.


- Lago / Lagar: Depósito de cemento donde antiguamente se deposita la uva para su pisado y posterior fermentación. Por extensión, local de la bodega donde hay las prensas. Lagar de cemento

- Lagareta: Lagar de pequeñas dimensiones. También se dice, al pequeño lagar rupestre excavado en la roca misma junto a la viña.


- Lagada: Cada una de las series de pisado de uva realizadas en la bodega. También se dice al conjunto de brisa que se saca de un lago, una vez pisada y escurrida.

- Lagarear: Dar vueltas a una cosa.


- Laguera: Tina de madera donde se pisa la uva.

- Laguero: Encargado de las labores del lago.


- Lagarejo: Broma infantil y juvenil consistente en aplastar los racimos de uva contra la cara de las muchachas. "No sé cuándo nos dejará vendimiar este jodido tiempo; si sigue así, las uvas sólo servirán pa que los chiquillos hagan el lagarejo!".

- Lanza: Entre los viticultores, barra larga de hierro en la que ponen su fuerza los trujaleros para prensar el orujo. También se dice del timón del arado romano.


- Lagrima: Primer mosto que destila espontáneamente de las uvas maduras echadas al lagar. El vino de primera se llama lágrima en el vino común; y el de segunda de corazón o repisa. También se dice al vino que escurre del cubo, tino o tina espontáneamente al dar canilla. También se denomina al primer vino que sale espontáneamente del tino o lagar donde se realizó la fermentación de la uva. También se dice a la gota o condensación incolora que aparece casi al borde de la copa del catador cuando en una de sus actuaciones hace girar el vino que tiene en la mano.


- Trujalador: Jefe del trujal encargado de dirigir todas las labores del prensado y de contratar trujaleros.

- Trujalar / Trujalear: Prensar la uva en el trujal.


- Trujalero: Obrero del trujal que se encarga principalmente de colocar la oruja sobre la mesa del mismo así como de verificar los cortes con el hacha del trujal. También se dice del capataz que cuida del trujal y dirige sus labores.

- Trujaleta: Pequeño depósito o vasija donde se recoge el mosto salido del trujal.


- Trullo: Recipiente de madera donde fermenta la uva. También se dice del depósito donde cae el mosto directamente del lago después de pisada la uva.

- Tubera / Tufera: Construcción hecha a modo de chimenea que permite la aireación de las bodegas y especialmente la salida del tufo. También se dice del ventilador que provoca el escape del tufo.


- Tufo: Gas carbónico que se produce en la fermentación de la uva depositada en el lagar y en el mosto depositado en las cubas

- Trujal: Recipiente del lagar donde se recoge el mosto. También se dice de la prensa donde se estrujan las uvas.


Después del pisado de la uva, tras haber hecho el pie y una vez bien escurrida la oruja, se sacaba del lago al carro, tirando de horquillo, para llevarla al trujal. El día del trujal era un día especial, de muchos nervios, que se templaban con buenos tragos de la bota o porrón al almorzar, comer o cenar. Todo a cuenta del propietario.


La palabra trujal procede de la forma latina torculare, que significa "prensa". Torcular también es sinónimo de lagar, en el sentido que esta voz tiene en tierras castellanas. Trujal es una voz propia de La Rioja. Este riojanismo, que hoy apenas se usa al imponerse nuevas técnicas de prensado, servía para designar tanto al instrumento o máquina como al lugar donde estaba ubicado. A la acción de prensar se le llamaba trujalar y a la persona encargada de llevarla a cabo trujalero. Éste se encargaba de colocar la oruja sobre la mesa y de dar los cortes con el hacha del trujal. También recibía el nombre de trujalero, el capataz del trujal.


La forma culta es prensa (fr: pressoir, it: torchio, de: welter, en: press), procedente del catalán premsa. Como es bien sabido, se trata de un instrumento o máquina utilizada para estrujar con fuerza los hollejos de la uva y conseguir así extraer el vino que aún contienen, el llamado vino de prensa.


En la Edad Media se utilizaba la prensa romana que consistía en una enorme viga con un husillo en uno de sus extremos, que descansaba sobre un bloque de piedra, el peso, quintal o canto. La fuerza humana hacía girar el husillo consiguiendo que la viga presionara sobre el castillo o estructura de maderas entrecruzadas (marranos) que prensaban la oruja. A finales de los años sesenta ya se habían sustituido por sistemas más modernos en La Rioja y Navarra, sin embargo se seguían utilizando en las zonas vitícolas del Duero. Hoy son piezas de museo y algunas bodegas las conservan en sus exteriores por su valor etnográfico. Famosas eran las "vigas" de Soria, que flotando por el Duero se trasportaban hasta las tierras productoras de vino. Las construidas en Aranda podían alcanzar hasta los 20 metros. En otras zonas, como Galicia, eran mucho más pequeñas, de 9 metros.


