domingo, 30 de abril de 2017

Curso de Cata y Escapada Romantica (Bodegas Urbina - La Rioja)



CURSO DE CATA Y ESCAPADA ROMANTICA (BODEGAS URBINA - LA RIOJA)

¿Te quieres ir de fin de semana romántico en La Rioja? ¿Quieres sorprender a tu pareja?. Entonces "Traveloja", te propone una selección de ofertas en escapadas románticas. Conocer todos los secretos que se esconden detrás de una bodega y disfrutar de ese recorrido con una agradable copa de vino en la mano sin tener que conducir. Es sin duda la mejor propuesta para cualquier amante del vino, la gastrómana, la cultura, el romance y la aventura.


Esta iniciativa, ofrecida por (www.traveloja.com), propone visitar bodegas (modernas, centenarias, y de autor), restaurantes, pueblos emblemáticos, hoteles con encanto, casas rurales románticas, y mucho más. Pero todo ello sin la necesidad de tener que coger tú coche, con lo que se consigue que el vino y la carretera compongan un perfecto maridaje. Se trata de una agencia joven que te asesorara y trasladara en una furgoneta de aproximadamente 8 plazas, a todas las actividades que quieras realizar.


La actividad se puede realizar de forma individual, en grupo o en pareja, adaptada a cualquier edad y procedencia. El objetivo es pasar un día único donde conocer personas y escenarios diferentes a los habituales, mientras se disfruta de los mejores vinos y gastronomía local. De esta forma la empresa Traveloja, ejerce la labor de orientación y asesoramiento de los clientes para que obtengan la máxima satisfacción en el viaje y se produzcan tanto visitas como recomendaciones positivas.


Estas iniciativas de turismo rural y enológico también se pueden compaginar con una amplia gama de actividades diferentes:
- Enológico: Ruta de Bodegas, Curso de iniciación a la cata.
- Gastronómico: Gastronomía, Ruta de vinos y pinchos, Ejercicios de maridajes.
- Salud y Belleza: Spas, Gimnasios, Vinoterapia.
- Cultural y Artístico: Ruta fotográfica, Excursión cultural, Ruta de los monasterios, Ruta medieval, Ruta del románico, Visita a pueblos emblemáticos.
- Deporte: Excursiones, Senderismo, Paseos a caballo o bicicleta, Quads, Vuelos en avioneta o en globo, Carreras de Orientación, Paintball, Kayak, Tiro con arco.


Las características principales de Traveloja son las siguientes:
- Es una agencia minorista especializada en servicios vinculados al enoturismo: En el que las bodegas y las actividades netamente relacionadas con el vino son elementos claves de su oferta y, por tanto, aspectos importantes, pero además es necesario dotar a dicha oferta de otros elementos que añaden valor al cliente, tales como restaurantes, hoteles, actividades culturales, etc.
- Su oferta es flexible: Pues no comercializa paquetes turísticos predefinidos por tour-operadores u otros mayoristas.
- Potencia el asesoramiento como mecanismo diferenciador: La gestión de los contactos con la clientela permiten orientar y asesorar recomendaciones diferentes para cada cliente, dando lugar a "productos a medida".


- Nombre: Traveloja
- Dirección: Calle las Eras, 12, 26213 Leiva, La Rioja
- Web: www.traveloja.com / www.inifernandez.com
- Email: info@traveloja.com
- Teléfono: +34 619 11 53 354


ROMANTICISMO EN LA RIOJA CON VISITA A BODEGA Y CATA

Visita guiada y Cata Comentada por Enólogo: Durante la visita y cata a la bodega se visitarán las instalaciones, se siguen y explican el proceso de elaboración que sigue la uva desde su recolección hasta transformarse en Vino Blanco, Rosado y Tinto. Para continuar con el proceso de Envejecimiento de los Vinos Tintos, hasta que alcanzan el nivel de Crianzas, Reservas, Grandes Reservas y vinos de Alta Expresión. La duración de esta actividad es de aproximadamente 2 o 3 horas. Si el tiempo lo permite se puede también se puede visitar un viñedo próximo a la Bodega.


La cata de vinos implica siempre comparación y valoración, por muy subjetiva que ésta sea. De esta forma la cata se define cómo la acción encaminada a examinar, valorar o identificar vinos por su color, aroma, sabor y sensaciones táctiles en boca. “Los vinos de Rioja por naturaleza son finos, con una maduración lenta que, en la zona noroccidental es más patente. Ésa es la regla principal que seguimos en Urbina”. Así define Pedro Benito la filosofía de una bodega que mantiene una personalidad y una identidad propia y que, a la contra de los sucedido en las últimas décadas en el sector, saca muchos de sus vinos al mercado después de muchos años de estancia en bodega.


En la Cata se degustan y comentan todos los vinos de la Bodega: El enólogo y sumiller Pedro Benito enfrenta la elaboración más clásica con la moderna en una cata brillante con discurso y la personalidad del viñedo de una de las zonas más emblemáticas de Rioja. En este sentido, podemos comparar la elaboración clásica de la marca Urbina en una cata de vinos por parejas frente a la nueva gama Salva (que hace referencia al bisabuelo de la saga de viticultores), en la que la fruta primaria y la intensidad son las notas dominantes. “Prácticamente, estamos hablando de los mismos vinos, que salen ahora al mercado como Salva y que volverán a lanzarse como Urbina dentro de unos cuantos años después de un largo tiempo de estancia en botella y en depósitos”. “Es como cuando vas a un restaurante y pides el solomillo: la mejor materia prima poco, al punto o muy hecha”.


Bodegas Urbina elabora únicamente uvas de sus 60 hectáreas de viñedo, unas 200.000 botellas anuales y en un 95% del entorno de Cuzcurrita. Vinos de pueblo, de una de las zonas más frías de Rioja y con una personalidad clara que responde también al carácter del propio autor: vinos pausados, tranquilos para tomar relajados, como las propias explicaciones de uno de los mejores comunicadores con que cuenta actualmente el vino de Rioja.


Jóvenes, Monovarietales sin barrica:
- Urbina Blanco: 100% Viura, ha permanecido 48 horas en maceración pelicular a 10º C y ha fermentado a 18º C. Posee un color blanco-verdoso. Aromas frutales muy agradables y complejos. Gusto compacto y un retrogusto muy prolongado.
- Urbina Rosado: Garnacha y Tempranillo, ha permanecido 48 horas en maceración pelicular a 10º C y ha fermentado a 18º C. Color rojo-rosa. Aromas frutales muy agradables y complejos. Gusto compacto y muy fino, con retrogusto muy prolongado.
- Urbina Garnacha: 100% Garnacha elaborada mediante maceración carbónica a 20ºC durante 10 días. Color rojo-cereza con reflejos rojo-rubí. Aromas primarios intensos con tonos de frutos rojos, elegante, aromas frutales y complejos muy agradables. Fresco en boca, con buen cuerpo, fuerte sensación equilibrada de frutas frescas.
- Urbina Tempranillo: 100% Tempranillo, maceración durante 15 días a 25º C. Color rojo intenso cereza picota, con ribetes rubíes muy brillantes, de capa media-alta. Aromas primarios intensos a frutos rojos, fresas y frambuesas, elegantes, dejando descubrir ligeros aromas de regaliz y flores. Gusto fresco, con buen cuerpo, sensación fuerte y con equilibrio de sabores de frutos secos.


