jueves, 13 de mayo de 2021

Desbrozar Cubierta Vegetal Viñedos Urbina

DESBROZAR CUBIERTA VEGETAL VIÑEDOS URBINA

En los lugares con una alta pluviometría abundante en verano, ser realiza el establecimiento de una cubierta vegetal permanente en el viñedo. En lugares de menor pluviometría la cubierta vegetal puede ocupar una calle de cada dos, siendo aconsejable en suelos pesados y húmedos en primavera. La cubierta vegetal tiene que ser inversamente proporcional al riesgo de sequía de la viña, por la gran competencia de agua que la cubierta vegetal le hace al viñedo.

En las zonas más áridas de nula o escasa pluviometría en verano, la cubierta vegetal es temporal, utilizándose solamente en invierno, con abundantes lluvias y el viñedo en período de descanso vegetativo, sembrando en las calles una leguminosa o centeno en otoño o principios de invierno, que se destruye y entierra mecánicamente a finales del mismo.

Los efectos favorables de la cubierta vegetal corresponden a una mejora de las estructura del suelo por la acción de las raíces, disminuyendo su erosión por la escorrentía de las aguas, mejora el terreno para el paso de las máquinas y aporta un menor peligro de la clorosis. En suelos muy húmedos ayuda a su desecación de los mismos, además siempre da una incorporación de materia orgánica.

Como efectos desfavorables podemos encontrar una disminución del vigor de las cepas por competencia radicular, faltas de humedad, desecación de los viñedos en condiciones límites, un posible mayor desarrollo de enfermedades criptogámicas y aumento del peligro de heladas primaverales. Por esto se utilizan plantas de escaso desarrollo, como son el trébol, festuca, ray-gras, poa, etc.

En viticultura, la cubierta se realiza esencialmente con gramíneas (Lolim perenne, Poa pratensis, Festuca arundinacea y Festuca rubra) que se eligen en función de las condiciones ecológicas del medio y del poder de competencia buscada. Se prefieren las variedades de crecimiento lento (siegas menos frecuentes) y resistentes al paso de la maquinaria.

Es posible sembrar una sola especie en siembras otoñales realizadas en buenas condiciones. Por el contrario, se recomienda sembrar una mezcla que contenga un máximo del 30% de Lolium perenne, en siembras primaverales o realizadas en condiciones difíciles. Esta última ocupando el terreno mientras las otras se instalan, como la Festuca rubra semi-rastrera.

Cuando el objetivo prioritario de la cubierta vegetal sea la consistencia del suelo para el paso de maquinaria, es preferible la Festuca arundinacea, el Lolium pernne o la Poa pratensis. Para disminuir el vigor de las cepas podemos actuar a la vez sobre la elección de una especie en función de su capacidad de competencia, muy fuerte  para la Festuca arundinacea, fuerte para Lolium perenne y media alta para la Poa y la Festuca rubra.

Cada gramínea tiene sus propias exigencias. La Festuca rubra rastrera y el Lolium prenne toleran poco la sequía, la Poa tolera poco el exceso de agua. La Festuca arundinacea se comporta bien en presencia de agua y tolera bien la sequía. Se siembran después de las vendimias, también es posible realizarla en primavera y aumentando en 10 kg las dosis de siembra normal. En caso de pradera integral, 40-50 kg/ha de Lolium perenne o Poa y 50-60 kg/ha para Festuca spp.

La siembra se realiza, tras una buena preparación del suelo, desmenuzado en superficie y asentado en profundidad. La cubierta se siega regularmente con la ayuda de una desbrozadoras que permitan controlar la altura de corte. Para limitar las pérdidas excesivas de vigor debidas a la cubierta vegetal, se puede realizar un aporte nitrogenado localizado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario