jueves, 20 de diciembre de 2018

Belén Monumental de la Florida en Vitoria-Gasteiz



BELÉN MONUMENTAL DE LA FLORÍDA EN VITORIA-GASTEÍZ

Considerado por algunos cómo el Belén mas bonito del mundo!!! Durante la Navidad son muchos los rincones que acogen belenes. Vitoria-Gasteiz no es ajena a esta tradición y, todos los años por estas fechas, instala un belén monumental en el céntrico parque de la Florida. Compuesto por más de 300 figuras detamaño natural, creadas por autores locales, data del año 1962. Desde el pasado año al conjunto se une, en el Jardín Secreto del Agua, la casa de Olentzero, que permanece junto a Mari Domingi asando castañas.


- Cuándo: Del 05/12/2018 a las 18:00 al 06/01/2019 a las 21:30
- Lugar: Parque de la Florida en la ciudad de Vitoria-Gasteiz.
- Inauguración: 5 de diciembre a las 6 de la tarde. Abierto hasta las 21:30.
- Horario de apertura de la gruta: 10:00-14:30 y 16:00-21:30 del 5 de diciembre al 6 de enero.
- Bendición del belén: 24 de diciembre, 13:00 horas.


El Belén Monumental de la Florida  fue inaugurado en 1962, recreando la aldea en la que nació Jesús según la tradición católica. Las figuras a escala natural y el entorno en el que se ubica hacen de este Belén uno de los más apreciados en todo el mundo. El Parque de La Florida es un parque de estilo romántico, con colinas artificiales y grutas, que facilitan mucho la recreación. Se construyó a mediados del siglo XIX. El parque tiene una gran variedad vegetal, barandillas que simulan madera y un arroyo en el que se colocan la lavandera, el pescador o el molino.


En la Florida hay más 300 piezas construidas por diferentes artistas y mediante cuestación popular. Se trata de un nacimiento que gestiona el Ayuntamiento, pero que no es suyo, sino de todos los vitorianos que, cada año, aportan su donativo en la gruta. Gracias a ello Herodes se construirá un nuevo castillo en los próximos años.


Vitoria puede presumir además de que los miembros de la federación internacional de belenistas consideran este conjunto el de mayor interés a nivel mundial. Aunque el Belenismo no tiene carácter competitivo (de hecho sus miembros evitan en todo momento comparaciones), el Belén de La Florida figura a la cabeza de aquellos que los miembros de la asociación recomiendan visitar.


En medio del Parque se aprecian diversos oficios de la época: herrero, pastor, panadero, alfarero, pescador, agricultor o vinicultor. Profesiones que se han ido completando a lo largo de los años. Las esculturas tienen también su historia y, en algunos casos, su misterio. Algunas de ellas han causado expectación en los últimos años, como el atractivo legionario ubicado junto al castillo de Herodes. También Herodes, con una altura mayor que el resto de las figuras, causa miedo a muchos de los niños. En años anteriores se unieron unos niños que jugaban con diversos elementos y cuya sencillez sorprendió a los belenistas. En 2015 apareció una lechera.


Un años más se han programado unas visitas guiadas al Belén de La Florida, que recogerá algunos de estos misterios. ¿Sabías que las antiguas esculturas de la virgen y San José cambiaron de trabajo? Actualmente siguen en el nacimiento, como agricultor y lavandera. También los antiguos pajes de los Reyes Magos pasaron, de pronto, a servir a Herodes. El carnicero rollizo tenía, en sus inicios, el delantal manchado de sangre, pero se ‘limpió’ por las quejas de que resultaba violento.


La visita al nacimiento deja siempre una duda: el mendigo que está a la salida del poblado ¿está todo el año? Cientos de vitorianos juran que así es, que ellos lo ven ahí todo el año. Sin embargo es una escultura creada para demostrar que, en Navidad, también hay gente que sigue viviendo en la calle. Se trata de un personaje al que algunos quieren poner cara. Otra de las anécdotas está en el escote de la Virgen, que hubo que esconder por las críticas de algunos vitorianos, que veían demasiado destapada a la madre de Jesús.

  
¿QUÉ ES UN BELÉN DE NAVIDAD O EL BELENISMO?

El belen de navidad, belenismo o construcción de belenes (también llamados nacimientos, pesebres o portales), hace referencia a los diversos tipos y modelos de representación plástica del nacimiento de Jesucristo. Es la historia de la tradición de montar y decorar la casa con el portal de Belén en Navidad. El Belén, también llamado Nacimiento, Pesebre, Portal o Pasitos, es la representación material de las escenas del nacimiento de Jesús y de la visita de los Reyes Magos.

  
HISTORIA DEL BELÉN DE NAVIDAD O BELENISMO

La primera celebración navideña en la que se montó un belén para la conmemoración del nacimiento de Jesucristo fue en la Nochebuena de 1223, realizado por San Francisco de Asís, en una cueva próxima a la ermita de Greccio (Italia). La escena del nacimiento de Cristo no fue representada con figuritas y miniaturas de objetos cotidianos, como hacemos actualmente, ni con personas, aunque para la ocasión San Francisco sí utilizó animales.


Se celebró la misa nocturna acompañada de una representación simbólica de la escena del nacimiento, mediante un pesebre (sin niño) con el buey y la mula, basándose en la tradición cristiana y los Evangelios apócrifos, así como en la lectura de Isaías: "Conoce el buey a su dueño, y el asno el pesebre de su amo. Israel no conoce, mi pueblo no discierne" (Is. 1,3). Estos animales ya aparecen en el pesebre del siglo IV, descubierto en las catacumbas de la Basílica de San Sebastián de Roma, en el año 1877.


Cuenta San Buenaventura, en su Legende de Santi Francisci, que tras celebrar la misa el sacerdote sobre el pesebre (utilizándolo como altar), San Franciso cantó el Evangelio y realizó la predicación sobre el nacimiento de Cristo, hijo de Dios, en circunstancias tan humildes como las que en aquel momento se reproducían (es decir, en una fría noche de invierno, en el interior de una cueva, resguardado en el lugar donde comían los animales que, junto al Niño, lo calentaban con su aliento, causando una enorme emoción entre los asistentes, de tal forma que el señor del lugar, Juan de Greccio, "aseguró que vio un hermoso niño dormido en el pesebre, que el padre Francisco cogió en sus brazos y lo hizo dormir". Se supone que tras esta primera ocasión (en la que más que un belén puede asimilarse a un drama litúrgico) se fue popularizando la instalación de belenes en las iglesias durante la Navidad, con figuras de terracota, cera o madera en vez de seres vivos.


Antes de la celebración de Greccio, existen muchos antecedentes de representación plástica del nacimiento de Jesús, tanto en las catacumbas romanas (lo que da idea de su relación con el cristianismo primitivo) como en las iglesias y otros lugares relacionados con el culto religioso cristiano. Los antropólogos e historiadores relacionan directamente las figuras del belén con diferentes objetos de culto de formas antropomórficas y animales, desde las Venus prehistóricas hasta las pequeñas esculturas griegas llamadas tanagras, pero muy especialmente por el culto romano a los dioses del hogar (lares) que se realizaba también mediante pequeñas esculturas con forma humana y que se custodiaban en el larario.


A partir del siglo XIV, (fundamentalmente a través de los frailes franciscanos, cuya regla consistente en estricta pobreza, humildad, sencillez y cercanía al pueblo (frente a órdenes más ricas, "aristocráticas" y cercanas al poder político) se avenía muy bien con el humilde nacimiento del Mesías, por lo que usaron su representación como elemento de predicación, considerándose por tanto el pesebre un invento franciscano, cultivado especialmente por éstos y por las restantes órdenes franciscanas, como las clarisas y los capuchinos) el montaje de los belenes por Navidad se consolidó como tradición en la península itálica y fue pasando al resto de Europa, al principio como práctica eclesiástica, posteriormente aristocrática y finalmente popular. Sucedió de esta forma en España, ya que cuando, a mediados del siglo XVIII el rey de Carlos VII de Nápoles pasó a ser rey de España, promovió la difusión de los nacimientos entre la aristocracia española, llegando posteriormente a la práctica popular en la toda España y en América.


En el siglo XVIII en América, tras la disolución por decreto papal de la orden de los jesuitas, los franciscanos ocuparon su lugar y usaron los belenes como método de evangelización. Allí son habitualmente anacrónicos, ya que incluyen animales y plantas americanas, que en Palestina no se conocían en tiempos de Jesús, como los guajolotes, magüeyes y nopales, pero que recuerdan el carácter rural de la escena. Esta peculiaridad se debe también a que en la parte latinoamericana situada en el Hemisferio Sur del planeta, en Navidad no se celebra el solsticio de invierno, sino el del verano, por lo que el clima y los productos agrícolas sudamericanos son muy diferentes a los europeos y palestinos.


A partir del siglo XV, se generalizó la costumbre del belén. En 1465, en el Renacimiento, se fundó en París la primera empresa fabricante de figuras de belén. En Alcorcón, se creó el primer taller belenista peninsular en 1471, y tenía influencias de Inglaterra que no llegaron al taller belenista hasta 1501. El tercero en producir figuritas belenistas fue la República de Siena en 1475, de estilo renacentista. El cuarto país en crear figuritas belenistas fue Portugal en 1479, la primera fábrica, que se encontraba en Lisboa, fue quemada por los martinistas en 1835. Cuando Inglaterra adoptó el anglicanismo, las figuritas belenistas fueron quemadas, y debido al rechazo a los íconos, en 1601 se hizo un decreto, la Bethelem Ban, y quien no lo cumpliera sería condenado a muerte.


En el siglo XIX, con la consolidación de la tolerancia religiosa, se levantó esa condena. La popular Feria de Santa Lucía de Barcelona, de venta de figuras y objetos para el belén, existe por lo menos desde 1786. Cataluña, Murcia y Madrid, durante el siglo XX, eran centros donde se fabricaron más de cuatrocientos millones de figuras de belén. En la actualidad, existen numerosos talleres artesanales en Cataluña, Murcia, Andalucía y algunos otros en el resto de España que continúan haciendo figuras, que son conocidas y apreciadas en todo el mundo.


Dentro de lo legendario, se especula con el hecho de que fue en San Cristóbal de La Laguna donde se expuso un nacimiento de forma pública en una casa particular. Ocurrió en el siglo XVII en el domicilio de la familia Lercaro en la calle San Agustín de dicho municipio, edificio que hoy alberga el Museo de Historia tinerfeño y en el que se conserva un belén procedente de Génova. Asimismo, se le atribuye al santo tinerfeño Pedro de San José Betancur, franciscano y fundador de la Orden Betlemita en el siglo XVII, el mérito de ser uno de los principales precursores del belenismo en las tierras americanas descubiertas por los españoles.


A partir del siglo XIX se documentan las primeras Asociaciones Belenistas, la primera de las cuales fue la de Wenns (Tirol, Austria), en 1860,​ aunque se cree que en Barcelona ya existía una asociación belenista anterior a esta fecha, su creación oficial fue en 1863. En todo caso, y, puesto que la asociación de Wens desapareció al cabo de un año de su fundación, la barcelonesa es la asociación con actividad en la actualidad más antigua del mundo. La asociación internacional es la Universalis Foederatio Praesepistica (UN-FOE-PRAE), fundada en Barcelona en 1952 y sede actual en Roma (Italia).

  
CARACTARÍSTICAS Y CLASIFICACIÓN DE LOS BELENES

El Segundo Congreso belenista internacional, celebrado en Roma en 1955 por la UN-FOE-PRAE aprobó como la definición de belén la aportada por el folklorista catalán Joan Amades: "Entendemos por pesebre (o belén) la representación plástica y objetiva del nacimiento de Jesús mediante la disposición de un país visto de manera panorámica, en el que se sitúa una diversidad de figuras móviles que se pueden mover y alterar de sitio a gusto del que hace el pesebre. Toda otra figuración del nacimiento de Jesús, representada en pintura, vidriería, bajo relieve o cualquier otra manifestación artística que no reúna las condiciones indicadas, no puede ser considerada como pesebre", a lo que añadió el historiador Josep Maria Garrut "el pesebre se destruye después de cumplir su misión". Aunque en realidad esta definición "idealista" no acaba de ajustarse a la práctica popular.


El belén representa por lo general a la sagrada familia en un pesebre o, según otras tradiciones, en un establo, granero o cueva, donde, según Lucas 2,7, nació el niño. La tradición los acompaña de una mula y un buey, según el relato de los Evangelios apócrifos y del texto del libro del profeta Isaías y del Habacuc. Puede incluir además representaciones de los pastores reunidos para adorar al recién nacido, de los tres Reyes Magos con sus ofrendas, de ángeles y de la estrella de Belén.

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