Clásicos:
- Urbina Tinto Crianza: Fermentado a 28ºC y macerado durante 28 días en depósito de acero inoxidable, el vino permanece en barrica de roble durante 12 meses. Color cereza-rubí, equilibrado, con bouquet (aroma terciario, con solera, los aromas que le confieren su estancia en barricas o botellas). Buena estructura y persistencia. Este vino procede de viñas que no alcanzan los 20 años de edad, pero todas procedentes de viñedos propios de gran calidad.
- Urbina Tinto Reserva Especial 1998: Este vino procede de las mejores uvas de la explotación, todas ellas procedentes de viñedos con más de 20 años. Ha permanecido 12 meses en madera de roble nueva y 12 meses en madera de roble de 7 años. Color rubí oscuro con matices ámbar, sabroso bouquet a vainilla de roble, elegante, atractivo dulce en el paladar medio con muy buen concentrado a fruta madura, excelente largura, clásico y complejo.
- Urbina Gran Reserva Especial 1994: Este vino procede de las mejores uvas de la explotación, todas proceden de viñedos con más de 20 años. Fermentado a 28ºC y macerado los 28 días finales, seguidos por 24 meses en roble. Color granate-rojizo, espléndida madurez, complejidad en nariz, en el paladar se aprecia roble armonioso y equilibrado, taninos frutales, gran elegancia y suavidad aterciopelada, y maravillosa largura.


Modernos & Vinos de Autor:
- Salva Crianza: Fermentado a 28º C y macerado durante 28 días en depósito de acero inoxidable, el vino permanece en barrica de roble 80% Americano y 20% Francés durante 12 meses, y se estabiliza de manera natural en depósito de acero inoxidable durante un año. Rojo picota, brillante con abundante lágrima de caída lenta y marcada. En nariz, encontramos aromas de rutas rojas y negras maduras, mora, frambuesa y cereza picota madura, con trazas balsámicas y especiadas. Torrefactos de cacao, mucha mineralidad, recuerdos a lluvia y a bosque. En boca es elegante, recorre equilibradamente toda la boca, muy sabroso, destacan las frutas negras del bosque sazonadas con cacao y especias. Refrescante acidez y mineralidad, con una larga y sabrosa persistencia en boca.
- Salva Reserva 2010: Fermentado a 28º C y macerado durante 28 días en depósito de acero inoxidable, el vino permanece en barrica de roble 80% Americano y 20% Francés durante 36 meses, y se estabiliza de manera natural en depósito de acero inoxidable durante un año. Aromas intensos y complejos, que van apareciendo según se airea la copa. fruta negra madura, cedro, balsámicos, menta, hoja de tabaco fresco, madera nueva, tostados y tierra mojada. En boca, paso intenso, que llena toda la boca, notable acidez. Aparecen las notas de madera perfectamente ensambladas con las de frutas rojas y negras, grosellas, moras, mentolados, nuez moscada, chocolate, humo y mineralidad. Aterciopelado, de tanino redondo y suave.
- Urbina Tinto Reserva Especial 2001: Este vino procede de las mejores uvas, procedentes de viñedos con más de 20 años de antigüedad. Permanece dos años en barrica de roble francés y americano y aproximadamente dos años en la botella. Color oscuro. Nariz de intensidad media, de gran finura donde aparece la fruta negra ensamblada a la perfección con la madera de roble. Muy redondo sin ninguna arista, la expresión máxima de la armonía y el equilibrio. Este vino también marida muy bien con todo tipo de comidas y momentos del día. El prescriptor y gurú del vino más famoso del mundo Robert Parker le otorgó 91 puntos.


TIPOS DE CATAS: CIEGAS, HORIZONTALES, VERTICALES, ETC.

Por su naturaleza las catas de vino pueden ser de cuatro tipos bien diferenciados: cata técnica, cata comercial, cata maridaje y cata privada. Por la manera de realizarse, pueden dividir en cata a botella descubierta, cata a ciegas y cata doble ciega. Otra clasificación, según las añadas, distingue la cata vertical (mismo vino, de añadas distintas), de la cata horizontal (distintos vinos, de la misma añada). El catador de vinos, es cualquier persona que los degusta para su comparación, evaluación, valoración, e identificación. Requiere cierto grado de preparación y conocimiento técnicos, pero en realidad, no debería quedar limitada a los profesionales, también cualquier persona que quiera disfrutar de sus percepciones sensoriales (vista, olfato y paladar), puede llegar a ser un buen catador, desarrollando poco a poco su memoria sensorial, e ir adquiriendo conocimientos que le lleven a expresar las sensaciones que percibe al catar un vino.