Con el tiempo las prensas romanas fueron sustituidas por otras más modernas y más pequeñas, las conocidas como prensas de cubillos, llamadas en La Rioja trujales. Seguían siendo de madera y accionadas por la fuerza humana, ejercida sobre los husillos mediante palancas. Algunas tenían dos husillos. Los navarros les pusieron el curioso nombre de charlas, debido a los chirridos de las maderas durante el prensado. De este tipo se conserva en el Museo Dinastía Vivanco un magnífico ejemplar, probablemente de 1704. Es de roble y nogal y estaba en el Palacio de los Torrecilla.


Posteriormente, estas prensas comenzaron a fabricarse de hierro, por Madorrán en Logroño. De todas formas, las primeras fueron, hacia el año 1977, de Navarra, de la herrería Pinaquy. Su uso se generalizó a partir de 1880. Hoy día hay modernas prensas horizontales de gran capacidad. Aunque se está volviendo a las verticales.


- Torco: La palabra torco es una palabra o voz de tradición oral, ya que no se encuentra documentada en ninguna de las diversas fuentes escritas antiguas sobre el cultivo de la vid y la elaboración del vino. Tampoco aparece en los textos literarios.


Sin embargo, se encuentra recogida en el trabajo de Cesáreo Goicoechea de 1961, del que la toman después Pedro Recuento en 1963 y M. Llano Gorostiza en 1974. Hoy día ya no se utiliza, si no es con motivo de recordar la elaboración tradicional del vino. Estamos ante un arcaísmo que designa un espacio concreto del trujal y de la bodega tradicional.


Con la oruja ya en el trujal se presionaba el mecanismo y el vino caía al torco. En su Vocabulario riojano Cesáreo Goicoechea da una completa y acertada definición: "Es el pozo fabricado de piedra sillar, y sirve de recipiente al mosto que sale del orujo de la uva exprimido en la máquina del trujal. Pero se ha extendido a significar también el que tienen los lagos o lagaretas con el mismo destino". De todas formas torco también se le llamaba, y esa es la acepción que más se conoce, al agujero hecho al pie de la cuba bajo la canilla, con el fin de facilitar la extracción del vino. Así lo describe también el citado Cesáreo Goicoechea: "pequeño foso en el suelo de la bodega para colocar la gamella debajo de la cuba, al pie de la canilla, y recoger el vino que escurre".

Fuera del contexto de la bodega tradicional, torco significa "bache, charco grande". Y una curiosidad, en Arnedo se le llama torco al cavo de un conejo.


Este depósito era conocido con otros nombres fuera de La Rioja. Se trata pues de un riojanismo. Así en Requena-Utiel se le llamaba pileta, lebrillo o trulleta (de trullo). En esta región al trujal se le llamaba trullo, palabra formada a partir del catalán trull. Trullo es también la forma popular de llamar a la cárcel. En algunas provincias castellanas, como Zamora y Valladolid, así como en la región leonesa de Los Oteros se les conocía con el nombre de pilo. José Pérez Vidal (1988) recoge entre el léxico vitivinícola de las Canarias la voz lagareta como el "depósito hecho de madera de tea en forma rectangular para recoge el mosto que corre de la uva exprimida en el lagar".


Estos torcos se excavaban en la misma roca en los lagares rupestres. En los trujales se construían con piedras de sillería, con ladrillos blanqueados con cal o en otros casos eran de hormigón. En las bodegas tradicionales o cuevas los he visto excavados en el suelo terroso de las mismas y en otros casos de cemento.



- Aguapié: En el pasado, en ocasiones se consumía el vino mezclado con agua. En la misa cristiana pervive la costumbre y hay quienes no tienen reparo en beber el vino con un poco de agua, lo que no suele ser bien visto, sobre todo si se trata de un buen vino. En el aguapié, el agua interviene de otra manera y da lugar a una bebida. Veamos cómo.


En el libro de oficios del Monasterio de Guadalupe de 1490 se dedica el capítulo XXII a cómo "hacer las aguas". Se trataba de mezclar la casca (el orujo) con agua: "E quando esta agua se echa en las cubas, fazlas meçar muy rezio, para que se rebuelva bien la casca con el agua, y abasta que esté esta agua en las cubas siete u ocho días, e luego se trasiegue…".


Esta bebida se conocía ya en la antigüedad. Se sabe que las mujeres romanas, a diferencia de las griegas, sólo podían beber el aguapié. Su elaboración se mantuvo al menos hasta los años 70 del siglo pasado. A. Huetz de Lemps (1967) explica cómo se hacía con cierto detalle. Después de tres o cuatro prensadas sucesivas, muchos viticultores deshacen el montón compacto de orujo, le echan cierta cantidad de agua y dejan que fermente la mezcla durante varios días, tras lo cual vuelven a prensar y así obtienen una bebida ligeramente alcoholizada que en Castilla llaman aguapié y en Navarra aguavino.

El aguapié (fr. piquette, en: piquette, de: Tresterwein, it: vinello) era la bebida de los pobres. En Galicia, los pequeños viticultores pagaban elevadas rentas por sus cosechas, a veces hasta la mitad, vendían el resto y recurrían para el consumo propio al aguapié, del que no tenían que pechar. En algunos municipios castellanos como Medina del Campo, esta bebida, que se conocía con el nombre de chichorra, se daba a los obreros agrícolas, pues se consideraba muy apropiada por su alto contenido en agua y por no ser perjudicial.