- Cata a Ciegas: Formato de cata que es de uso común en la cata comercial. Se puede realizar por profesionales, periodistas, en concursos o, simplemente, por diversión. Tiene como objetivo principal que la marca o la bodega no influyan en la valoración del vino. Normalmente los vinos se agrupan por grupos homogéneos en tandas (edad, origen, estilo, variedad de uva, etc.) y se tapan las botellas, de manera que la marca no sea visible ni en la botella, ni en la cápsula. Todavía es mejor si los vinos se jarrean en decantadores de similar tamaño para impedir cualquier pista. En general, la temática elegida es conocida por los catadores, y el organizador sabe la identidad y el orden de los vinos, si bien él no participa. Su versión más extrema es la cata doble ciega.


- Cata Doble Ciega: La cata doble ciega es en realidad una cata mixta entre el sistema de cata a ciegas y cata vista. En primer lugar, se catan los vinos y se comentan sin tapar. Es la cata en la que los participantes conocen los nombres de los vinos, el tipo de uva o la zona donde se elaboran. En segundo lugar, se repite el mismo proceso pero con los vinos cubiertos o tapados. Aquí las botellas están tapadas y catalogadas por un número. Una vez realizada la cata, se descubre a qué marca corresponde cada botella.


- Cata Horizontal: Es aquella en la que se catan diferentes vinos de la misma añada, de la misma zona, de la misma denominación de origen, o variedad de uva.  Esta tipo de cata permite comparar las diferencias en los métodos de elaboración empleados y la influencia de los distintos tipos de suelos y microclimas en una misma variedad de uva.


- Cata Vertical: En cambio, en la cata vertical se prueba el mismo vino o vinos de la misma bodega pero de distintas añadas. Con este tipo de cata podemos apreciar la evolución del vino en el tiempo, su desarrollo en botella y sobre todo podremos distinguir la calidad de las añadas y analizar los diferentes cambios en el método de elaboración si se hubieran producido. Resulta muy útil para analizar las diversas cosechas y cómo evoluciona cada vino.


- Cata Maridaje: Cata en la que se comparan vinos para determinar los mejores acompañamientos de platos y alimentos concretos. El maridaje es el arte de combinar vinos con platos, para que ambos se realcen. Es una de las actividades más importantes que debe realizar un sumiller. En general, no hay reglas fijas (desmontando el famoso mito de tintos con carnes y blancos con pescados), aunque sí algunas indicaciones lógicas. Por ejemplo, comidas grasas y sabrosas, como un guiso de carne, requieren vinos con buena acidez, armazón y cuerpo. En cambio, platos más simples, como una tortilla, van bien con vinos frescos y fáciles. Algunos maridajes sorprendentes podrían ser el de un queso fuerte (p.ej. tipo manchego viejo, en aceite de oliva) con un oloroso andaluz, el de cerdo agridulce con un verdejo de vendimia tardía, o el de un tempranillo envejecido en barrica con bacalao a la vizcaína. La temperatura de servicio del vino también juega aquí un papel muy importante.


FASES DE LA CATA (VISUAL, OLFATIVA, Y GUSTATIVA)

- Fase Visual: Lo primero que hay que realizar para valorar un vino es observarlo detenidamente. Los tintos pueden pasar desde un rosado oscuro hasta un color opaco, casi negro. Los blancos pueden mostrar desde una palidez casi incolora hasta un intenso amarillo. Los rosados pueden ir desde un ligero salmón hasta una tonalidad rosa profundo.


Los vinos pueden presentarse como vinos brillantes, límpidos u opalescentes y ligeramente turbios. Con matices de color que se aclaran al llegar al ribete, que es nombre con el cual se denomina al borde del vino en la copa, donde la tonalidad se aclara, también se llama a veces menisco, contorno, etc. De esta forma el color y su intensidad cromática son pistas importantes a la hora de poder identificar un vino.


La intensidad de color suele ser sinónimo de edad cuando se trata de un vino blanco. También puede indicar que el vino presenta un cierto grado de dulzor, o que se ha oscurecido tras un paso por madera al permanecer en contacto con el roble. Por otra parte los vinos tintos pierden color a medida que envejecen.


Un vino tinto con una tonalidad muy oscura puede indicar que es un vino muy joven, elaborado con uvas de piel gruesa, normalmente zonas próximas al ecuador, que se ha elaborado de forma que se ha extraído la máxima cantidad de materia colorante de los hollejos, que procede de variedades de mucho extracto como Cabernet Sauvignon, Syrah, etc.


Si un tinto presenta una tonalidad pálida, puede deberse a la edad, que ha sido elaborado en una zona alejada del ecuador, que ha sido elaborado con ligeras extracciones de materia colorante, o quizás un exceso de lluvia en los días previos a la vendimia.


Vinos blancos jóvenes: Incoloro, blanco, amarillo pálido, amarillo verdoso, amarillo limón, amarillo paja, pajizo.
Vinos tintos jóvenes: Azul, azulado, rojo (claro, oscuro), rojizo, rojo franco, rojo violeta / violáceo, rojo amapola, rojo, grosella, rojo púrpura, rojo granate, rojo cereza, rojo picota, rojo guinda, rojo rubí.
Vinos tintos crianza: Rojo teja, rojo anaranjado, rojo castaño, rojo caoba, teja, ojo de perdiz, marrón, ocre, café.


- Fase Olfativa: Quizás sea la operación más importante y la que ofrece mayor dificultad, debido precisamente a que el olfato es el sentido que los seres humanos tenemos menos desarrollado, pero que con un suficiente entrenamiento y dedicación puede llegar a convertirse en un instrumento de gran precisión.


Los distintos aromas que desprende el vino, que pueden ser de tres tipos:
- Aromas primarios: Los aromas primarios son aquellos característicos de la cepa, de la variedad de uva a la que pertenece, de la zona donde está cultivada, del tipo de composición del suelo, de la climatología existente en el lugar y de la vendimia. Los aromas primarios principalmente son frutales, florales y vegetales, aunque también pueden conferirnos aromas especiados o mineralizados.
Aromas secundarios: Se originan durante la fermentación, cuando se forman los alcoholes, ácidos, aldehídos, cetonas y sobre todo esteres que caracterizan la vinosidad. Ciertas levaduras y enzimas favorecen la aparición de estos aromas durante la fermentación.
Aromas terciarios: Son producidos por la maduración y crianza del vino, ya sea en barrica o en botella. Los vinos tienen que pasar varios años en botella para que el bouquet alcance su apogeo.


- Fase Gustativa: En este momento confirmamos lo que intuíamos en la fase visual y olfativa, además de descubrir cosas nuevas sobre el vino. Toda la fuerza o delicadeza de sabor que nos transmite su color y aroma deberá notarse ahora en la boca. Los parámetros a evaluar serán el sabor, suavidad, astringencia, frescura, calidez, picor, paso de boca, persistencia, cuerpo, armonía o equilibrio, aromas retronasales.


Prácticamente todas nuestras papilas gustativas, cuyo número puede oscilar entre 500 - 10.000, están localizadas en la lengua, y cada una de ellas está preparada especialmente para detectar uno de los elementos básicos del gusto. De esta forma, se realiza en una primera etapa individualizando las sensaciones percibidas: dulce, ácido, amargo y salado, para a continuación evaluar el conjunto de las mismas en un todo armónico.