Sin embargo, una orden del 5 de abril de 1588 del concejo municipal de Logroño prohíbe, bajo pena de 9.000 maravedíes de multa, que se dé esta bebida, que aparece con el nombre de espensa, a los jornaleros del campo, a los hombres y a las mujeres. Se consideraba que se trataba de agua podrida y corrompida que lejos de dar cualquier vigor a los trabajadores les ocasionaba epidemias y otros males. Los hospitales estaban preocupados por la masiva llegada de enfermos.


En 1763 los soldados de Zamora se quejan, pues les daban una bebida infame que se obtenía echando hasta varias veces agua a la madre (orujo), de modo que el resultado de la última mezcla era algo imbebible.


Había efectivamente distintas calidades de aguas. Las hechas en los lagares con participación de los escobajos debían consumirse preferentemente en las mismas vendimias, pues llegando los calores se estropeaban. Se guardaban en las peores cubas para que éstas no tomaran malos sabores. Eran de más calidad las aguas hechas con las cascas, de mejor sabor y aguantaban mejor los calores, se anota en el citado libro del Monasterio de Guadalupe. También se dice que las aguas blancas son buenas para el tiempo del frío y las tintas para el verano pues se conservan mejor y matan mejor la sed. También había aguas primeras y segundas. Aunque ya se dice en el mismo texto: "… pero si quisieres fazer algunas aguas primeras, bien lo puedes fazer, mas sé çierto que las segundas serán bien floxas".


CATA VINOS EN LA COFRADIA DEL VINO DE RIOJA

Recibimos en la cofradía la visita de Luis Alberto Lecea, cofrade de mérito, expresidente del consejo regulador de la D.O.Ca Rioja y propietario de Bodegas Lecea de San Asensio.

Hemos catado, blanco Lecea Crianza 2013, un coupage de viura y chardonay, Corazón de lago 2015 un maceración carbónica espectacular, Lecea reserva 2010, Lecea reserva 2004 y dos vinos para jugar: Viña Lecea reserva 1996 y Lecea maceración 1985 que a pesar de su edad ahí estaban aguantando el tipo.


Vino Lecea Chardonnay

Procedente del viñedo joven, como variedad nueva implantada en La Rioja.
50% Chardonnay 50%Viura.

Color amarillo pajizo, limpio y brillante. Aroma intenso y persistente a variedades frutales. En boca es un vino con volumen, intenso, agradable y estructurado. Temperatura 6º. Ideal para mariscos, pescados y aperitivos.


Vino Lecea Corazón de Lago

Vino de maceración carbónica. Este vino se elabora a partir de uvas seleccionadas de viñedos con edad superior a 25 años. Su elaboración es totalmente artesanal, La uva es depositada entera en el lagar y pasados unos quince días se realiza el pisado de la uva como hace 100 años para luego acabar el proceso en con el prensado el trujal de mano. De los 20.000 kg de uva recogida se obtienen unas 4.000 botellas de vino seleccionado que sale al mercado con el nombre Corazón de Lago.

Su color es rojo cereza con ribetes púrpura, de capa alta, limpio y brillante. Su aroma nos recuerda a frutos rojos, a la propia uva de vendimia, prolongado, persistente. En boca es persistente con aporte de taninos lo que da cierta astringencia. Carnoso y potente.

Durante un fin de semana de octubre, Bodegas Lecea organiza unas Jornadas en las que muestra la elaboración de este vino de la manera tradicional.


Vino Lecea Crianza

Procedente de viñedos de más de 25 años de edad.
Variedad 100% tempranillo.
Permanece 14 meses en barrica de roble francés para luego reposar en botella hasta su comercialización.

De color rojo picota con destellos granates y aromas ensamblados de frutos rojos maduros y vainillas que nos recuerdan que estamos delante de un Crianza.
En boca es un vino carnoso, estructurado y de sensación larga y placentera.


Vino Lecea Reserva

100% Tempranillo de viñedos de más de 30 años de edad.
El vino permanece 24 meses en barrica de roble francés para luego pasar a la botella hasta su acabado y posterior consumo.

Color rojo rubí con destellos tejas. Aromas especiados de vainillas y coco con fondo de confitura y toques tostados bien ensamblados. En boca es un vino carnoso y potente con una sensación larga y placentera. Temperatura 17º – 20º. Maridaje perfecto en carnes rojas, caza y quesos curados.


Vino Lecea Gran Reserva

Viñedos por encima de 30 años de edad.
100% Tempranillo.
El vino permanece en barrica de roble francés durante 36 meses para luego reposar en la botella durante 36 meses hasta su posterior salida.

Color rubí con aureola teja. Aromas a vainillas y torrefactos. En boca es untuoso y de retrogusto persistente. Temperatura 17º y 20º. Ideal para carnes rojas o asadas.

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