Una vez que hemos tragado el vino podemos evaluar cuanta persistencia tiene el vino en la boca, o lo que es lo mismo, cuánto tiempo dura su recuerdo gustativo. En función del tiempo de persistencia podemos definir un vino como corto, medio o largo.


La fase retronasal se puede definir como los aromas que proceden de la boca, procedentes de la vía retronasal o vía nasal indirecta. Para potenciar la percepción de la vía retronasal se puede borbotear el vino en la boca.


¿CUAL ES EL MEJOR VINO DEL MUNDO?

El vino, como todo arte, es subjetivo y, por lo tanto, nadie puede decir la última palabra al respecto, ni siquiera los grandes expertos y líderes de opinión. La experiencia de degustar vino es personal e intransferible. Por ejemplo y afortunadamente no hace falta ser artista para disfrutar del arte, de la misma manera que no hace falta ser pintor para disfrutar de una pintura, ni músico para disfrutar de una pieza musical. De la misma forma no hace falta ser enólogo o sommelier para disfrutar de un vino.


El mejor vino del mundo es aquel que te gusta a ti más. Es decir cada persona percibimos la calidad de los vinos de diferente manera, hay personas que perciben la calidad en vinos voluptuosos, carnosos, afrutados, jóvenes y hay otras personas que perciben la calidad en vinos más ligeros, aterciopelados, delicados, complejos, añejos y todos estos matices también pueden ser combinados de muchas maneras. ¿Cuál es mejor? Eso depende de cada persona, no debería ser una cosa dogmática.


Pienso que es igual que cuando vamos a comer a un restaurante y pedimos un solomillo. El chef nos preguntara que como queremos la carne poco hecha, medio, o muy hecha. Es decir nos está ofreciendo la mejor calidad y materia prima que tiene pero preparado de diferente manera. Para lo que una persona puede ser lo mejor para otra puede ser incluso lo peor.


Evidentemente también hay ciertos parámetros mínimos para considerar un vino de calidad aceptable o no. Por eso para mí un vino de calidad debería ser redondo, que no tenga aristas, que no domine la madera, la acidez, el alcohol, el amargor, el dulce, lo afrutado, es decir que estén todas estas sensaciones bien ensambladas, armoniosamente conjugadas y equilibradas. También debería ser original, que tenga un toque de particularidad que le haga destacar y sobresalir del resto. Me gusta que los vinos expresen el terruño o el lugar de donde proceden que no sea uno de esos vinos que se podría hacer o clonar en cualquier parte del mundo.


También es cierto que la gente joven que empieza a beber vinos empiezan con vinos jóvenes afrutados y fáciles de reconocer, a medida que tu paladar evoluciona buscas cosas que no sean tan predecibles y cuando alcanzas un nivel avanzado de cata los vinos de crianza, reserva, alta expresión, diseño o autor son el deleite de tus sentidos. En la actualidad, los vinos que están rompiendo esquemas y verdaderamente llamando la atención de clientes, expertos gastronómicos, bodegueros y sumilleres son los vinos naturales, que son una expresión liquida del lugar del que proceden, principalmente elaborados por pequeños productores.


¿EN QUE CONSISTE EL MARIDAJE DE VINOS Y COMIDAS?

La palabra maridaje deriva del francés marriage (matrimonio) que es el que se debe conseguir entre los dos protagonistas que son el vino y el plato. La Real Academia Española define la palabra maridaje como “la unión, analogía o conformidad con que algunas cosas se enlazan o corresponden entres sí”.


De esta forma podemos definir maridaje como la unión perfecta del vino y la comida, cuando se consigue casar un determinado vino con un determinado plato, se crea en el paladar una sensación de armonía y una de las experiencias gastronómicas más placenteras. El maridaje siempre debe buscar la máxima satisfacción y la fusión de placeres.


En la comida, como en el vino, la combinación de varios sabores hace que la percepción individualizada de estos se vea, según los casos, atenuada, enmascarada o, por el contrario, realzada. Por lo que es importante seguir dos pautas generales y conseguir de esta forma un maridaje correcto, una es por afinidad y la otra es por contraste, pero siempre debemos procurar que ninguno de los dos protagonistas pierda sus principales características organolépticas.



- Maridaje por Afinidad: Aquí la clave reside en identificar sabores y sensaciones similares en ambas partes y proporcionarles un nexo de unión. Los sabores del vino y de los alimentos son parecidos, por lo tanto se refuerza la gama de ambos sabores. Por ejemplo, un alimento suave intensifica el sabor de un vino suave y viceversa.


Dentro de las afinidades hay que considerar aquella que relaciona platos y vinos de la misma región o la conocida armonía tierra-pasto en alusión al vino  con el queso de la zona, al igual que aquella de acompañar platos que en su composición lleve el mismo vino como ingrediente.


- Maridaje por Contraste: La clave es buscar una armonía entre los dos polos opuestos, lo dulce y lo salado, lo cremoso y lo ligero, lo acido con lo graso, con el fin de crear un equilibrio entre los excesos y cadencias de ambos. Subyace un contraste que se reequilibra al combinarse.


Buscaremos un vino que complemente y equilibre en la mayoría de los aspectos las posibles carencias del plato. Así por ejemplo, a una elaboración de sabor neutro y textura cremosa lo complementará un vino rico en matices, suave y con la acidez necesaria para aportarle frescura, siempre teniendo en cuenta que el predominio de uno sobre otro quede difuminado o no se llegue a producir. Entre los ejemplos más considerados están el de los quesos azules y los vinos de Sauternes, es una gran combinación entre lo dulce y lo salado.


La gama de combinaciones plato-vino que se pueden realizar es muy amplia a la vez de subjetiva, por ello se debe evitar la imposición de normas rígidas. A pesar de ello, la experiencia y el sentido común permiten elaborar algunos criterios que pueden servir de orientación:

- Vinos blancos secos y jóvenes: aperitivos y entremeses, verdura y legumbres ligeras, ostras y mariscos, pescados, quesos de cabra.
- Vinos blancos fermentados en barrica: platos de pescado, cangrejos, menestras, hojaldres de verduras.
- Vinos blancos secos de crianza: pescado sustancioso, asados de carne blanca, comida ahumada.
- Vinos blancos dulces: postres, platos fríos, los semi-dulces son la mejor opción para los postres con frutas. Los quesos fuertes, tipo roquefort o cabrales, se combinan bien con vinos dulces y licorosos, ya que así se obtiene un interesante y delicioso contraste entre los salado y lo dulce. La canela si se utiliza en postres o repostería, se la potencia con una copa de moscatel joven.
- Vinos rosados: entremeses, platos ligeros, carne blanca, en realidad combinan perfectamente con la mayoría de platos.
- Vinos tintos jóvenes: arroz, pasta, legumbres, verduras, carne blanca asada o en salsa, carne roja, pescados de río como la trucha asalmonada, salmón fresco y quesos semiduros y con moho.
- Vinos tintos Crianza y Reserva: legumbres sustanciosas, carne blanca rellena, carne de vaca, cordero, ternera, cerdo, quesos de oveja y pasta fermentada.
- Vinos tintos Gran Reserva: grandes asados de carne roja, platos de caza, quesos muy curados, recios y especiados.
- Cavas: aperitivos con brut muy frío, postres con semisecos o dulces (nunca un brut).


En el mundo de la restauración es importante recordar que el gusto del cliente debe ser valorado, respetado, tomado en consideración y, en algunos casos, debe prevalecer, en cuanto que es él quien decide el mayor o menor éxito de un local y, finalmente, quien paga la cuenta.


TURISMO GASTRONÓMICO

El turismo gastronómico es una forma de hacer turismo en la que la gastronomía del país visitado es parte de la actividad preponderante durante su visita. El turismo Gastronómico es una nueva opción de aventura, no solo dirigido a personas que gusten del arte del buen comer, como chefs o gourmets, más bien está enfocado a todo tipo de gente dispuesta a experimentar una nueva aventura culinaria. Las actividades del turismo gastronómico no se centran sólo en la asistencia a restaurantes donde se sirvan platos, sino que abarca aspectos como la visita de mercados, tiendas de venta de productos alimenticios locales, visita a casas de los lugareños, participación en fiestas locales, etc. Uno de los objetivos de este turismo no sólo es el de visitar, sino el de ser sorprendido con nuevos sabores y/o preparaciones culinarias.


SERVICIO DEL VINO

El vino, se presenta al cliente cerrado sin descorchar ligeramente inclinado para que vea el tipo de vino elegido y pueda ver la etiqueta. El vino blanco y el cava se debe presentar apoyado en la base por una servilleta, ya que al estar fríos puede caer alguna gota por condensación. Se abre con el cortacápsulas para quitar la protección de la botella y posteriormente se utiliza el sacacorchos, sin mover violentamente la botella. Recuerda que se gira el sacacorchos no la botella. Por lo general se abre el vino encima de la mesa del cliente. Se hace aparte.


Se limpia ligeramente la boca con la servilleta y se sirve un poco del mismo al anfitrión o quien ordenó el vino para que pruebe. Si da su aprobación, se sirve al resto de los comensales. Para el vino tinto serviremos solo la mitad de la copa como mucho y para los blancos podemos servir dos tercios de la misma, ya que la copa es más pequeña, y no se debe servir mucha cantidad para que el mismo no se caliente.


Los grandes vinos se sirven en cestillo y deben permanecer en él y con la etiqueta hacia arriba. Para servir estos vinos se toma la copa en la mano y se sirve inclinando ligeramente el cestillo. No se deben mover bruscamente ni al abrirlos ni al servirlos, pues generalmente pueden tener algunos posos o sedimentos. Para evitar esto se puede proceder al decantado del mismo, que no es otra cosa que trasvasarlo a un recipiente de cristal para evitar los posos.


Los vinos se sirven por la derecha, sin tocar la copa con la boca de la botella. Tampoco se debe tomar la botella por el cuello o por la base sino por su parte central haciendo un leve giro de muñeca al terminar de servir para evitar que pinguen o se derramen las últimas gotas en la botella.


Las copas nunca se llenan hasta los bordes, sino a tres cuartos de su capacidad como límite, para el agua; un tercio para el vino tinto y clarete y un cuarto para los vinos


TEMPERATURA DE SERVICIO

Para conservarlo a buena temperatura durante todo una comida, la manera más simple de refrescar un vino es sumergirlo en un recipiente para hielo lleno de una mezcla de agua y cubitos de hielo. Si se cuenta con más tiempo, se puede enfriar los vinos en el refrigerador, pero jamás en el congelador. Un recipiente isotérmico conserva la temperatura durante unas 3 horas.


Conforme más alta sea la temperatura, más pesada parece la suavidad y más mordiente la acidez. Esta es la razón por la cual se refrescan los vinos blancos secos. Los vinos dulces y los generosos en alcohol se beben incluso más frescos.


La temperatura tiene un efecto sobre el desprendimiento de gas carbónico, que tiende a desprenderse con más fuerza cuando se eleva la temperatura, por esto el Champagne y los vinos espumosos se sirven muy frescos, para que el desprendimiento del gas se limite y resulten más agradables.


6-8ºC vinos espumosos dulces aromáticos
8-10ºC vinos espumosos secos, brut o dry
9-11ºC vinos blancos secos jóvenes, abocados, amables o de vendimia tardía.
10-12º vinos rosados
12-18º vinos de moscatel y generosos
14-16º vinos tintos nuevos
15-17º vinos tintos jóvenes ligeros y poco tánicos
18-20º vinos tintos estructurados
18-22º vinos tintos tánicos y madurados en barrica


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